Pedro Nel Rincón, alias Pedro Orejas, aceptó el delito de narcotráfico y firmó un acuerdo de colaboración con la justicia de los Estados Unidos.
Pedro Nel Rincón, alias Pedro Orejas, aceptó el delito de narcotráfico y firmó un acuerdo de colaboración con la justicia de los Estados Unidos.

Ante una corte de los Estados Unidos, el poderoso esmeraldero colombiano Pedro Nel Rincón, alias Pedro Orejas, aceptó los cargos de narcotráfico por los que sele había extraditado, convirtiéndose en el segundo esmeraldero que acepta sus vínculos con los carteles de la droga tras el acuerdo al que llegó Horacio Triana -el “zar de las esmeraldas”- con la justicia norteamericana.

Junto con Pedro Orejas, sus hermanos Omar y Gilberto Rincón Castillo también aceptaron cargos y se comprometieron a revelar información de su red mafiosa. Ellos conformaban el llamado Clan Rincón, que la década de los 90 y principios de los años 2000 se disputaba con Víctor Carranza -el primer “zar de las esmeraldas” colombiano- el control del negocio de las esmeraldas.

Los Rincón eran parte de una poderosa familia que además usaba las rutas de la minería para transportar droga en el departamento de Boyacá con destino a los Estados Unidos. Su principal socio era Horacio Triana, quien se casó con una de sus hermanas, y quien terminó siendo el esmeraldero más poderoso de Colombia tras la muerte de Carranza.

Según el gobierno estadounidense, Pedro Orejas desarrolló el negocio del narcotráfico desde 2002 y al menos hasta 2015, siendo socio del conocido mafioso Albeiro Páez Cifuentes, alias Marino. Juntos iban a enviar siete toneladas de cocaína que fueron incautadas en Cartagena, y de otros 550 kilos con destino a Montreal, Canadá.

Pedro Nel Rincón nació en Maripí, departamento de Boyacá, y era conocido como el Patrón de las esmeraldas. Fue concejal del municipio de Pauna, Boyacá hasta 2007. En Colombia cumplía una condena de 20 años y 8 meses en la cárcel de máxima seguridad de Picaleña, en Ibagué, por el asesinato del campesino Miguel Pinilla Pinilla.

Pedro Orejas era el jefe del Clan Rincón, una poderosa familia de esmeralderos colombianos que fueron instrumentales para el crecimiento del paramilitarismo en departamento de Boyacá.
Pedro Orejas era el jefe del Clan Rincón, una poderosa familia de esmeralderos colombianos que fueron instrumentales para el crecimiento del paramilitarismo en departamento de Boyacá.

Asimismo, fue acusado de concierto para delinquir, fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, y porte y tráfico de armas de uso restringido.

Gracias a su extradición y actual acuerdo con la justicia de los Estados Unidos, el esmeraldero y sus hermanos se enfrentan a una sentencia de 17 años, la cual podría bajar hasta 10 dependiendo de la información que entreguen sobre sus negocios con drogas en el país anglosajón.

Este acuerdo, según revelan fuentes federales a EL Tiempo, es mejor que el que firmó en septiembre pasado su socio Horacio Triana, lo que paradójicamente precipitó la aceptación de cargos por parte de los Rincón, quienes siempre habían negado sus vínculos con el narcotráfico.

Por la información que empezó a entregar Triana, Pedro Orejas y sus hermanos quedaron expuestos, no solo en sus actividades con el narcotráfico, sino en sus vínculos con las Autodefensas Unidas de Colombia, el grupo paramilitar que dirigió el difunto Carlos Castaño.

Horacio Triana, conocido como el nuevo zar de las esmeraldas, también aceptó los cargos por narcotráfico y está colaborando con la justicia de los Estados Unidos.
Horacio Triana, conocido como el nuevo zar de las esmeraldas, también aceptó los cargos por narcotráfico y está colaborando con la justicia de los Estados Unidos.

Tanto los Rincón como Triana jugaron un papel fundamental en la entrada del paramilitarismo en el departamento de Boyacá y toda la zona esmeraldera colombiana. Según varios testimonios de paramilitares desmovilizados, como “El Alemán”, fueron ellos – en especial Pedro Orejas- quienes propiciaron la llegada de los hombres de Castaño comandados por “El Alemán” a la región, como una forma de combatir el auge de las FARC que vía extorsiones empezó a afectar el negocio de los esmeralderos.

El acuerdo entre los paras y el Clan Rincón consistía en la expulsión de la guerrilla de los territorios esmeralderos a cambio de un impuesto que se estableció a cambio de seguir prestando los servicios de seguridad a las minas. Como resultado de ese acuerdo no solo los esmeralderos sino también los cocaleros tuvieron protección de las AUC y desde ahí se empezó a exportar miles de kilogramos de cocaína hacia los Estados Unidos.

Las declaraciones de Pedro Orejas y sus hermanos podrían dar más luces sobre esta historia, que es un capítulo poco conocido en el desarrollo del fenómeno paramilitar en Colombia a finales de los 90.