
La evidencia científica sobre la relación entre dieta y cáncer sigue creciendo. Uno de los aportes más contundentes proviene de Harald zur Hausen, Nobel de Medicina en 2008, quien alertó sobre los riesgos de consumir carne de vacuno y leche.
Sus investigaciones vinculan directamente estos alimentos con un mayor riesgo de cáncer de colon, lo que abre un nuevo frente de debate en torno a la prevención de enfermedades crónicas.
El vínculo entre el consumo de carne vacuna y el cáncer colorrectal ha sido objeto de análisis desde hace varios años. El científico fue claro durante su participación en el Día Mundial de la Investigación en Cáncer realizado en Madrid. “El consumo de carne vacuna es un factor de riesgo elevado para el cáncer del colon”, dijo en 2017 el científico alemán al medio español Cinco Días. Con los años, siguió planteando lo mismo, a la luz de la evidencia científica acumulada.
La advertencia se apoya en estudios epidemiológicos que muestran tasas notoriamente superiores de cáncer colorrectal en países como Japón o Corea del Sur, donde la carne vacuna es un alimento habitual, en comparación con India, donde la dieta la excluye casi por completo por razones culturales y religiosas.
Según investigaciones recientes, la carne roja contiene compuestos como el hierro hemo y otros productos formados tras su cocción a altas temperaturas, asociados a un mayor riesgo de tumores malignos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) catalogaron las carnes procesadas como carcinógenas y la carne roja como probablemente carcinógena, respaldando los planteamientos de zur Hausen.

El Nobel alemán, quien murió en 2023, no solo se detuvo en los compuestos químicos. También planteó la posibilidad de que un virus termorresistente pueda estar implicado en el desarrollo de tumores colorrectales.
“Los datos disponibles son compatibles con la interpretación de que un factor específico de la carne, sospechoso de ser uno o más virus bovinos termorresistentes potencialmente oncogénicos”, sostuvo el científico.
Esta hipótesis, aunque todavía en estudio, ha renovado el interés de la comunidad investigadora en las causas infecciosas del cáncer.
El propio zur Hausen animó a nuevas generaciones de investigadores a profundizar en la búsqueda de agentes infecciosos en productos derivados del ganado. “Solo puedo animar a los jóvenes investigadores a que estudien este tema con más atención”, declaró.
Moderar el consumo de carnes procesadas

Además de la carne, la leche de vaca fue señalada por zur Hausen como un potencial factor de riesgo. El científico advirtió: “Nuestro ganado es un factor de riesgo claro, y hay que ser más cuidadosos durante la lactancia”.
Estudios observacionales han detectado que personas con intolerancia a la lactosa presentan un 45% menos de riesgo de desarrollar tumores, aunque falta evidencia definitiva para confirmar la relación directa. El médico alemán también vinculó el consumo de leche con una posible mayor incidencia de enfermedades como la esclerosis múltiple y Párkinson.
El mensaje de Harald zur Hausen no apuntaba a la prohibición, sino a la necesidad de prevención e investigación. El Nobel insistió en la importancia de identificar los hábitos que pueden incrementar el riesgo de cáncer y promover cambios en la dieta.
Las recomendaciones internacionales incluyen moderar el consumo de carnes rojas y procesadas, mantener un peso saludable y priorizar alimentos de origen vegetal.

Para zur Hausen, la prevención es clave. “Prevenir es mejor que curar, actuando en las poblaciones más jóvenes”, afirmó. El investigador también defendió la vacunación como estrategia para reducir la incidencia de enfermedades asociadas a infecciones y hábitos alimentarios.
El legado de Harald zur Hausen trasciende su descubrimiento sobre el virus del papiloma humano. Sus advertencias sobre la carne de vacuno y la leche invitan a repensar costumbres alimentarias y a fortalecer la investigación sobre los vínculos entre dieta y cáncer.
“Los datos epidemiológicos sugieren la importancia de seguir investigando tanto en las infecciones como en la alimentación, que pueden estar relacionadas con otros cánceres o patologías que aún desconocemos”, expresó el científico.
El debate sobre el papel de la alimentación en la prevención del cáncer continúa abierto y encuentra en las investigaciones de zur Hausen un punto de partida para nuevas líneas de estudio y políticas de salud pública.
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