RBG (Foto: Sebastian Kim / TIME)
RBG (Foto: Sebastian Kim / TIME)

De entre los documentales nominados a su categoría este año en los premios Oscar llama la atención uno, titulado apenas con unas iniciales: RBG. Para nosotros resulta una sigla extraña; para los norteamericanos, la forma de identificar a Ruth Bader Ginsburg, una mujer a punto de cumplir 86 años, miembro desde 1993 de la Suprema Corte de Justicia norteamericana. Además de eso, RBG es una personalidad extraordinaria, una líder inspiracional para cualquier persona con sensibilidad hacia el feminismo y un inesperado objeto pop, entre otras muchas cosas más.

Como estudiante (y ya casada y con hijos), Ruth descolló en su carrera: pasó por Harvard y Columbia, siempre como la única o como una de las pocas mujeres en la clase. Su carrera profesional mantuvo las mismas características: sobresaliente en calidad y solitaria en género. Litigó por causas de género seis veces ante la Suprema Corte: ganó cinco de esos casos. Finalmente, en 1993 Bill Clinton la propuso para el cargo más alto del Poder Judicial norteamericano, la segunda mujer luego de su amiga Sandra Day O'Connor, quien años después renunció a la Corte para cuidar a su marido enfermo.

“RBG”, afiche del documental
“RBG”, afiche del documental

Con el corrimiento de la SC hacia la derecha, Ruth Bader Ginsburg se fue convirtiendo en miembro de una minoría liberal que suele perder las decisiones por 5 votos contra 4. Lo interesante es que Ruth convirtió su voto en disenso en un estilo, y cuando decimos estilo, hablamos de argumentaciones, forma de exponer y, sí, también de vestimenta.

En primer lugar, Ruth argumenta con fuerza y coloridamente. Es famosa una frase utilizada en el voto en disenso en el dictamen sobre el Voting Rights Act (VRA). ¿Qué es el VRA? Se trata de una acción iniciada en el gobierno de Lyndon Johnson, en 1965, para que los estados no impidieran que los negros votaran mediante algunas estratagemas disimuladas. Los VRA tienen una larga historia y varios cambios y agregados a lo largo del tiempo, pero en 2013, bajo la presidencia de Obama, la SC decidió que algunas de esas precauciones para garantizar la igualdad ya no tenían sentido, dado el avance que la igualdad racial había desarrollado en el país.

En su argumentación en disidencia, Ruth usó la siguiente metáfora: "dejar de usar el Voting Rights Act porque dio resultado es como tirar el paraguas en una tormenta porque no te estás mojando". Lo notable también es que muchos de sus votos en disenso son leídos por ella en voz alta en la sesión en la que la Corte anuncia su decisión, algo que no se acostumbraba a hacer hasta que ella lo impulsó. Y además, está el tema de la vestimenta.

Ruth Bader Ginsburg entrenando (Foto: RBG)
Ruth Bader Ginsburg entrenando (Foto: RBG)

Los jueces de la Corte Suprema realizan sus tareas cumpliendo varios rituales. Utilizan unas severas togas negras pensadas para hombres, apenas abiertas en el cuello, para que se vea la corbata. Ruth decidió que a la suya la cerraría, añadiendo un pequeño cuello blanco, algo distintivo. Sus admiradores le comenzaron a mandar cuellos de distintos diseños de regalo. La jueza determinó que el más bello y sofisticado de ellos, uno con varios colores, sería usado cada vez que ella votara en minoría. Así que cuando aparecen los miembros de la Corte para anunciar un fallo, el cuello de Ruth Bader Ginsburg anuncia visualmente si es un fallo liberal, apoyado por ella, o conservador, con su voto en minoría.

Todas estas cosas y muchas más aparecen en RBG, la película nominada al Oscar a mejor documental y con incierta distribución en la Argentina. La relación de más de medio siglo con su marido, un exitoso abogado neoyorquino con un sentido del humor extraordinario que contrasta y complementa el más bien ácido y seco de ella; su amistad con el ya fallecido juez ultraconservador Antonin Scalia, con cenas familiares compartidas (en las cuales no se habla de política) y similar pasión por la ópera; su deslumbrante discurso en las sesiones ante la comisión del Senado que debe aprobar su incorporación; el discurso presidencial anual conocido como "State of the Union" en el cual se queda dormida; el encuentro con Clinton, quien a la media hora de conocerla decide que es la persona a presentar como candidata a la SC. Las historias son innumerables porque el personaje es inagotable.

Ruth Bader Ginsburg
Ruth Bader Ginsburg

Así como este documental, hay muchas otras expresiones de todo tipo para acercarse a Ruth Bader Ginsburg. La primera conexión intergeneracional fue el blog Notorious RBG, que le comenzó a dar una dimensión pop a sus rasgos más definitorios: los anteojos de marco grueso, el severo rodete, sus ojos azules, sus cuellos resaltando en la toga y el minimalismo de su sonrisa. El sobrenombre "Notorius RBG", remedando al del rapper "Notorious BIG", una conexión que ella no desdeña ("Bueno, los dos somos de Brooklyn") y el libro del mismo nombre (Notorious RGB, de Irin Carmon y Shana Knizhnik, que prácticamente sirve como guión de la película). Para marzo se anuncia el estreno en la Argentina de On the Basis of Sex, una recreación de su juventud y sus primeras defensas legales de la igualdad de género, con Felicity Jones interpretando su rol.

RGB, el documental, es una magnífica vía de acceso a su persona pero también a uno de los espacios de poder más fascinante del mundo: la Suprema Corte de los Estados Unidos. Ojalá se pueda ver pronto de alguna manera en nuestro país.

Ruth Bader Ginsburg
Ruth Bader Ginsburg

* RBG, EEUU, 2018, dirigida por Julie Cohen y Betsy West, 98'.

 

______

SIGA LEYENDO