
El dunnart de la Isla Canguro, marsupial endémico de Australia y considerado uno de los mamíferos más amenazados del país, sobrevivió a la destrucción casi total de su hábitat durante los incendios forestales del “Verano Negro” de 2019-2020.
Aunque el fuego arrasó el 95% de su área de distribución conocida, la especie resistió en pequeños refugios no quemados y gracias a la intervención de conservacionistas, aunque su situación sigue siendo crítica. De esta forma lo describió el biólogo, Scott Travers a Forbes, que destacó este caso emblemático para la conservación de fauna en peligro.
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Refugios y factores clave para la supervivencia
La supervivencia del dunnart tras los incendios sorprendió a la comunidad científica. Meses después de la extinción de las llamas, equipos de biólogos, utilizando cámaras trampa y estudios de campo, confirmaron la presencia de ejemplares vivos en zonas afectadas y en predios privados fuera de su hábitat principal.
En abril de 2020, se reportó la aparición de 50 individuos en una propiedad de 550 acres en la cuenca de De Mole, convertida en refugio vital para la especie.

Según detalló Travers a Forbes, la resistencia del dunnart se explica por la combinación de factores como la existencia de pequeños focos de hábitat no quemado, vegetación nativa y barrancos que ofrecieron protección y alimento.
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Estos refugios, aunque reducidos y fragmentados, funcionaron como verdaderos botes salvavidas ecológicos, permitiendo que los marsupiales persistieran hasta la regeneración de la vegetación circundante.
Además, estudios posteriores confirmaron que la presencia de lluvias y la edad de la vegetación tras los incendios resultaron determinantes para la aparición del dunnart en estos sectores.
Intervención humana y adaptación de la especie
La participación humana resultó igualmente crucial. Grupos activistas ambientales, propietarios y las Fuerzas de Defensa Australianas colaboraron en la instalación de un cercado a prueba de depredadores, semanas después del desastre, en el Refugio del Río Occidental.
Esta área vallada de varios cientos de hectáreas permitió estabilizar las poblaciones de dunnart y otros pequeños mamíferos, al protegerlos de gatos y zorros.
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Los monitoreos realizados a finales de 2021 dentro del refugio mostraron tasas de captura de mamíferos nativos significativamente más altas que fuera del recinto, lo que sugiere un inicio de recuperación.
La biología del dunnart, marsupial insectívoro de hábitos nocturnos y comportamiento sigiloso, facilita el aprovechamiento de microhábitats como troncos caídos y grietas en rocas, espacios que suelen permanecer ilesos ante incendios intensos.
Su capacidad de reproducirse en condiciones favorables y evitar a los depredadores también potencia sus posibilidades de supervivencia si se controlan las amenazas.
La labor de monitoreo constante y la vigilancia comunitaria han sido esenciales para ajustar estrategias de conservación en tiempo real. El uso de cámaras trampa y la coordinación entre científicos y voluntarios refuerzan la importancia del compromiso humano en la protección de especies en peligro.
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Nuevas amenazas y lecciones para la conservación
Travers resaltó que la recuperación de este marsupial enfrenta retos crecientes, especialmente por la depredación de gatos salvajes. Un estudio de 2022 analizó 86 gatos capturados en la Isla Canguro entre febrero y agosto de 2020, detectando restos de ocho dunnarts en siete de ellos.

Esta evidencia indica que los felinos han colonizado de forma rápida los refugios remanentes, lo que supone una presión adicional sobre la población. Incluso valores bajos de depredación pueden amenazar la viabilidad de la especie.
La situación de la Isla Canguro proporciona información relevante sobre estrategias de conservación en contextos de crisis. La presencia de refugios y la intervención temprana permitieron la persistencia de especies en riesgo de extinción.
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Según el biólogo, el fuego puede ser un reinicio temporal, no el golpe definitivo, especialmente para animales que dependen de microhábitats y que pueden aprovechar las condiciones tras la regeneración ambiental.
Aunque se observan signos de recuperación, el futuro del dunnart de la Isla Canguro depende de la protección de refugios seguros, la restauración del hábitat y el control de depredadores.
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