Víctimas del conflicto armado promueven ecoturismo para la paz en Jamundí, Valle del Cauca

A través del programa de “Reactivación de rutas turísticas”, la secretaría de Turismo de este municipio lidera caminatas con lugares que fueron considerados como “zona roja”.

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Minca: el paraíso del ecoturismo en la Sierra Nevada. Foto: Agronegocio Uniandes
El proyecto busca acercar a ciudadanos y extranjeros a zonas afectadas por el conflicto, pero con una gran riqueza natural.

Habitantes de Jamundí, Valle del Cauca, se han dedicado a promover el turismo en terrenos donde el conflicto armado se hizo presente en los años ochenta y noventa, según informó El Espectador.

“Entre el 12 y el 19 de diciembre de este año, a través del programa “Reactivación de rutas de turismo”, la Alcaldía promovió 12 lugares ambientales y culturales que, en su mayoría, son desconocidos por la población porque durante décadas fueron catalogados como ‘zona roja guerrillera’”, informó el diario bogotano.

En este municipio fueron frecuentes las guerrillas de las Farc y del Eln durante más de dos décadas. De hecho, en 1999 Jamundí fue conocido como “el refugio de la guerrilla”, ya que era un sitio intermedio que conectaba al Valle del Cauca, con otros departamentos afectados por el conflicto como Cauca y Nariño.

Además de Jamundí, el conflicto llegó a otros lugares del Valle como Cali, donde en mayo de 1999 guerrilleros del Eln secuestraron a 194 feligreses que asistían a la Iglesia La María, sector de Pance, en el sur de la ciudad. Las personas fueron desplazadas en camiones a los Farallones de Cali.

Uno de los lugares donde permanecieron en cautiverio fue en el corregimiento de Puente Vélez (Jamundí). En este lugar la guerrilla se tomó un predio de más de 40 hectáreas abandonado en ese momento.

Este terreno se conoce actualmente como la Reserva Natural Bonanza “un proyecto ecoturístico liderado por María del Rosario Rodríguez, una contadora pública, víctima del conflicto armado que heredó de su familia el amor y la pasión por la naturaleza”, informó El Espectador.

“A nosotros nos había desplazado el Eln unos años atrás. Esa casa era de mis abuelos y tuvimos que salir de allí para irnos a vivir a Cali, entonces la casa quedó abandonada”, compartió Rodríguez.

Por miedo a un nuevo desplazamiento y a toparse con la guerrilla esta mujer nunca regresó al territorio, pero en el 2009 decidió volver con la intención de volver a hacer una vida lejos de la ciudad. “Cuando entramos nos dimos cuenta que de la casa que teníamos no quedaba nada, ya no estaba. Nunca repoblaron el lugar, que nosotros sepamos, pero este fue el centro de operaciones del Eln por un tiempo. Cuando volvimos esto parecía un sólo monte, una sola selva”, expresó María del Rosario a Colombia 2020

Turismo de paz con huellas de la guerra

Desde ese momento María del Rosario empezó a crear la reserva natural. Su idea fue la primera en marcar las rutas de turismo natural en ese corregimiento. La Reserva Natural Bonanza lleva once años abierta al público y ahora hace parte del día a día de Rodríguez, quien se dedica de lleno a preservar y cuidar este lugar.

Según compartió El Espectador, “además de hacer las caminatas y senderos, acá también hacemos yoga al aire libre, buscamos que las personas se conecten consigo mismas, por eso no tenemos energía ni conectividad, porque es un espacio para las personas. Comemos comida ancestral e incentivamos que la gente interactúe con los nativos, con la comunidad”, dijo Rodríguez.

Gracias a su dedicación y trabajo constante, la Secretaría de Turismo de Jamundí, en cabeza de Arabella Rodríguez, la incluyó dentro de la planeación de la “Ruta de Las Brisas”, “un recorrido de aproximadamente dos horas que desemboca en la llegada a los charcos Juanambú y Carbonero, dos de los afluentes más conocidos en la región”.

Este recorrido se realizó en la segunda semana de diciembre y asistieron unas 80 personas en ocho turnos de 10 personas.

Otra de las historias que se encuentran en el informe de Colombia 2020 es la de Ramiro Velásquez, un hombre de 73 años, que lleva 10 viviendo en el corregimiento de San Vicente. A sus 23 años fue desplazado por la antigua guerrilla de las Farc, estuvo secuestrado durante 12 días y actualmente es guía turístico empírico.

“El alcalde nos pidió que hiciéramos algún programa para reactivar el turismo en Jamundí, de manera que se vieran beneficiadas las personas nativas y sus emprendimientos, entonces decidimos llamarlos a ellos, a quienes se recorren y conocen todo el territorio para armar los planes turísticos y promover estos destinos”, afirmó la secretaria de turismo Arabella Rodríguez.

Ramiro guarda en su memoria las huellas del conflicto, y aunque durante sus recorridos intenta no abordar el tema es inevitable contar su historia, “acá uno le cuenta a la gente qué fue lo que pasó, fuimos muy azotados por el conflicto armado y eso dejó marca en todos. Yo cuento mi historia no para que me tengan lástima sino porque creo que es valioso que sepan en dónde están parados”, compartió con El Espectador.

Aunque la pandemia retrasó los procesos de turismo en Jamundí, los esfuerzos con mostrar el cambio y la riqueza natural de este sector siguen intactas. La secretaria de Turismo dijo en Colombia 2020 que la idea inicialmente era hacer una ruta turística del posconflicto en el sur del Valle del Cauca, pero los planes cambiaron cuando la comunidad decidió no centrar el camino turístico solamente en este tema, sino destacar la belleza de los ríos, y la diversidad de la fauna y la flora.

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