Indígenas Misak tumbaron la estatua de Gonzalo Jiménez de Quesada en Bogotá

Expresaron que el español, considerado el fundador de la capital colombiana, atentó violentamente contra su pueblo y que sus descendientes han “reproducido” los problemas en Colombia.

Colprensa
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Este viernes hacia las 6:00 a.m. miembros de la comunidad Misak, en representación del Movimiento de Autoridades Indígenas del Sur Occidente, (AISO) tumbaron la estatua de Gonzalo Jiménez de Quesada en Bogotá, “quien fue históricamente el más grande masacrador, torturador, ladrón y violador de nuestras mujeres y nuestros hijos”, expresó AISO en un comunicado. El monumento está ubicado en la Plaza Rosario, centro de la ciudad.

Describieron el acto como la recuperación de uno de sus espacios más sagrados, tras haber sido “despojados por los sicarios de la conquista y la colonia española”, también agregaron que de Jiménez desciende la élite de Colombia y que, para ellos, ha reproducido problemas como la corrupción saqueo y asesinatos. “Constancia de esto fue la reforma tributaria presentada hace unos días por el Gobierno y derrocada por todos los pueblos unidos en las movilizaciones”.

Se suman a las otras peticiones del paro diciendo que ahora buscan una salud digna, humana e inclusiva. Mencionaron que en ese territorio siembran la memoria de Mama Manela, “mujer hábil para el pensar y el ayudar, ella enseñó a nuestro pueblo a trabajar en grande”. Al lugar llegó la Policía de Bogotá y se llevaron a la comunidad detenida. En video se ve cómo fueron capturados.

Tras la caída de la estatua, los Misak empezaron a tocar tambores y a cantar además de gritar “que vivan las mujeres de Bogotá”.

En su comunicado, de hecho, enviaron un mensaje a “todas aquellas mujeres que se encuentran sepultando a sus hijos, hoy todos y todas lloramos la pérdida de nuestros hijos en todos los territorios, quienes han caído a causa de una guerra fraticidad que nos han impuesto” y expresaron que recordarán a las personas que han muerto y que son parte del legado.

“Llamamos al país a no perder la esperanza, a partir de ahora reescribiremos nuestra historia. El pueblo colombiano comprenderá y reconocerá los relatos de vida y resistencia de nuestros prueblos frente a las injusticias históricas a las que fuimos sometidos”, escribieron.

Esta es la quinta estatua o monumento que cae en Colombia en el marco del Paro Nacional: la primera fue la del llamado fundador de Cali, Sebastián de Belalcázar el pasado 28 de abri; luego, la del expresidente Misael Pastrana Borrero en Neiva, el 29 de abril y el primero de mayo cayó el busto de Gilberto Alzate Avendaño en Manizales y la estatua de Antonio Nariño en Pasto.

“En la década de 1940, Laureano Gómez se acercó a los idearios del nazismo y el fascismo, llegó a incitar la violencia a inmigrantes Judíos. Laureano Gómez y Gilberto Alzate Avendaño replicaron la noche de los cristales rotos en Bogotá, incitando a apedrear comercios de judíos”, contó Historia de Colombia, una cuenta especializada en dar datos históricos del país.

“Su movimiento se llamó en su honor Alzatismo, caracterizado por un fuerte nacionalismo, ultraderechismo, fascismo y totalitarismo. Ideológicamente era un feroz opositor al Partido Liberal. Promotor de ideologías nacionalistas. Benito Mussolini criollo”, comentó otro usuario de la red social.

En Twitter varios pastusos explicaron el por qué entre algunos ciudadanos de esa región no es bien visto Antonio Nariño. “¿Por qué quitar la estatua de Antonio Nariño? Estuvo al mando de la batalla de los Ejidos y mataron más de 3.500 pastusos. Nariño perdió y los pastusos no lo mataron a cambio de hacer un acuerdo pacífico con Bolívar. No lo hizo, al contrario, apoyó atacar con más fuerza, nos masacraron”.

“Cuando leo a toda esa gente que se burla de mis paisanos por tumbar a Antonio Nariño, ratificó la idea de que el mayor problema de este país es la ignorancia. Él pudo traducir los DDHH pero promovió el genocidio del pueblo pastuso aún cuando este lo liberó y le perdonó la vida”, contó otro usuario.

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