(El festejo de Djokovic luego de vencer a Federer)

Fue una final apasionante para el público, pero sumamente tensa para los protagonistas. Sobre el cierre, llegó el momento del desahogo para Novak Djokovic, que selló una trabajosa victoria sobre Roger Federer para alzarse con el título en la edición 2019 de Wimbledon.

En el que fue el encuentro decisivo más largo de la historia del Grand Slam inglés (duró 4 horas y 57 minutos), el serbio se impuso por 7-6 (5), 1-6, 7-6 (4), 4-6 y 13-12 para conquistar el quinto trofeo de su carrera en el All England Club.

La celebración de Nole -que debió levantar dos match points en el quinto set- fue algo peculiar, acorde al histrionismo que muestra el tenista dentro y fuera de la cancha.

Después de sellar el triunfo y de recibir el aplauso de todo el público -que durante el desarrollo apoyó al suizo-, Djokovic se puso en cuclillas, arrancó un poco de pasto del suelo y se lo comió. Lo masticó con una sonrisa ante todos los presentes.

Djokovic celebró su consagración comiendo pasto (AFP)
Djokovic celebró su consagración comiendo pasto (AFP)

Luego llegó el turno de la premiación. El número uno del mundo recibió el trofeo de manos de Kate Middleton, la duquesa de Cambridge. Con ese premio quedó cerca de los más ganadores en Wimbledon, que son el propio Federer (ocho títulos), Pete Sampras (siete) y Björn Borg (cinco).

"Creo que ésta fue, si no la final más excitante en la que haya tomado parte, sí una de los dos o tres mejores de mi carrera", dijo Djokovic, que extendió su supremacía por sobre el nacido en Basilea: los dos jugadores se han enfrentado ya 48 veces en 13 años -siete más que Federer con el español Rafael Nadal- y el serbio lleva la delantera con 26 victorias contra 22.

Este fue el quinto título para Nole en Wimbledon y el 16° Grand Slam de su carrera (AFP)
Este fue el quinto título para Nole en Wimbledon y el 16° Grand Slam de su carrera (AFP)

Novak Djokovic y Roger Federer dieron una muestra de tenis de alto nivel, no se dieron tregua con sus golpes de calidad y protagonizaron la final más larga de la historia en Wimbledon. En la cancha central del All England Club rompieron el récord al jugar 4 horas y 57 minutos.

El registro anterior era del 2008, en el encuentro decisivo que enfrentó a Rafael Nadal y Federer, que duró 4 horas y 48 minutos. En aquella ocasión, la victoria quedó en manos del español.

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