Caminar por Las Vegas por estas horas lo hace sentir a uno que este es, al menos por unas horas, uno más de los estados mexicanos. El idioma español ha ganado las calles y decenas de personas deambulan por la "ciudad del pecado" con banderas y camisetas de la selección de fútbol de México, ilusionadas con ver un triunfo de Saúl "Canelo" Álvarez que le ponga fin al invicto del kazajo Gennady Gennádievich Golovkin

La expectativa es tan grande que la gente comenzó a instalarse en los alrededores del estadio 8 horas antes de la pelea prevista para la medianoche de la Argentina (en Las Vegas son 4 horas menos) y hay una frenética búsqueda de entradas porque en la reventa oficial han llegado a pedir hasta 16 mil dólares por un asiento en el estadio.

La pelea coincide con "El Grito" por la independencia de Mexico y eso ha potenciado la euforia y la invasión latina a Las Vegas; entre sonidos de tragamonedas, hoteles fastuosos y luces que enceguecen, a cada paso queda claro que el boxeador de Guadalajara será absolutamente local esta noche en el T-Mobile Arena. Sin embargo, ese apoyo abrumador esconde otra sensación que también flota se percibe en el ambiente.

El amor "incondicional" en realidad parece atado a que hoy Canelo dé una muestra de carácter y contundencia (muchos se la reclaman hace años) que le permita terminar con el invicto del kazajo y confirmar así su "raza de peleador mexicano".

Se lo exigen los fanáticos, que levantan los puños y repiten "!team Canelo, team Canelo!" ante cualquier cámara que se les cruce, pero también los sponsors y la prensa que apuesta por él. Las marcas de las cerveceras mexicanas aparecen por todas partes y poderosísimas televisoras como TV Azteca y Televisa han montado verdaderos estudios de transmisión que están en vivo en continuado. Todos necesitan (exigen) que Canelo hoy les amortice semejante inversión con un triunfo.

Una prueba de ese amor con exigencias y ambivalente podría resumirse con uno de los tantos personajes que pululan por esta ciudad. Aquí es furor el doble de Canelo, un hombre que se ha ganado la atención de los medios usufructuando su parecido con el boxeador mexicano, pero en realidad apoya a Golovkin… No son pocos los aztecas que esta noche apostarán por su victoria

Por cierto, las apuestas marcan como favorito a Golovkin por puntos: la victoria del kazajo paga 1.6 por cada dólar, el empate 18 y el triunfo de Álvarez ronda los 2,4.

La complejidad del desafío para Canelo Álvarez se potencia porque el rival es un brutal noqueador que a los 36 años está invicto y seduce a muchos aztecas. Su entrenador es mexicano (Abel Sánchez) y su estilo guerrero para pelear ya ha provocado alguna vez un vuelco entre las preferencias de los hinchas en pleno combate.

Por estas horas, ante el promocionado "sold out" que cuelga en las boleterías, no paran de crecer los abonos de Pay Per View. Habrá que esperar los números finales para tener precisiones y cifras exactas sobre los millones de dólares que movió la pelea del año, que se verá hasta en los cines de México.

Para los que se quieran llevar un recuerdo hay varias opciones, desde un vaso grande de cerveza mexicana a 15 dólares a las más tradicionales ofertas del puesto central del merchandising oficial del combate donde ofrecen remeras por 35, buzos por 65 y gorras por 40 dólares.

En un fin de semana de fiesta por la independencia mexicana, Canelo Álvarez quiere dar "El Grito". Miles de personas lo desean y se lo exigen…

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