¿Qué puede hacer la cultura frente a la derechización de Europa?

Manifestación nacionalista en Alemania (Foto: AFP)
Manifestación nacionalista en Alemania (Foto: AFP)

Hace calor en este otoño temprano, sin embargo en la Usina del Arte no se siente. Comenzó ayer la III Cumbre Internacional de Ciudades Culturales y la Ciudad de Buenos Aires es la sede. Hay gente de todos lados del mundo, de todas las culturales. Ministros, Alcaldes, funcionarios y representantes de distintas organizaciones conviven, conversan, debaten. El clima es propicio al diálogo y, en ese sentido, es necesario preguntarse por el rol de la cultura en un mundo cambiante, que cada vez aliena y atomiza más, así como también permite un acelerado flujo de información entre los puntos más alejados del planeta. En esa contradicción, ¿qué puede el arte y cómo pensar políticas públicas que enriquezcan la vinculación cultural?

"Una de las cosas que define a la cultura es su universalidad, pero siempre construida desde las raíces locales, de tal manera que uno construye lo propio, y eso es lo que lo hace universal, entrar en contacto con otras ciudades, otros países, otros continentes". El que habla es Iñaki López de Aguileta, director de Cultura de la ciudad española de Bilbao, en diálogo con Infobae Cultura. Está de traje, pero tiene una mochila deportiva. Es un congresista de esos que quieren estar en todas las mesas posibles, escuchar un poco a todos, sacarle el mayor jugo posible al viaje a estas tierras sudamericanas. Bilbao no es una ciudad más en mapamundi. Es la capital del País Vasco, una comunidad autónoma de España que, además, tiene su propia lengua, además del castellano: el euskera.

Luca Bergamo, vicealcalde de Roma
Luca Bergamo, vicealcalde de Roma

"En Bilbao y en todo el País Vasco —continúa— la cultura es un elemento nuclear. No sólo como elemento identitario sino también como elemento de crecimiento, pero además como un derecho de toda la ciudadanía. Somos una de las ciudades que mayor presupuesto manejamos en términos de cultura. Le dedicamos 120 euros por habitante, que es una cantidad considerable. Somos una ciudad muy pequeñita, hay barrios de Buenos Aires que seguramente sean mayores que Bilbao. Queremos posicionarnos en el mundo como una ciudad de la cultura. Y también queremos que sea un elemento cotidiano. Que cualquier ciudadano pueda crearla."

No todo fue sencillo. Así como hoy Cataluña se debate por la independencia de España, en el País Vasco también existió esta posibilidad latente. "Fueron momentos convulsos", dice López de Aguileta en referencia a los sesenta años de vida que tuvo la organización Euskadi Ta Askatasuna, más conocida como ETA, "una banda terrorista que perseguía la independencia, un objetivo muy valorable y legítimo pero que los medios que emplearon han resultado contraproducentes y con fatales resultados", agrega. Hoy la cosa cambió. Y esa diferencia que se ve a simple vista con la lengua, "no lo vivimos como una barrera. La lengua es un elemento de unión. Nunca puede ser un elemento de discordia. Y en el País Vasco no lo es".

Iñaki López de Aguileta, director de Cultura de Bilbao
Iñaki López de Aguileta, director de Cultura de Bilbao

Unos minutos después, Infobae Cultura se sentó a charlar con Luca Bergamo, el vicealcalde de Roma. Con una traductora al lado, aunque el funcionario italiano hablaba un poco español y mucho inglés, aseguró que "la cultura puede tener un rol reparador en las desigualdades sociales. Lo tiene que tener. Necesitamos entender la participación en la cultura como un derecho fundamental; como la educación universal, por ejemplo. Así todos pueden producir su propia cultura y al mismo tiempo generar un diálogo. Además, es fundamental esa participación para que la sociedad no colapse".

El movimiento al cual pertenece Bergamo se llama 5 Estrellas, autodefinido como una "libre asociación de ciudadanos" que está "en contra del sistema político tradicional formado por partidos políticos". "Yo llegué al gobierno como un ser independiente —continúa— y acepté participar en este movimiento porque se proponía como el tercer estado de la Revolución Francesa y cambiar de forma radical las relaciones de poder en la sociedad. Cuando me ofrecieron este cargo, expuse mi punto de vista sobre la cultura que se basa en los derechos humanos. En mi país, llevar adelante esta visión de cultura implica un cambio de equilibrio entre los poderes y, además, un conflicto con el abordaje de las multinacionales que tienen fines de lucro. Existe un conflicto entre la ganancia capitalizada y la implementación de los derechos humanos. Es un conflicto que está cambiando, por lo menos en el mundo Occidental. No es solamente el conflicto entre trabajo y capital, sino un conflicto entre capital global y derechos humanos. Es un conflicto muy distinto."

En Europa —sostiene Luca Bergamo— estamos siendo testigos del crecimiento de la derecha extrema

Europa. El mundo parece pensado desde allí. Si hay un Dios, al menos un Dios occidental, seguro es europeo. Pero, ¿qué lugar ocupa el viejo continente en la cocina ideológica del mundo? ¿Qué ideas vienen hoy de ahí y qué debates acerca del futuro de la humanidad allí se pergenian? ¿Estamos en presencia, con el auge de nacionalismos y el creciente odio a los inmigrantes, frente a la derechización de Europa?

"Es un fenómeno inquietante, desde nuestro punto de vista. Sin hablar de países y movimientos concretos, la derechización es evidente. Y esperemos que no llegue a su término sino que se disuelva, porque sino las consecuencias pueden ser preocupantes para todo el planeta", dice López de Aguileta, y continúa sobre el papel de las redes sociales: "Es difícil saber si lo que empieza primero es el huevo o la gallina, si los ciudadanos nos estamos derechizando y las redes refuerzan el mensaje, o si son las redes las que lanzan el mensaje y los ciudadanos nos derechizamos. El caso es que, alimentado por estas nuevas redes, el auge que está tomando este tipo de movimientos es altamente preocupante".

Luca Bergamo, vicealcalde de Roma
Luca Bergamo, vicealcalde de Roma

"Estoy preocupado por el Brexit", confiesa Bergamo, y continúa: "Hice campaña para que el Reino Unido se quedara en Europa. Es muy difícil describir la situación. Sería sensato observar el proceso y volver al referéndum, pero eso depende de los ciudadanos ingleses. Es una tendencia que tenemos en Europa, que es a corto plazo: un nacionalismo que emerge como fenómeno político transversal. Lo cual es una contradicción. Esa es la reacción de una gran cantidad de personas que le temen al futuro donde los movimientos políticos históricos no han podido proporcionar esa visión. Hay que desarrollar la perspectiva de una idea de futuro en toda Europa, y esto todavía no se ha logrado. Es una paradoja porque Europa es el primer intento en la historia humana en desarrollar una soberanía que no sea el resultado de alguien sobre otra persona, sino que implique la comprensión de que la única manera de poder vivir en paz juntos es transferir la soberanía de la nación a Europa".

Luego, sobre esta derechización de Europa, comenta: "Mi preocupación es que no sólo es Europa; también Brasil, Norteamérica… En Europa estamos siendo testigos del crecimiento de la derecha extrema. Espero que descubramos que es un poco menos de lo que temíamos. El aporte es la participación que da la cultura más que de la cultura en sí, es decir, permitir que la gente pueda vivir experiencias culturales conjuntas que resulten constructivas.

La cultura —dice Iñaki López de Aguileta— tendría que ser una antídoto para la derechización

"Al Brexit lo seguimos con preocupación. La vinculación del País Vasco con el Reino Unido es importante. Estamos muy expectantes que en el caso de un brexit duro cuáles serán las consecuencias para nuestro tejido económico. La verdad que nos estamos preparando para el peor de los escenarios, que no nos pille de sopetón, de improviso", asegura López de Aguileta, y concluye: "La cultura tendría que ser una antídoto para la derechización. La creación de la cultura como personas y como países debería ser algo que nos protegiese contra estos elementos de popularización de la derecha, cuyo único objetivo es el de segregar".

 

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