Dos de las zonas más afectadas por la deforestación en el mundo están en Colombia

WWF aseguró que las regiones colombianas de la Amazonía y el Chocó Darién están entre los lugares con más deforestación en el mundo. Recogió varias causas, además de lecciones y enfoques para enfrentarla.

Imagen de archivo de una zona boscosa con deforestación en la Sierra de Chiribiquete, Colombia, Abril 28, 2019. Cortesía de la Presidencia de Colombia/Distribuida vía RREUTERS. ATENCIÓN EDITORES, ESTA IMAGEN FUE CEDIDA POR UN TERCERO
Imagen de archivo de una zona boscosa con deforestación en la Sierra de Chiribiquete, Colombia, Abril 28, 2019. Cortesía de la Presidencia de Colombia/Distribuida vía RREUTERS. ATENCIÓN EDITORES, ESTA IMAGEN FUE CEDIDA POR UN TERCERO

Este 13 de enero, World Wildlife Fund Colombia (WWF) dio a conocer un informe en el que señala que actualmente existen en el mundo 24 lugares altamente amenazados por la deforestación, entre los que están la Amazonía colombiana y el Chocó Darién, de Colombia y Ecuador.

El reporte, denominado “Frentes de deforestación; impulsores y respuestas en un mundo cambiante” analiza estos lugares, que tienen una concentración significativa de puntos críticos donde grandes áreas de bosque remanente se encuentran amenazadas.

Lea también: Colombia “se rajó” en Derechos Humanos durante 2020

Según la información de WWF, nueve de estos 24 frentes de deforestación están en América Latina: seis en la Amazonía en Brasil, Colombia, Perú, Bolivia, Venezuela/Guyana; otro en el Gran Chaco (Paraguay/Argentina); uno en el Cerrado (en Brasil); uno en Chocó-Darién – Colombia/Ecuador; y otro en la Selva Maya (México/Guatemala).

De acuerdo con la organización, en estas zonas se identificaron 12 impulsores de deforestación, “entre los que la agricultura a gran escala se ubica como la mayor causa detrás de la pérdida de bosques alrededor del mundo, con áreas boscosas despejadas, para dejar espacio al ganado y los cultivos”.

La resolución de la problemática necesita cambios transformadores

El informe llama la atención sobre el papel de la deforestación y la degradación forestal, “como los principales impulsores de las enfermedades zoonóticas”. Según explica la organización, “cuando están sanos, los bosques son un amortiguador contra enfermedades como el covid-19. Pero cuando los bosques son atacados, sus salvaguardas se debilitan, ocasionando la propagación de enfermedades”.

Fran Raymond Price, líder global de la práctica de bosques de WWF, señaló la importancia de cambiar nuestra relación con la naturaleza. Según ella, “debemos abordar el consumo excesivo y dar más valor a la salud y la naturaleza en lugar del actual énfasis en el crecimiento económico y las ganancias financieras a toda costa. El riesgo de que surjan nuevas enfermedades es mayor en las regiones de bosques tropicales que están experimentando cambios en el uso de la tierra”.

Posibles caminos para enfrentar la deforestación

WWF recoge en su informe que, las respuestas a la deforestación “deben ir acompañadas de condiciones que aseguren su permanencia a largo plazo, como un apoyo político ambicioso y continuo”.

En el caso de Colombia, menciona que el país “está ante una oportunidad única en términos políticos para abordar esta problemática”, ya que señala que justamente el pasado 29 de diciembre, el Gobierno nacional presentó ante Naciones Unidas su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), como aporte para el cumplimiento del Acuerdo de París de Cambio Climático.

“Dentro de la ambiciosa meta de mitigación -reducir en 51% las emisiones de Gases de Efecto Invernadero proyectadas para 2030- el Gobierno contempla pasar a una tasa de 50.000 hectáreas deforestadas por año en 2030. En 2019, la tasa de deforestación en el país fue de 158.894 hectáreas, mientras que en 2018 el área deforestada sumó 197.159 hectáreas”, asegura WWF en su reporte, con cifras del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

Fotografía de un terreno de selva deforestado, el 22 de febrero de 2020, en el Parque Nacional Natural Tinigua, en el departamento del Meta (Colombia). EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda / Archivo
Fotografía de un terreno de selva deforestado, el 22 de febrero de 2020, en el Parque Nacional Natural Tinigua, en el departamento del Meta (Colombia). EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda / Archivo

También señala la Política nacional para el control de la deforestación, aprobada recientemente por el Gobierno, así como también la gestión sostenible de los bosques, “en la que se identifican las acciones que este mismo debe desarrollar de manera articulada con los sectores, comunidades, entre otros actores, para controlar esta problemática, y promover la conservación y manejo sostenible de los bosques”.

De acuerdo con WWF, las medidas de esta política deben estar articuladas con otros instrumentos y compromisos regionales asumidos por Colombia como el Pacto de Leticia, y la NDC actualizada, entre otros.

“Para que el país logre sus cometidos será crucial reconocer la contribución de los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes, campesinas y locales al cumplimiento de la NDC -especialmente en el componente de medios de implementación- y otras políticas nacionales, a partir de los ejercicios propios y autónomos de manejo del territorio que hacen, teniendo en cuenta el rol que han tenido por décadas en la conservación de los bosques que habitan”, puntualizó la organización ambiental.

WWF también asegura que, los compromisos de deforestación cero por parte de las empresas, “son un paso clave, pero que la mayoría luchan por impulsar una agenda de conservación sin que haya marcos normativos y políticas nacionales que apoyen su esfuerzo”, por lo que advierte que, “cuando las políticas gubernamentales coinciden con las iniciativas privadas, pueden producirse importantes disminuciones en la pérdida del bosque, como fue el caso en ciertas partes de Indonesia y en la Amazonía brasileña, donde el gobierno apoyó la reducción de la deforestación e implementó la correspondiente legislación”.

En cuanto a las áreas protegidas en Colombia, WWF señala que, aunque enfrentan enormes presiones, “su rol contra la deforestación tiene aún más relevancia en este momento, ya que son la casa que salvaguarda nuestra biodiversidad, además que son claves en la lucha contra la deforestación que se creen y mejoren en lugares estratégicos, aspectos como su conectividad, así como la inclusión de las comunidades locales para la protección de sus territorios.

En Colombia, WWF trabaja para reducir la deforestación junto a comunidades campesinas e indígenas, realizando monitoreo forestal, capacitaciones en prevención de incendios forestales, manejo forestal sostenible, restauración de bosques, entre otras acciones. “Pero acá debe haber respuesta desde diferentes ángulos y el Estado también desempeña un papel importante en términos de los compromisos que han adquirido, como por ejemplo desde el Pacto de Leticia”, dijo Miguel Pacheco, coordinador Recursos Naturales y Medios de Vida en WWF Colombia.

Lea más sobre otros temas:

Procuraduría formuló cargos al exalcalde de Madrid, Cundinamarca, por irregularidades en un predio urbano

Alcalde de Barranquilla aseguró que los municipios más ricos serán los beneficiados con la vacuna contra el COVID-19