“Manos laboriosas”, el colectivo de Urabá que por medio del trabajo busca sobreponerse al conflicto armado

Dentro de los productos que las mujeres de ‘Manos Laboriosas’ realizan con el plátano se encuentran: floreros, bolsos, canastos, individuales y llaveros.

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Manos Laboriosas es un colectivo de mujeres que por medio de las artesanías trabaja los conceptos de paz y reconciliación.
Manos Laboriosas es un colectivo de mujeres que por medio de las artesanías trabaja los conceptos de paz y reconciliación.

Manos laboriosas es un colectivo compuesto por 10 mujeres de Antioquia y Córdoba que crearon esta empresa para sobreponerse al conflicto armado colombiano. En esta zona del país militaron las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá AUCC. Las mujeres que conforman este colectivo fueron víctimas de la violencia hace más de veinte años y aún están a la espera de que el Estado les cumpla el derecho a la reparación.

Arlenis Mosquera es una de las integrantes y víctima. En una entrevista para el diario El Espectador ella relató su vida y su obra. En la memoria de Mosquera retumban los nombres de Jesús Ignacio Roldán, Monoleche; Jorge Humberto Victoria, Capitán Victoria; y otros antiguos comandantes paramilitares de ACCU. Ella todavía no sabe con exactitud quiénes asesinaron a su mamá, su tía y sus primos, pero tiene la certeza de que fue alguno de los paramilitares que controlaban las vías de Urabá.

“Vivir en el dolor ya no es una opción. A mi madre la asesinaron en 1985 en Apartadó (Antioquia) y a mi tía, junto a sus hijos, en 1990, en Tierralta (Córdoba). Seguimos en la lucha para que haya indemnización. Hace un año, la Unidad para las Víctimas nos dijo que solo restaba esperar 120 días, pero a la fecha nada ha sucedido. Sin embargo, con el apoyo del colectivo siempre se mantiene la esperanza de que mejores cosas llegarán y también ayudan un poco a mermar las malas sensaciones como el rencor o el desespero”, dijo Arlenis Mosquera en la entrevista.

En Manos Laboriosas se realizan artesanías con las hojas del plátano. Principalmente, este grupo se creó para la búsqueda colectiva de “una nueva vida”. Las antioqueñas y cordobesas pretenden transmitir su ejemplo de reconciliación por medio de sus productos. Todas realizan bolsos, canastos, llaveros, floreros, individuales, bandejas y cajas, artesanías de moda que esperan próximamente ser exportadas.

“Todo comenzó en 2009, pero hubo años en los que no nos tenían en cuenta, ya fuera por falta de oportunidades o por otros motivos externos. Como todo en la vida, el arranque fue precario, pero conforme llegaban las ayudas de diferentes organizaciones nos fuimos fortaleciendo un poco, a tal punto de asistir a varias ferias culturales en la región. Puede parecer poco, pero es nuestro esfuerzo y me emociono porque nunca dejaremos de ser artesanas ni nuestra esencia de vendedoras ambulantes”, aseguró Arlenis.

El Urabá antioqueño ha sido una región donde muchas familias han llegado por los desplazamientos forzosos de los diferentes grupos armados. Aquí también llegaron Arlenis Mosquera, hace 23 años, y Argenida Fuentes, hace 32 años. Dos mujeres que tuvieron que comenzar desde cero y buscar la manera de mantener a su familia.

Según Argenida Fuentes, a pesar de la prórroga de la Ley de Víctimas no confían de lleno en sus alcances. “Empropaz nos ha ayudado a interceder con temas de indemnización ante la Unidad, pero a pesar de todos sus esfuerzos, lastimosamente aún nada es suficiente. Todavía ninguna de nosotras 10 está involucrada en planes o programas de restitución de tierras y un par de compañeras desde hace cerca de cinco años no cuentan con ninguna ayuda, ni siquiera algo similar a una renta básica”, denunció Fuentes en entrevista para El Espectador.

A las mujeres del colectivo les gustaba encontrarse en una casa ubicada en el barrio Ortíz, en Apartadó, para hacer cronogramas de sus planes de trabajo, puntos de venta y también tenían un espacio de creación y propuestas nuevas. La pandemia generó que no se pudieran encontrar y como ya es costumbre, sus reuniones pasaron a la sala virtual.

Las tres principales voceras de Manos Laboriosas saben que aún falta mucho para que el Estado vaya y les cumpla con la reparación. “Hace cuatro años se nos acabó un conflicto grande, pero quedan más. La violencia en las regiones no cesa y mientras eso no pase, la cantidad de víctimas aumentarán y el Estado ya no tendrá capacidades suficientes para saber con exactitud a cuántos se puede reparar. De momento pedimos que no nos olviden y que nuestro proyecto sirva como muestra de que hay personas, en especial mujeres, que ante la adversidad no se acobardan sino que siguen adelante con sus cosas”, comentó preocupada Argenida Fuentes.

Por medio de sus productos biodegradables y afines a la cultura bananera del Urabá, tuvieron la idea de mandar un mensaje de paz y abrirles espacio a proyectos sostenibles medioambientalmente. “El sol es nuestro aliado en nuestro “proceso de industrialización”. Utilizamos láminas de zinc que dejamos que se sequen naturalmente y luego nos imaginamos ideas para tejer. Esto es un símbolo para cuidar el planeta, porque si queremos ser reparadas, tenemos que ser consecuentes con un cuidado igual a nuestro hogar”, concluyó Arlenis Mosquera.