
Un reciente análisis científico recopila y evalúa el conocimiento disponible sobre una clase de proteínas muy especial: los nanocuerpos.
Estos fragmentos diminutos de anticuerpos, presentes en camélidos como camellos, llamas y alpacas, exhiben propiedades únicas para el futuro desarrollo de terapias en el cerebro.
El estudio fue publicado en la revista Trends in Pharmacological Sciences y evaluó la evidencia preclínica y señaló que los nanocuerpos podrían reconocer objetivos en el cerebro de animales y ofrecer menos efectos secundarios que los tratamientos tradicionales.
Los nanocuerpos podrían servir principalmente para el tratamiento de enfermedades como Alzheimer y la esquizofrenia.

En el caso del Alzheimer, los nanocuerpos logran unirse a proteínas implicadas en la formación de placas amiloides y tau, asociadas a daños cerebrales.
Para la esquizofrenia, existen estudios en modelos animales donde los nanocuerpos restauran funciones cognitivas al dirigirse a receptores específicos del cerebro.
Sin embargo, toda la evidencia proviene de investigaciones preclínicas, es decir, en animales o células, y aún no se dispone de resultados en humanos. No hay tratamientos con nanocuerpos aprobados para personas con Alzheimer o esquizofrenia.

Por eso, aunque los nanocuerpos muestran potencial, se necesita validar su seguridad y eficacia en ensayos clínicos. El uso en humanos representa una meta futura y prometedora en la investigación médica.
La investigación estuvo a cargo de Pierre-André Lafon y Philippe Rondard, que trabajan en el Centro Nacional de la Investigación Científica en Montpellier, Francia.
Además, ambos colaboran en el Instituto de Genómica Funcional en la Universidad de Montpellier.
Nanocuerpos cerebrales, el reto científico

Los nanocuerpos son fragmentos muy pequeños de anticuerpos que se encuentran de manera natural en animales de la familia de los camélidos, como camellos, llamas y alpacas.
A diferencia de los anticuerpos convencionales, que tienen dos cadenas pesadas y dos ligeras, los nanocuerpos provienen de anticuerpos que solo tienen cadenas pesadas.
Científicos belgas los descubrieron por primera vez a principios de la década de 1990, mientras estudiaban el sistema inmunológico de los camélidos.
Desde entonces, los nanocuerpos despertaron gran interés por su tamaño diminuto, su capacidad de reconocer objetivos específicos y su potencial uso médico.

Los científicos Lafon y Rondard ahora revisaron la evidencia científica disponible hasta el momento y explicaron cómo los nanocuerpos pueden atravesar la barrera hematoencefálica, qué ventajas tienen respecto a los anticuerpos convencionales y cuáles son las posibles aplicaciones terapéuticas. Llegaron a estas conclusiones:
- Los nanocuerpos tienen potencial para desarrollar nuevas terapias biológicas en trastornos neurológicos.
- Logran atravesar la barrera protectora del cerebro y podrían actuar sobre objetivos difíciles de alcanzar para otros medicamentos.
- Es necesario llevar a cabo ensayos de toxicidad, seguridad a largo plazo y entender cómo permanecen activos en el cerebro para avanzar hacia su uso en personas.

“Los nanocuerpos de camélidos abren una nueva era de terapias biológicas para trastornos cerebrales y revolucionan nuestra manera de pensar sobre los tratamientos”, afirmó Rondard.
“Creemos que pueden formar una nueva clase de medicamentos, situados entre los anticuerpos convencionales y las moléculas pequeñas”, añadió.
Los científicos reconocieron que quedan varios pasos antes de que los nanocuerpos puedan probarse en ensayos clínicos en humanos para trastornos cerebrales.
Es esencial realizar pruebas de toxicidad y seguridad a largo plazo, y también comprender el efecto del uso crónico.
El estudio de la farmacocinética y farmacodinámica será clave para saber cuánto tiempo permanecen estas moléculas en el cerebro, lo cual resulta fundamental para desarrollar estrategias de dosificación.

“En cuanto a los propios nanocuerpos, es necesario evaluar su estabilidad, confirmar su plegamiento correcto y garantizar la ausencia de agregados”, expresó Rondard.
“Será necesario obtener nanocuerpos de calidad clínica y formulaciones estables que mantengan su actividad durante el almacenamiento y el transporte a largo plazo”, puntualizó.
Los científicos contaron que ya empezaron a estudiar estos diferentes parámetros para algunos nanocuerpos que logran penetrar el cerebro y recientemente demostró que las condiciones de tratamiento son compatibles con aplicaciones prolongadas.
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