Las excentricidades de ‘Falcón’: el ostentoso empresario acusado de ser narco del Clan del Golfo

El señalado cabecilla del narcotráfico del Clan del Golfo tenía una reconocida vida civil en Antioquia.

Juan José Valencia Zuluaga señalado como alias Falcón o Andrea.
Juan José Valencia Zuluaga señalado como alias Falcón o Andrea.

Juan José Valencia fue capturado el pasado 22 de mayo en medio de la operación policial Agamenón II, el grupo especial que persigue al Clan del Golfo, un resultado que según las autoridades afectó directamente la dirigencia del grupo armado debido a que alias Falcón o Andrea, como fue identificado, era uno de los más cercanos a Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel.

Alias Falcón era el principal encargado de las operaciones de narcotráfico del grupo armado, la principal fuente de financiación de la guerra de Otoniel, con ganancias mensuales que superan los 60 mil millones de pesos.

Ese poder en el narcotráfico, al controlar las rutas desde Cartagena de Indias hacia Bélgica, Holanda, Guatemala y República Dominicana, además de tener bajo su mando más de 225 integrantes de esta organización criminal, lo convirtió en uno de los principales del Clan del Golfo, de acuerdo a las autoridades.

Sin embargo, Juan José Valencia Zuluaga llevaba una vida civil, como un poderoso empresario, que ha llevado a sus amigos y compañeros de actividades de entretenimiento a pensar que su captura es un malentendido judicial, pues dudan haber convivido con una persona peligrosa como el perfil criminal que mostraron las autoridades.

De acuerdo con la Fiscalía General de la Nación, alias Falcón logró, por medio de las millonarias ganancias ilícitas, conformar un amplio patrimonio y mantener excentricidades que el ente investigador presume en la propiedad de hasta 30 vehículos de alta gama, de diferentes marcas, y un condominio en Llano Grande (Antioquia) de más de 9.000 metros cuadrados.

La captura se produjo en esa finca, donde Valencia Zuluaga fue hallado con dos fusiles, una subametralladora, nueve pistolas, tres revólveres, tres escopetas, 35 proveedores, tres miras telescópicas, un adaptador para subametralladora, tres cañones para pistola y un visor nocturno. Así mismo, se hallaron 14 vehículos lujosos, cuyo avalúo preliminar se acerca a los 6.000 millones de pesos.

(Colprensa- Fiscalía y Policía).
(Colprensa- Fiscalía y Policía).

De acuerdo con una investigación del diario El Tiempo, el señalado como alias Falcón salía a Llano Grande a bordo de esos vehículos, con amigos del mismo gusto por los autos de alta gama, incluso paseaba con 15 escoltas que portaban tanto armas largas y cortas.

Según ese diario, algunos de los vehículos que fueron incautados en el operativo de captura, pertenecían a los amigos de sus paseos en carros lujosos, quienes le habían pedido el servicio de garaje y ahora buscan recuperar sus automóviles. Uno de esos Ferrari sería de un empresario que vive en el municipio de Chía, Cundinamarca.

Sobre las armas, señala la investigación, Juan José Velandia se vio envuelto en un escándalo de corrupción al interior de la Cuarta Brigada del Ejército en Antioquia, en la que presuntamente se cobraban pagos ilegales para la tramitación de salvoconductos. Sin embargo, la defensa del señalado narcotraficante aseguró que él fue uno de los demandantes de esa situación y consiguió sus permisos.

Algunos de los carros incautados son propiedad de compañías en las que Velandia tendría inversiones. De acuerdo con El Tiempo, tiene participación en Acyonex SAS y Zambia Natural SAS, Global D.H. SAS y la lechera San Ángel, entre otras con las que se perfila como un inversionista.

Sin embargo, las autoridades señalan que sus actividades criminales datan de hace más de 11 años, anteriormente era subordinado de alias “Harry” o José Aníbal Granda, quien después de ser capturado dio paso a su ascenso en las escala criminal. En 2019 la Policía y el Ejército lo habrían señalado como cabecilla de la organización, pero por medio de tutelas logró que se quitara su fotografía del cartel.

La Fiscalía le imputó los delitos de concierto para delinquir agravado con fines de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes; lavado de activos; y fabricación, tráfico y porte de armas y municiones de uso restringido, de uso privativo de las Fuerzas Armadas o explosivos. Según el diario, no le habría achacado directamente cargos de narcotráfico para permitir la investigación de la DEA que ya tendría los ojos encima del cuestionado personaje.

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