
En las profundidades de los océanos o en charcos insólitos de los desiertos, un pez puede esconder un secreto inesperado dentro de su cabeza. Un equipo internacional liderado por Rodrigo Figueroa, investigador de la Universidad de Harvard, acaba de revelar que miles de especies de peces de aletas radiadas poseen una variedad extrema en el tamaño y la forma de sus cerebros, desafiando lo que la ciencia creía sobre la evolución neurológica de los vertebrados.
Esta investigación observó en detalle el interior de los cráneos de 87 especies.
La mayoría de los vertebrados siguen una regla aparentemente simple: el cerebro ocupa casi todo el espacio disponible en el cráneo. Pero en los peces de aletas radiadas, esa proporción se rompe de manera radical.
PUBLICIDAD
Según el estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B, en especies como el salmón, la trucha o el celacanto, el cerebro puede ocupar apenas entre el 40% y el 50% del volumen intracraneal, e incluso menos del 5% en algunos casos extremos.

“Si se realizara una tomografía computarizada del cráneo de un mamífero y se creara una réplica del cerebro rellenando el espacio vacío en su interior, el resultado sería muy similar al cerebro real; existe un ajuste muy preciso entre el cerebro y el cráneo”, explicó Stephanie Pierce, profesora de Harvard y coautora del estudio.
PUBLICIDAD
“Pero, en el caso de estos peces, existen cerebros pequeños, cerebros grandes, cerebros lisos, cerebros convolucionados; es simplemente asombrosa la cantidad de diversidad que muestran estos animales”, dijo la investigadora.
El espacio que “sobra”, un escudo natural
La investigación identificó que ese espacio vacío dentro del cráneo no se desperdicia. El líder del estudio detalló que las cavidades cerebrales están llenas de líquido cefalorraquídeo, vasos sanguíneos y tejidos especializados para la producción de sangre y la respuesta inmunitaria. “El tejido meníngeo que rodea el cerebro pequeño actúa como un escudo protector que le proporciona espacio, manteniéndolo a salvo de impactos o variaciones de presión excesivas”, señaló el científico.
PUBLICIDAD
Las especies que habitan en aguas profundas muestran, según el análisis estadístico del equipo de Harvard, cerebros más pequeños en proporción al tamaño del cráneo que sus parientes de aguas superficiales. La explicación estaría en la necesidad de proteger la estructura cerebral frente a las altas presiones y los posibles golpes del entorno extremo.
Cambios drásticos durante el crecimiento

Uno de los hallazgos más llamativos del trabajo es cómo la proporción entre el cerebro y el cráneo varía a lo largo del ciclo vital de algunas especies. En el pez amia, el cerebro ocupa casi toda la cavidad craneal en la etapa de cría, pero este porcentaje baja a entre el 20% y el 30% en adultos. El caso del celacanto resulta aún más extremo: de jóvenes, su cerebro llena casi todo el cráneo, pero en ejemplares maduros apenas representa un 4% del espacio.
PUBLICIDAD
Este fenómeno, mucho más pronunciado que en aves o mamíferos, sugiere que las trayectorias evolutivas del cerebro y del cráneo pueden estar desacopladas. Esto obliga a reconsiderar muchas de las hipótesis clásicas sobre la evolución de los vertebrados.
Durante décadas, los paleontólogos han utilizado el molde interno del cráneo, llamado endomolde, para inferir la forma y el tamaño del cerebro en fósiles. Pero este estudio advierte sobre la fiabilidad de ese método en los peces. “Nuestros hallazgos demuestran que ambos pueden evolucionar por trayectorias completamente diferentes”, declaró Pierce. El resultado invita a revisar interpretaciones previas sobre cerebros fósiles y a ser más cautos al extrapolar conclusiones a partir de los endomoldes.
PUBLICIDAD
Un mapa nuevo para entender la evolución cerebral
La investigación, que utilizó colecciones de museos y tecnologías de imagen avanzadas, ofrece el primer mapeo tridimensional de la diversidad cerebral de los peces de aletas radiadas. “¿Cómo podemos pretender que entendemos cómo funciona la evolución, y especialmente la evolución del cerebro, si no sabemos casi nada sobre la mitad de los vertebrados?”, se preguntó Figueroa.
Los resultados muestran que la regularidad observada en aves y mamíferos es la excepción, no la norma, y que el éxito ecológico de los peces podría estar vinculado a esa flexibilidad anatómica.
PUBLICIDAD
El equipo de la Universidad de Harvard continuará su proyecto, que hasta ahora sólo ha analizado 87 especies de un total estimado de 35.000. La tarea apenas comienza, pero el impacto de estos primeros datos ya se hace sentir en la biología evolutiva y la neurociencia.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La NASA anuncia la tripulación de Artemis III y redefine el regreso humano a la Luna
La próxima misión prevista para fines de 2027, pondrá a prueba los sistemas de encuentro y acoplamiento en órbita terrestre, un paso clave en la carrera por volver a la superficie lunar y abrir una nueva era de exploración espacial
La mitad de los perros y gatos tiene sobrepeso: por qué las dietas no alcanzan para resolverlo
Dos investigadoras de Australia analizaron millones de casos clínicos y encontraron que el vínculo entre el animal y su tutor es tan determinante como la nutrición a la hora de tratar la obesidad. Qué recomiendan

Cuál es el secreto que convierte a las libélulas en depredadores con una efectividad cercana al 95%
Lejos de la imagen asociada a los grandes carnívoros, este pequeño insecto llamó la atención de especialistas por una capacidad poco común dentro del reino animal. Un biólogo evolutivo analizó las particularidades que las convirtieron en uno de los ejemplos más llamativos de precisión en la naturaleza

Hallan en Polonia una tumba medieval de dos mujeres abrazadas: qué revela sobre los vínculos en la Edad Media
El estudio permitió reconstruir la relación entre dos adultas sepultadas juntas sin parentesco genético, gracias al análisis de ADN. Los resultados abren interrogantes sobre las relaciones humanas y las prácticas funerarias

Reapareció un zorro en peligro crítico de extinción en México tras más de 20 años sin registros
La revista científica Neotropical Biology and Conservation publicó una breve comunicación con evidencia fotográfica. Los detalles




