Cómo la muerte de un serbio en Villavicencio reveló la conexión entre narcotraficantes de Los Balcanes y colombianos

Una investigación periodística desentrañó el crimen de un ciudadano europeo en territorio colombiano y su posible conexión con una red de narcotráfico internacional.

El informe propone también un enfoque más integral de las políticas antidrogas que abarque los derechos humanos, la salud pública y desarrollo. EFE/Carlos Lemos/Archivo
El informe propone también un enfoque más integral de las políticas antidrogas que abarque los derechos humanos, la salud pública y desarrollo. EFE/Carlos Lemos/Archivo

El 31 de marzo de 2020, Dejan Stanimirovic fue encontrado al lado de una vía en Villavicencio, Meta, con una herida sangrante en su cara por una bala de fuego. Este serbio de 45 años, según reveló la Red de Periodismo Investigativo de Los Balcanes (BIRN, en inglés), no se pudo salvar de la herida y fue enterrado en el Cementerio Central de la capital del Meta.

En un principio los medios de comunicación y las autoridades hablaron de que el extranjero había muerto jugando a la ruleta rusa. Pero en realidad se trató de una pelea de borrachos que llevó a que esa noche murieron dos policías y un presunto narcotraficante.

BIRN encontró que este hecho demuestra la entrada del crimen organizado balcánico a Colombia, una tendencia que las autoridades aún están tratando de descifrar. Un alto oficial de la Policía le dijo a la BIRN, que no cree que Stanimirovic fuera un turista más en el país.

“No creo, dado lo que pasó y la forma en que murió, que él (Stanimirovic) fuera un turista (…) Él no estaba haciendo ecoturismo”, sostuvo el uniformado que habló de manera anónima.

Stanimirovic, creció en Belgrado y tenía una escuela de karate en España, y según la investigación, entró a Colombia desde Ecuador por el puente Rumichaca, a mediados de marzo pasado.

La investigación reveló que Stanimirovic llegó hasta el municipio de Guamal, a la casa de José Vicente Rivera Mendoza, conocido como Soldado, un peligroso narcotraficante de esta zona de Colombia

Investigadores que hablaron con BIRN dicen que el ciudadano serbio ya había visitado el país antes, posiblemente en enero. Mendoza, quien era un miembro de rango alto del bloque Centauros que operó en Meta y departamentos vecinos, fue quien recibió al serbio. Este último no pudo abandonar el país debido a la propagación del Covid-19, por lo que se quedó a vivir allí y rara vez salía de su casa.

Su comunicación solo era con Soldado, señaló uno de los investigadores y su español era tan pobre que se entendían en un inglés muy básico. “Todos dicen que él fue un tipo callado y respetuoso”, dijo otro de los tres investigadores que aceptaron hablar anónimamente.

Rivera y Stanimirovic pasaron su última tarde juntos en la casa de Rivera con la familia del narcotraficante. Hacia las 08:00 p.m. se unieron al cumpleaños del hijo de Soldado. El grupo, se dijo en su momento, jugaba algo llamado el “juego de la botella”, lo que pudo dar pie a la hipótesis de que Stanimirovic murió jugando a la ruleta rusa.

Videos de celulares tomados en la escena muestran a los participantes, aparentemente borrachos, burlándose de Stanimirovic y llamándolo “ruso”. En algún punto, después de muchos tragos, se formó una discusión entre Rivera y Stanimirovic, que llevó al serbio a matar al colombiano.

“El serbio tomó una toalla y corrió hacia la calle (…) Para el momento en que llegó la Policía, él había perdido mucha sangre y no podía hablar”.

Luego de la muerte de Stanimirovic se supo que era un miembro de alto rango del grupo balcánico Keka, requerido por cargos de narcotráfico en España, Alemania y Portugal. Aunque, según la investigación las autoridades españolas le dijeron a BIRN que no tenían registros de él.

La Policía de Colombia sostiene que las circunstancias de la muerte de Stanimirovic apuntan fuertemente a que estaba ligado al tráfico de estupefacientes. Según el comandante de la Policía de Meta, el coronel Gustavo Berdugo, el Clan del Golfo estaría vinculado con Rivera y en consecuencia, habría lazos con los carteles de Los Balcanes, lo que se refleja en la creciente presencia y poder de estos grupos de narcotraficantes en Colombia.

Incluso, en un informe de julio publicado por la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC), se pudo establecer que estas mafias de Europa oriental han tomado fuerza y poder en los últimos 20 años.

“Ciertos grupos de Los Balcanes Occidentales han ascendido en la cadena de valor en los últimos 20 años, de pequeños delincuentes y mensajeros a convertirse en importantes distribuidores de drogas en redes que se extienden desde América Latina hasta Europa Occidental y Sudáfrica”, sostiene el informe.

En el documento se dice que los criminales de Los Balcanes estarían haciendo presencia en Colombia, viajando con un bajo perfil, sin mucho dinero y en grupos multinacionales para evitar sospechas.

Felipe Tascón, un experto en la economía de la cocaína en Colombia que ha trabajado con el Estado colombiano y la Unión Europea, le dijo al Espectador que la falta de evidencia concreta sobre la actividad criminal de Los Balcanes en el país, probablemente solo refleja cuán efectivos y disciplinados han sido los criminales de esta zona del mundo para mantenerse alejados de las investigaciones.

“Oímos mucho sobre una ‘invasión’ de traficantes mexicanos que están activos aquí en Colombia, aparentemente un número mucho mayor que cualquier grupo europeo y, sin embargo, durante mi trabajo de campo en Tumaco nunca he conocido a un mexicano, ni siquiera escuché a un mexicano hablar (…) Así que no es descabellado pensar que otras nacionalidades podrían estar aquí, en cantidades menores, sin ser detectadas”, finalizó Tascón.

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