De Boca y River, al Cadiz: la historia de todos los clubes que negociaron para fichar a Lionel Messi

Leo sólo estuvo fichado en Newell’s y en Barcelona durante toda su vida. En distintos momentos y de diferentes maneras, intentaron llevárselo otras entidades. Los detalles de las veces que Messi pudo vestir otros colores

rtamagni@infobae.com
Leo Messi fichó en Newell's en el 1994 y con Barcelona en el 2001
Leo Messi fichó en Newell's en el 1994 y con Barcelona en el 2001

Sólo estuvo fichado en dos clubes en sus 33 años de vida. Apenas dos camisetas lució oficialmente: Newell’s y Barcelona. La salida que se está cocinando del Blaugrana marcará un hito hasta para el propio Lionel Messi. El desafío de convivir con otra piel, con otras sensaciones, recorrer los caminos de una filosofía distinta. El hombre que parecía estar destinado a ser un one club men como Ricardo Enrique Bochini en Independiente o Francesco Totti en Roma transformará drásticamente su carrera. Será la primera vez que utilice otros colores en la primera división, aunque sobre su espalda carga con un historial de negociaciones y ofrecimientos que casi lo hacen desembarcar en otros horizontes.

La Lepra, el club de sus amores, le abrió las puertas cuando a Leo le faltaban tres meses para cumplir 7 años y sólo había estado en el Grandoli de su barrio. El siguiente paso sería el último. Al menos por ahora. Con 13 años, en septiembre del 2000, deslumbró a todos en el Blaugrana y para marzo del 2001 ya tenía su primer fichaje provisorio. Nunca más se movió su pase de ese sitio, aunque muchos clubes lo intentaron.

Su primera ficha oficial: en marzo de 1994 se sumó a las inferiores de Newell's
Su primera ficha oficial: en marzo de 1994 se sumó a las inferiores de Newell's

El primer antecedente que casi cambia el rumbo en la vida de Messi ocurrió en la transición entre la salida de Newell’s y el desembarco en Barcelona. La obsesión por conseguir un financiamiento externo para el tratamiento de hormonas que finalmente le permitió pegar un estirón clave para su carrera lo llevó hasta las inferiores de River. Fueron apenas cuatro días en los que llegó a compartir ataque con Gonzalo Higuaín.

“Me dijeron que había un jugador de Rosario que me iba deslumbrar. Me trajeron a Lionel Messi y a Leandro Giménez, ambos de Newell’s. Hicimos un partido para empezar a verlos, cuando entró me deslumbró porque era un jugador chiquito que se movía bien, pedía todas las pelotas. Hizo cuatro goles y le hizo hacer otros cuatro a Giménez. Pedí que lo dejaran en fútbol amateur y en el Instituto River. Al tercer día le hice una prueba más para exigirlo: jugó con los titulares contra la 86. Ahí junté al Pipa Higuaín y Augusto Fernández. Pedí hacerle la ficha a Messi y Giménez, pero les dije que me trajeran el pase”, recordó ante Infobae Eduardo Abrahamian, que probó a Leo en su rol de coordinador de las infantiles. Duró unas pocas horas vestido con la banda roja, en un hecho del que no existe más registro que el testimonio de algunos pocos que estuvieron allí.

Él mismo revivió esa prueba hace un año en Fox Sports: “Me decían: ‘Quedate, trae el pase y hacemos todo’. Estaba el tema de mi tratamiento también. ‘Nosotros te vamos a ayudar, nos vamos a hacer cargo del tratamiento’, cosa que Newell’s nunca me bancó en ese sentido. Mi vieja renegaba para que me puedan ayudar. Era complicado en esa época, mi viejo hacia un esfuerzo grandísimo para poder pagármelo. La obra social de su trabajo lo ayudó para pagar algunas cuotas. Pero cuando fui a buscar el pase a Newell’s me sacaron cagando. Peleamos y peleamos pero el pase nunca me lo dieron. Y después salió todo lo del Barcelona”.

Leo Messi se probó en septiembre del 2000 y se unión al Barcelona ya en el 2001
Leo Messi se probó en septiembre del 2000 y se unión al Barcelona ya en el 2001

La experiencia española que se inició a comienzos del 2000 finalmente le dio el contexto ideal. Lo arropó. Pero allí comenzó otra historia. Sin estar asentado todavía en la plantilla principal, hubo cinco interesados que se conocieron –al menos mediáticamente– a través de los años: Boca, Cadiz, Getafe, Espanyol y Juventus. Todos ellos encendieron sus radares allá por el 2005, a los pocos meses de su debut oficial en octubre del año anterior.

El caso Boca es emblemático. El 5 de febrero del 2005, a días de la última fecha del Sudamericano Sub 20, el presidente del Xeneize Mauricio Macri reconoció un contacto con su par del Barcelona Joan Laporta: “Es verdad que pedí a Messi pero Laporta se negó. Le propuse que nos lo cediera, que aquí iba a tener continuidad, pero no hubo caso”, señaló según palabras que replicó por esos días el diario catalán Mundo Deportivo. La otra opción era fichar al colombiano Giovanni Hernández (Colón). Ninguno de los dos llegó.

La publicación del diario Mundo Deportivo en el 2005 (Foto: Hemeroteca MD)
La publicación del diario Mundo Deportivo en el 2005 (Foto: Hemeroteca MD)

Unos meses más tarde, el que intentó llevarlo fue Cadiz. “Messi vino a jugar el Trofeo Carranza. Había debutado hacía poco. Parecía un colegial, con mochilita, caminando en bermudas. Tenía 18 recién. Me acerqué y le pregunté si iba a pasar al Barcelona principal. Me dice ’todavía no sabemos míster’. No lo autorizaban porque ocupaba plaza. Le dije que si no lo habilitaban nosotros podíamos ofrecerle que viniera a jugar al Cadiz, que iba a ser titular, a jugar un montón de partidos, que era una ciudad hermosa con playa. Me dijo que hablemos con el papá. Se lo comenté a un periodista y se corrió el rumor. ¡La gente empezó a cantar en todo el estadio ’Messi quedate’! El director deportivo habló con el padre, pero a los 15 o 20 días el técnico ya no lo quería dejar ir por nada del mundo”, relató ante Infobae el entrenador Luis Soler, quien por entonces se desempeñaba como ayudante de campo del uruguayo Víctor Espárrago en ese equipo.

Días después de ese suceso en el Trofeo Carranza, en agosto del 2005, los medios españoles aseguraban que Messi se había “graduado” con su actuación en el tradicional Joan Gamper. Debutó como titular en el equipo en el 2-2 ante Juventus, las tribunas lo ovacionaron por su actuación y el entrenador italiano Fabio Capello quiso contratarlo en ese preciso momento. “Después de 20 minutos me acerqué a Frank Rijkaard, que había sido mi jugador, le pedí si me lo podía llevar a Messi un año a la Juventus. Se lo pedí en el campo. Me acerqué y le dije si me lo podía dejar por un año. Ellos tenían tres extranjeros y no podían firmarlo, pero me avisó que lo iban a arreglar en cuatro o cinco meses. ¡Y lo arreglaron!”, confesó el propio ex DT de la Vecchia Signora a comienzos de este año en el IV Bilbao International Football Summit. El holandés no le mentía: en la temporada 2005/06, Leo ganó espacio en el primer equipo y sumó 17 presencias en la Liga, convirtiéndose poco a poco en una pieza clave.

El partido de Messi ante Juventus en la Joan Gamper del 2005


Esos contactos no fueron los únicos. El presidente del Getafe, Ángel Torres, desempolvó en las últimas semanas una historia desconocida durante una nota con el diario español Marca. Los parámetros fueron similares a lo ocurridos con todos los demás clubes: “En el primer o segundo año de Messi lo tuvimos casi hecho para que viniera al Getafe cedido. Al final, Rijkaard no aceptó y nos quedamos con las ganas”.

A esa extensa lista hay que sumarle al otro equipo de la ciudad que intentó llevárselo cedido cuando Leo recién empezaba. Mauricio Pochettino, quien se desempeñaba en la temporada 2004/05 como jugador del Espanyol, lo reveló en una conferencia de prensa hace cuatro años mientras daba un ejemplo sobre otra contratación: “¿Sabés cuántos jugadores estuvieron cerca de fichar por otros clubes? En el Espanyol estuvimos muy cerca de fichar a Leo Messi. Tenía 17 años y jugaba en el juvenil. Estuvo por ficharlo, un centímetro, pero no sucedió”.

El 2005 fue el año de la explosión para Messi: brilló en el Mundial Sub 20 y ganó espacio en el equipo principal del Barcelona (Foto: Reuters)
El 2005 fue el año de la explosión para Messi: brilló en el Mundial Sub 20 y ganó espacio en el equipo principal del Barcelona (Foto: Reuters)

El rosarino empezó a construir su mito. Poco a poco, edificó su estatua. Ese monumento que lo marcará como el apellido más trascendente en la historia del club. Su nombre quedó firmado con tinta indeleble en la entidad catalana. Desde la vereda de enfrente lo sufrieron muchas veces, aunque algunas versiones indican que intentaron realizar un movimiento osado: Florentino Pérez habría querido ficharlo para el Real Madrid. “En mi primera etapa posiblemente... Luego ya no. Es muy difícil. Es un jugador muy arraigado después de tantos años jugando allí”, dijo en 2017 el presidente madridista en diálogo con la Cadena Ser cuando le preguntaron si alguna vez pensó en abrir la billetera por Messi.

Si bien allí Florentino habló sobre hipotéticos, cuidando las palabras teniendo en cuenta la histórica rivalidad, el diario alemán Der Spiegel presentó hace dos años un informe dentro de los Football-Leaks en el que aseguró que en 2013 el Merengue le acercó una oferta al jugador para abonar los 250 millones de euros que valía su cláusula y con la intención de pagarle un salario de 23 millones hasta el 2021. Durante esas horas álgidas en las que este rumor escaló, la entidad madridista le aseguró al Diario As que esa información era “totalmente falsa”. Sin embargo, otros medios de ese país han contado durante distintos lapos que este impensado interés fue reiterado: Cadena Cope (2016) relató que habían buscado contratarlo hasta en tres oportunidades y el Chiringuito (2014) también aseguró que hubo una oferta por entonces.

Messi contra el Real Madrid durante un clásico en el 2008 (Foto: AFP)
Messi contra el Real Madrid durante un clásico en el 2008 (Foto: AFP)

El engranaje de relatos desemboca en una historia delirante, estrambótica, pero que se une a lo que podría ser una realidad en las próximas semanas: Manchester City ofertó unos 73 millones de euros por el pase de Leo en el 2008 por un malentendido. Garry Cook, Ceo de los Ciudadanos, interpretó mal una directiva del dueño Pairoj Piempongsant durante una charla telefónica.

“Yo tenía el teléfono sobre la mesa porque estaba hablando con Paul Aldridge. Así que imagina la escena: Paul diciendo, con su acento londinense: ’Pairoj, tienes que decirme lo que estamos haciendo, está todo fuera de control’. Pairoj gritaba: ’¡Sí, sí, sí! Muy desordenado, desordenado, ¡se está volviendo desordenado’”, recordó Coook al diario The Athletic en 2019.

Durante esos gritos, confundieron la palabra “Messy” (desordenado) con “Messi” y entendieron que tenían que “conseguir a Messi”. Cook se dio cuenta de su insólito error: “Dave Richards, de la Premier League, me llamó al día siguiente: Garry, ¿has hecho una oferta por Lionel Messi? ¿Setenta millones de libras? ¿Estás loco?”. La dieron de baja rápidamente, pero Barcelona les reconoció que quizás la hubieran considerado si hubiesen seguido adelante. Un dato no menor para entender la magnitud de la oferta: la transferencia más abultada de la historia hasta allí había sido de poco más de 70 millones de euros en 2001 (Zidane al Madrid).

Como si la historia de sus hipotéticas salidas navegara en círculos, los rumores periodísticos asociaron también a Messi con el París Saint Germain hace seis años. El diario L’Equipe advirtió por entonces que el dueño del club estaba dispuesto a pagar los 250 millones de euros en la que estaba fijada su cláusula de rescisión y le había hecho llegar una propuesta al jugador, pero Jorge Messi (padre y representante de Leo) desestimó la información inmediatamente: “No sé de dónde salen esos rumores. No hay absolutamente nada”.

Frente a todo este hilo de historias, hay que se sumar otra esfera de influencia: las –al menos– dos veces que Messi se planteó marcharse del club. La primera que se hizo pública fue en el 2014, después de caer contra Real Madrid en la final de la Copa del Rey. “Era una etapa en la que Tito estaba en unos momentos delicados y es verdad que en aquella época Leo no tenía clara su continuidad. Se reunieron y aunque yo no estuve, sé que estuvieron bastantes horas hablando. A partir de ahí, Leo cambió su planteamiento y vio alguna cosa que no veía tan clara. No sé lo que hablarían, pero Leo decidió quedarse aquí”, relató hace unos meses en Radio Kanal Barcelona Jordi Roura, mano derecha de Tito Vilanova, sobre ese cónclave que se habría desarrollado días antes de la muerte del entrenador.

No fue la única vez que estuvo cerca de pegar el portazo. Messi reconoció por primera vez en su vida, en una nota con Rac1 el año pasado, que se planteó marcharse del club por sus reiterados problemas con la Hacienda española: “Tuve en la cabeza largarme. No por el Barça, sino por querer irme de España. Me sentía muy maltratado y no quería estar más acá. Creo que tuve las puertas abiertas de muchos equipos, si bien no tuve una oferta oficial”.

A la distancia, esta extensa lista de interesados que se conoció públicamente que hicieron algún tipo de gestión por Leo suena rara. Como si fuese producto de una fantasía. La idea de imaginarse a Messi con otros colores suena más al guión de una novela de ciencia ficción. A un photoshop de mala calidad. Nadie se hubiese animado a especular la chance de verlo vestido con otras camisetas en su vida que no fuesen la de Newell’s o el Barcelona. Y que eso iba a ser así para siempre. Pero, ¿cuánto tiempo es para siempre? A veces, sólo un segundo. Y el segundo está por terminarse.

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