El 1 de agosto se cumplieron 42 años del histórico accidente que sufrió Andreas Nikolaus Lauda a bordo de su Ferrari 312T2 en el circuito de Nürburgring, Alemania. En aquel choque, que afortunadamente no terminó en tragedia, el piloto que defendía el título mundial marcó su vida

Se corría la séptima carrera del torneo Mundial de la Fórmula 1 de 1976. "Niki" como lo conocían en el ambiente, había salido campeón en 1975 y defendía su título con cuatro victorias sobre seis circuitos recorridos en el nuevo campeonato.

Volví a conducir al mismo nivel o incluso mejor todavía

Tenía una gran ventaja en la clasificación general y todo indicaba que iba a repetir los buenos resultados de la temporada anterior. Sin embargo, en la curva del kilómetro 14 perdió el control de su monoplaza. Tres pilotos lo salvaron de morir quemado vivo dentro del automóvil.

Desde el momento en que lo sacaron del vehículo, Lauda no recordó más nada. Cuando abrió los ojos, estaba internado en una clínica de Ludwigshafen, en donde los médicos lo trataron por múltiples quemaduras de tercer grado en todo su cuerpo. Además limpiaron sus pulmones durante días, intoxicados con los gases tóxicos que inhaló durante el accidente.

Recuperarme rápido formaba parte de mi estrategia. No podía estar sentado en casa

Su espíritu luchador, a los 27 años, hizo que a poco más de un mes del accidente (42 días) estuviera nuevamente frente al volante. No ganó ese campeonato. Lo perdió por un punto ante su ex compañero de escudería James Hunt, quien en ese momento corría en McLaren-Ford.

"Seis meses después volví a conducir al mismo nivel o incluso mejor todavía. Y eso sólo es posible si uno supera un problema al cien por ciento", recordaba el austriaco, quien en 1977 se imponía nuevamente, obteniendo su segundo título mundial. "El hecho de recuperarme rápido formaba parte de mi estrategia. No podía estar sentado en casa pensando en ello, por qué pasó y por qué a mí".

Impactó contra el muro. Su auto salió de la pista y retornó envuelto en llamas. Brett Lunger chocó contra él y fue el encargado de salvarle la vida, junto a Harald Eartl y Arturo Mezario, cada uno cumplió un papel fundamental en ese terrible accidente.

Mientras que el austríaco Ertl descargó un matafuegos sobre las llamas, el italiano desabrochó su cinturón, el cual tenía un agarre distinto al de la mayoría de los monoplazas que participaban en la Fórmula 1. Finalmente, el norteamericano Lunger abrazó a Lauda y lo sacó de lo que quedaba de aquella Ferrari.

"Para mí el 1 de agosto es un día como otro cualquiera. No me pongo delante del espejo y digo: '¡Hurra, hurra, hurra, estoy vivo!'", señaló Lauda en una entrevista al diario "Frankfurter Allgemeine Zeitung".

Niki Lauda sobrevivió a la muerte. Su perfil derecho siempre se lo recuerda, con una enorme cicatriz y la oreja deformada. La toma de medicamentos también le produjo otro gran daño, por el que tuvo que ser operado de los riñones.

Aquel accidente también marcó un quiebre en la FIA (Federación Internacional de Automovilismo). La Fórmula 1 cambió drásticamente, viéndose la necesidad de incrementar la seguridad para el piloto. Desde ese momento todas las pistas tienen un Centro Médico permanente, algo similar a un pequeño hospital. Además, todos los pilotos tienen como obligación realizar distintos cursos de rescate en pista.

 

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