“No hubiéramos crecido sin la ayuda del Estado”: exparamilitar y Pastor Alape hablaron ante la Comisión de la Verdad

La conversación, moderada por el presidente de la entidad, Francisco de Roux, revisó algunos puntos históricos de los hechos protagonizados por el Clan del Golfo, el Epl y las Farc.

Este viernes el exmiembro de las Farc-EP, Pastor Alape; Carlos Moreno Tuberquia, exmiembro del Clan del Golfo y de la ‘Casa Castaño’, y Jhoverman Sánchez, de las Farc, hablaron ante la Comisión de la Verdad para rendir su testimonio sobre los hechos cometidos desde sus agrupaciones criminales en el marco del conflicto armado.

Alape, quien es miembro de la Dirección Nacional del partido Comunes y delegado al Consejo Nacional de Reincorporación, inició explicando su motivación para asistir ante la Comisión diciendo que estaba ahí para contribuir a la verdad y para sanar a las víctimas. Además reafirmó su compromiso con el Acuerdo de Paz y denunció los asesinatos contra los firmantes de paz.

“Esperamos que la voz de los combatientes traiga explicaciones, no justificaciones. No venimos a justificarnos, pero venimos a contar la verdad desde el contexto en el que sucedieron los hechos”, afirmó.

Los testimonios

En su intervención, Carlos Moreno Tuberquia habló de la violencia que vivieron los pobladores del Bajo Atrato, en el Urabá antioqueño. El exintegrante del Clan del Golfo y del EPL, dijo que las comunidades indígenas y negras terminaron siendo objetivo de las luchas por la ubicación del Urabá, ya que las selvas y los corredores son ideales para mover negocios del narcotráfico y ocultarse de las autoridades. Indicó que, para él, en esta zona siempre va a ser de interés de los grupos armados, por lo que no le sorprendería que si se acaba con ‘Otoniel’, actual lider de la zona, muriera, algún otro llegaría.

Moreno Tuberquia continuó diciendo que las masacres y homicidios fueron ordenes de los hermanos Castaño para “sembrar el terror” en la población y confesó que usaron el desplazamiento forzado para desalojar zonas que podrían pertenecerles a las Farc porque “todos eran guerrilleros” y así debilitar a esta estructura logísticamente. Agregó que siempre necesitaron la fuerza del Estado y específicamente de las fuerzas militares para crecer, “a veces teniamos unidades del Ejército para combatir al enemigo que eran las Farc”, como de la Brigada 17.

Moreno Tuberquia dijo que también recibieron ayuda del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) cuando estaban en la casa Castaño.

Pastor Alape dijo que cuando las estructuras paramiliates se armaron fuertemente las Farc tomaron la decisión de retirarse de los territorios voluntariamente entendiendo que ese grupo estaba apoyado por las fuerzas militares, políticos y sectores económicos ya que buscaban la desaparición de los movimientos subversivos o de izquierda en general.

El exguerrillero admitió que hubo un acercamiento de Fidel Castaño con las Farc para iniciar un proceso de diálogo, pero explicó que no aceptaron porque no había confianza en sus palabras. Todo esto fue tras la masacre de Segovia y de Amanto, en Antioquia.

Por su parte Jhoverman Sánchez pidió disculpas a las víctimas aceptando que no tenían nada que ver en ese conflicto. “Me tocó enfrentar en el 96 en Caraballo, donde matan al señor Julio Sierra, ahí se roban ganados y terminó combatiendo con el Ejército”, explicó, evidenciando un apoyo de la fuerza militar con los paramilitares, quienes entraron a ese lugar a vandalizarlo y cometer los actos delictivos.

“La guerra es tan cruel que no nos permite avanzar en nada: ni en lo económico, en lo político ni en lo social”, dijo Sánchez.

Aprovechó para hacer un llamado al Estado responsabilizandolo por los fracasos en los procesos de paz fallidos, diciendo que no ha sido culpa de los firmantes de los más de seis proceso que ha tenido Colombia, recordó, “por eso yo le apuesto a la paz, la paz es la salida”.

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