Cuál es el secreto que convierte a las libélulas en depredadores con una efectividad cercana al 95%

Lejos de la imagen asociada a los grandes carnívoros, este pequeño insecto llamó la atención de especialistas por una capacidad poco común dentro del reino animal. Un biólogo evolutivo analizó las particularidades que las convirtieron en uno de los ejemplos más llamativos de precisión en la naturaleza

Primer plano de una libélula azul verdosa posada sobre una flor silvestre de tonos púrpuras. Gotas de agua son visibles en sus alas transparentes.
La eficacia de caza de la libélula se explica por adaptaciones desarrolladas durante cientos de millones de años de evolución (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Las imágenes más temidas de la naturaleza suelen estar asociadas a depredadores. Tiburones, leones, águilas o halcones suelen aparecer en el imaginario colectivo cuando se piensa en animales capaces de cazar con gran eficacia. Uno de los cazadores más exitosos del planeta mide apenas unos centímetros y suele pasar inadvertido entre jardines, estanques y cursos de agua.

Se trata de la libélula, un insecto cuya capacidad para capturar presas sorprendió durante décadas a los científicos. Según explicó el biólogo evolutivo Scott Travers a Forbes, este pequeño depredador logra concretar hasta el 95% de sus intentos de caza, una cifra que supera ampliamente a la de otros depredadores.

PUBLICIDAD

La eficacia de caza de la libélula

La reputación de la libélula no se relaciona con la cantidad de animales que elimina ni con su posición dentro de la cadena alimentaria. Su singularidad radica en el porcentaje de éxito que obtiene cuando busca alimento.

Aunque su tamaño es reducido y su aspecto dista mucho del de los grandes carnívoros, los estudios científicos revelaron que posee una combinación de habilidades que la convierten en un depredador muy preciso. Biólogos, neurocientíficos e ingenieros dedicaron años a investigar cómo un insecto tan pequeño puede alcanzar ese nivel de éxito.

Macro de una libélula de color azul y beige con alas transparentes en pleno vuelo, acercándose a una mosca sobre un estanque con vegetación y luz dorada.
Las investigaciones sobre la libélula mostraron que no persigue a su presa de forma directa, sino que calcula el punto de encuentro para interceptarla (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con el análisis de Travers, la respuesta involucra una serie de adaptaciones desarrolladas a lo largo de cientos de millones de años de evolución. Entre ellas se destacan una visión panorámica, la capacidad de anticipar movimientos y un sofisticado sistema de control de vuelo.

PUBLICIDAD

El método de intercepción

Durante mucho tiempo se creyó que las libélulas atrapaban a sus presas simplemente persiguiéndolas hasta alcanzarlas. Sin embargo, distintas investigaciones demostraron que su estrategia es mucho más compleja.

El biólogo evolutivo describió que en lugar de dirigirse constantemente hacia la posición actual del objetivo, estos insectos calculan hacia dónde se desplazará y vuelan directamente al punto de encuentro.

Los investigadores definieron este mecanismo como una estrategia de intercepción, similar a la que utiliza un perro cuando corre para atrapar un frisbee en movimiento.

Un caballito del diablo azul y verde de cuerpo largo y alas iridiscentes se posa en una hoja verde con un fondo borroso claro
La estrategia de intercepción permite que la libélula mantenga a la presa en una posición fija de su campo visual y siga una ruta eficiente (Freepik)

De acuerdo con el estudio citado por Forbes, durante la persecución la libélula mantiene a su presa en una posición relativamente fija dentro de su campo visual. Esa capacidad le permite seguir la ruta más eficiente para interceptarla, reduciendo correcciones innecesarias y aumentando considerablemente las probabilidades de captura.

El sistema visual de la libélula

Las libélulas poseen una visión panorámica cercana a los 360 grados, con un único punto ciego ubicado detrás de su cuerpo. Su sistema visual está formado por cinco ojos: dos grandes ojos compuestos que pueden contener hasta 28.000 lentes cada uno, además de tres ojos simples llamados ocelos, sensibles a la luz.

Esta estructura les permite detectar movimientos con gran precisión y seguir objetivos pequeños incluso en entornos visualmente complejos. Según Travers, su sistema nervioso está especialmente adaptado para localizar y rastrear presas en movimiento entre múltiples estímulos visuales.

El sistema visual de la libélula le da una visión cercana a los 360 grados gracias a dos ojos compuestos y tres ocelos sensibles a la luz (Imagen ilustrativa Infobae
El sistema visual de la libélula le da una visión cercana a los 360 grados gracias a dos ojos compuestos y tres ocelos sensibles a la luz (Imagen ilustrativa Infobae

Su capacidad visual también supera ampliamente a la humana en la percepción del color. Mientras las personas utilizan tres tipos de células fotorreceptoras, las libélulas emplean entre 11 y 30 opsinas, lo que les permite percibir luz ultravioleta y luz polarizada, según el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos.

El control del vuelo

El vuelo representa otro de los factores que explican su gran rendimiento. A diferencia de muchos insectos, estos insectos cuentan con dos pares de alas que pueden mover de manera relativamente independiente.

Esta característica les brinda una gran maniobrabilidad. Son capaces de permanecer suspendidas en el aire, acelerar bruscamente, detenerse en cuestión de segundos, desplazarse lateralmente e incluso volar hacia atrás.

La combinación entre percepción visual avanzada y control aerodinámico convierte a estos insectos en depredadores muy eficaces. Capturar un pequeño mosquito dentro de un entorno lleno de estímulos representa un desafío complejo, pero las libélulas lo resuelven diariamente con precisión.

320 millones de años de evolución

La historia evolutiva de estos insectos ayuda a comprender el origen de sus habilidades. Los antepasados de las libélulas modernas pertenecían al grupo conocido como Meganisoptera, también llamados “grifos”, que dominaban los cielos hace más de 320 millones de años.

Primer plano de una libélula Skimmer de alas blancas y negras con cuerpo oscuro y abdomen azul grisáceo, posada en un tallo vertical con fondo verde borroso
La historia evolutiva de la libélula se remonta a más de 320 millones de años, cuando sus antepasados Meganisoptera dominaban los cielos (Freepik)

Mucho antes de la aparición de aves, murciélagos o seres humanos, estos antiguos depredadores ya ocupaban el espacio aéreo. A lo largo de millones de generaciones, la selección natural favoreció a aquellos individuos que podían detectar mejor a sus presas, procesar información con mayor rapidez y ejecutar maniobras más precisas.

Los insectos voladores suelen cambiar de dirección de manera repentina y se desplazan en un entorno tridimensional donde las oportunidades duran apenas instantes. En ese contexto, anticipar el movimiento resulta más importante que simplemente alcanzar grandes velocidades. La estrategia desarrollada por las libélulas responde precisamente a ese desafío.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Las abejas melíferas silvestres entran por primera vez en la Lista Roja de la Unión Europea

El dictamen se basó en una investigación de la Universidad de Hohenheim y Agroscope que proyectó una caída del 56% en una década si no se suman individuos procedentes de colmenas gestionadas

Las abejas melíferas silvestres entran por primera vez en la Lista Roja de la Unión Europea

Las seis alertas de la ONU sobre el agua mundial: ríos en mínimos, glaciares en retroceso y datos que preocupan

En 2025 se registró uno de los años más secos para el caudal de los ríos en más de tres décadas, según un informe de la Organización Meteorológica Mundial. La situación de la cuenca del Río de la Plata, la Patagonia y los Andes subtropicales

Las seis alertas de la ONU sobre el agua mundial: ríos en mínimos, glaciares en retroceso y datos que preocupan

Mide más que el Coliseo Romano y pasó inadvertido dos años: cómo es el nuevo cráter hallado en la Luna

Un fragmento estelar impactó contra el satélite terrestre en la primavera de 2024. Generó una cavidad de 222 metros de diámetro cuya existencia permaneció oculta hasta los recientes análisis

Mide más que el Coliseo Romano y pasó inadvertido dos años: cómo es el nuevo cráter hallado en la Luna

Lo criaron como un gato doméstico, cazaba gallinas y maullaba distinto: el ADN confirmó que era una especie silvestre desconocida

Tilcayo, hallado de cachorro en las Yungas de Bolivia, convivió con una familia por más de un año, hasta que comenzaron a notar conductas extrañas. Un estudio genómico permitió identificarlo y reordenó el mapa de los felinos sudamericanos

Lo criaron como un gato doméstico, cazaba gallinas y maullaba distinto: el ADN confirmó que era una especie silvestre desconocida

El ajolote, la salamandra que puede regenerar distintas partes de su cuerpo y enfrenta la extinción en estado salvaje

Investigadores y especialistas en herpetología, explicaron que la presencia natural de este anfibio quedó restringida a pocos sitios del sur de Ciudad de México, en un escenario marcado por la contaminación, la pérdida de hábitat y la introducción de otras especies

El ajolote, la salamandra que puede regenerar distintas partes de su cuerpo y enfrenta la extinción en estado salvaje
MÁS NOTICIAS