
Un estudio reciente reveló que la Brucella ceti, una bacteria marina poco conocida fuera del ámbito veterinario, constituye una amenaza para la conservación de los delfines, la salud humana y los ecosistemas marinos en el Mediterráneo. La infección, que afecta principalmente al sistema nervioso central de estos cetáceos, puede causar varamientos y muertes, y además constituye una advertencia sobre el deterioro de estos ecosistemas y el riesgo para comunidades costeras, según informó la plataforma de divulgación académica The Conversation.
Aproximadamente el 50% de los ejemplares sospechosos examinados en la costa mediterránea española dieron positivo a la infección por esta bacteria , en el trabajo realizado por investigadores durante una década. Este dato, inusual en la literatura científica disponible, posiciona al mar como una zona posiblemente endémica para este patógeno.
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El resultado destaca la importancia sanitaria y ecológica del hallazgo: causa daños neurológicos graves y fallas reproductivas en las poblaciones de delfines, y, ocasionalmente, puede transmitirse a personas a través del consumo de productos marinos crudos o al entrar en contacto sin protección con animales varados.

Impacto neurológico en delfines
La infección por Brucella ceti se manifiesta principalmente con lesiones cerebrales graves, diagnosticadas como meningoencefalitis en los animales analizados, cuyos síntomas incluyen desorientación, convulsiones y pérdida de coordinación previos al varamiento. Este patrón de daño cerebral diferencia la brucelosis de infecciones por otros agentes como los herpesvirus y morbillivirus, que afectan también al sistema nervioso, aunque provocan lesiones distintas.
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La muerte de los delfines puede deberse al daño neurológico o al propio varamiento. En otras regiones del planeta también se han registrado abortos espontáneos, infertilidad y problemas reproductivos asociados a la infección por la bacteria en cetáceos, lo que incrementa la inquietud entre especialistas sobre el futuro de estas especies, conocidas por sus bajas tasas de natalidad y alta vulnerabilidad.
Diagnóstico y vigilancia de la bacteria
La detección de esta enfermedad en delfines y ballenas suele realizarse con ejemplares varados. Mediante técnicas de cultivo y PCR es posible identificar la bacteria con fiabilidad, pero la falta de pruebas serológicas completamente validadas había dificultado el control sanitario en cetáceos. El estudio logró, por primera vez, adaptar y validar un test comercial para el uso específico en delfines, lo que marca un avance clave en la vigilancia y diagnóstico de la brucelosis marina.
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Mediante a análisis genéticos moleculares, los investigadores identificaron diversos linajes de Brucella ceti que se encuentran presentes en las aguas mediterráneas. El estudio mostró que algunas cepas persisten durante años y se han detectado en animales varados en distintos periodos; esta información es esencial para comprender la dinámica de persistencia y dispersión de la bacteria en el océano, así como para establecer conexiones epidemiológicas entre casos.

Delfines y salud del océano
Los delfines son indicadores de la salud ambiental del Mediterráneo, una de las cuencas marinas más presionadas por la actividad humana y el cambio climático. Cuando las poblaciones de cetáceos presentan inmunosupresión, aumenta la incidencia de infecciones como la brucelosis, lo que demuestra la fragilidad de estos ecosistemas.
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El riesgo de contagio humano continúa en niveles bajos y se asocia principalmente al consumo de productos marinos crudos o al contacto directo y sin protección con animales enfermos. Sin embargo, la aparición de casos humanos, aunque infrecuentes, evidencia el potencial zoonótico del patógeno. Por esta razón, los especialistas recomiendan evitar tocar delfines varados y notificar siempre a los servicios especializados para su manejo.
La colaboración interdisciplinaria y la coordinación entre la vigilancia sanitaria animal y humana resultan esenciales para anticipar nuevas zoonosis y preservar tanto la biodiversidad como la salud pública dependiente de ecosistemas marinos resilientes.
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