La acción más controvertida en el inicio: ¿era penal para Cerro?

Desde el mismísimo inicio del encuentro se pudo advertir que el arbitraje del chileno Julio Bascuñán iba a ser accidentado: el cruce entre Cerro Porteño y River comenzó con seis minutos de retraso por problemas con el intercomunicador del asistente 1. Y en el juego, el cuerpo arbitral mostró una imagen irregular, con problemas de criterio que se tradujeron en protestas y un desarrollo cortado.

La primera gran polémica se dio a los 14 minutos: el defensor Robert Rojas intentó pelear una pelota aérea con Óscar Ruiz, y en el afán de ganar la posición dentro del área, estiró el brazo en el fragor de la batalla cuerpo a cuerpo. La pelota cayó y rozó la mano, pero Bascuñán interpretó que no correspondía la sanción del penal, a pesar de las protestas de los futbolistas locales.

En esta primera acción, acertó: no se trató de una mano deliberada. El momento cúlmine llegó de una jugada sucia; el balón pegó en la cabeza de uno de los contendientes y luego se deslizó. O sea: la pelota buscó la mano / brazo, por eso no es sancionable.

Haedo Valdéz impacta con uso excesivo de la fuerza en la humanidad de Palacios. Era roja
Haedo Valdéz impacta con uso excesivo de la fuerza en la humanidad de Palacios. Era roja

Donde sí hubo un error grosero fue a los 21 minutos. Allí Exequiel Palacios fue al piso a disputar una pelota y Nelson Haedo Valdez se tiró con las suelas hacia adelante, impactando en las piernas del futbolista de la selección argentina. A instancias del VAR, manejado por Nicolás Gallo, Bascuñán observó la acción en la pantalla. Y optó por mostrarle la tarjeta amarilla al veterano delantero.  La jugada se tipifica como una entrada con uso de fuerza excesiva, porque le hace correr peligro al físico del adversario. En conclusión: Haedo Valdez debió haber sido expulsado.

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