Andy Ruiz Jr y Anthony Joshua posan junto al promotor Eddie Hearn durante la conferencia de presentación. Action Images via Reuters/Andrew Couldridge
Andy Ruiz Jr y Anthony Joshua posan junto al promotor Eddie Hearn durante la conferencia de presentación. Action Images via Reuters/Andrew Couldridge

Se acerca el momento de la revancha, con las inevitables declaraciones promocionales de los protagonistas. Declaraciones que hay que tomar con pinzas para analizar el verdadero estado físico y mental que exhibirán al subir al ring. Andy Ruiz dio su salto del semi anonimato a la fama en tiempo récord, en una vorágine donde se conjugaron calidad, fe y oportunismo. Andy es un personaje que creyó en sí mismo al comprar su propio contrato, poniendo 700.000 dólares para romper con la Top Rank y en rápida sucesión firmar con la empresa que regentea Al Haymon, vencer convincentemente a Dimitrenko y aceptar sin pestañear el ofrecimiento de reemplazar a Jarrell Miller como challenger de Anthony Joshua. Como en un libreto cinematográfico, concretó su espectacular victoria en la pelea del año y ahora le ha llegado el momento de confirmar que lo sucedido en el Madison Square Garden de Nueva York no fue casualidad. Deberá probar que esa velocidad y potencia, disimulada en un físico poco convencional para este deporte, estará presente en el inusual escenario del Medio Oriente.

Para Arabia Saudita, que históricamente pasa a ser sede de la primera pelea de campeonato mundial pesado en la región, la expectativa despertada ha justificado por adelantado la multimillonaria inversión. Para boxeadores y promotores, dinero en cantidades industriales. Para los aficionados, la esperanza de contar con otro combate de trámite dramático.

Muchos recuerdan esta imagen de junio y creen que Ruiz puede repetir su actuación. El autor sostiene que Joshua puede sorprender, pese a su pálida actitud en el combate de ida.
Muchos recuerdan esta imagen de junio y creen que Ruiz puede repetir su actuación. El autor sostiene que Joshua puede sorprender, pese a su pálida actitud en el combate de ida.

Joshua dice que su derrota le ha dado oportunidad para reflexionar sobre lo que perdió y también sobre lo que ha logrado hasta ahora en su carrera. Ruiz no tiene más que mostrar su rostro feliz – algo así como una marca registrada – para reflejar su estado de ánimo y la confianza sobre el resultado de esta segunda pelea: “Se que Joshua ha rebajado de peso y que piensa boxearme. Mi trabajo es estar prevenido, estar listo para lo que venga”, expresó el estadounidense de pura cepa mexicana.

No faltan quienes opinan que el inglés entrará atemorizado luego del catastrófico resultado previo y hasta su propio promotor ha mandado construir un pequeño recinto “anti-pánico” en caso que Joshua sufra un imprevisto ataque de nervios antes de encaminarse hacia el ring (algo que no todos tomaron en serio). El ahora tan cuestionado ex campeón, quizás harto de los rumores, esta semana dijo enfáticamente: “No hay miedo en mi corazón, ni en mis ojos, ni en mi mente”. Lo cierto es que le resultará imperativo moverse con mayor autoridad y aprovechar su mayor altura y alcance de brazos. Pero más que nada motivarse para ¨hacer el gasto¨, factor que también había sido centro de críticas en sus peleas con Parker y Povetkin. Dejar que Ruiz se le meta en la guardia y entre a repartir golpes con su reconocida velocidad y precisión puede derivar en una definición por la vía rápida. Claro que la especulación de KO vale para ambas partes. Un descuido también puede ser fatal para el actual monarca. No por nada el propio entrenador de Ruiz considera importantísimo que su pupilo no exagere la confianza en sí mismo a fin de evitar algún contratiempo.

El pronóstico de muchos expertos apunta hacia un nuevo triunfo de Andy Ruiz. Mi opinión es que esa posibilidad no llegaría con tanta facilidad como creen. Más aún, considero que esta vez puede ser Joshua el que de la sorpresa. Aquellos que suelen mencionar ejemplos de boxeadores que son noqueados en un primer enfrentamiento y luego en la revancha, también deberían recordar casos opuestos como el desquite de Lennox Lewis con Rahman y con McCall.

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