
Un estudio planteó que bloques de hielo de dióxido de carbono generan las profundas grietas observadas en las dunas de Marte tras deslizarse pendiente abajo y excavar la arena mediante el proceso de sublimación inducida por la radiación solar.
Así lo reveló una investigación de Lonneke Roelofs, geocientífica de la Universidad de Utrecht, realizada junto a equipos internacionales en una cámara de simulación construida por la Open University de Reino Unido y publicada en la revista Geophysical Research Letters.
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Un “gusano de arena” en el planeta rojo
Para los autores, durante años, las llamadas “gullies” o surcos sinuosos que se detectaron sobre las dunas del hemisferio sur de Marte alimentaron especulaciones acerca de su posible formación por actividad de agua líquida o, incluso, por procesos biológicos. Ahora, las pruebas materiales recogidas por Roelofs demuestran que estos surcos tienen un origen mucho más exótico: el desplazamiento de bloques de hielo seco.

“Sentí como si estuviera observando los gusanos de arena de la película Dune”, explicó Roelofs sobre el resultado de sus experimentos.
En las pruebas de laboratorio, los bloques de hielo de dióxido de carbono, de un metro de longitud, descendieron por pendientes artificiales de arena marciana y abrieron canales profundos, bordeados de crestas arenosas.
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Cómo funciona la máquina marciana del hielo seco
De acuerdo con la reconstrucción del proceso, el ciclo comienza en invierno cuando la superficie de las dunas marcianas se recubre con hasta 70 centímetros de hielo de CO₂. Las temperaturas bajan a -120 ℃ y mantienen la cobertura hasta la primavera, cuando el Sol calienta bruscamente la arena. Esa diferencia de temperatura provoca que la base de cada bloque de hielo seco pase directamente del estado sólido al gaseoso, aquello que se conoce como sublimación.
“La presión elevada bajo el bloque actúa como un motor, propulsando la masa de hielo cuesta abajo y removiendo la arena a medida que avanza”, explicó Roelofs durante la presentación del estudio.
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La investigadora remarcó que este proceso literalmente “explota” parte de la arena circundante, lo que permite que el bloque excave su propio canal al desplazarse.
Una vez que el bloque termina el descenso y se detiene en la base de la duna, la sublimación continúa hasta extinguir el CO₂ y dejar solo un hueco circular, característica común en los campos de dunas marcianos.
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El experimento que resolvió un enigma planetario
El equipo liderado por Roelofs y su colega, la estudiante de maestría Simone Visschers, utilizó la “Mars Chamber” de la Open University de Milton Keynes, una instalación que simula clima, presión y gravedad marcianas. Allí probaron distintas pendientes con bloques de hielo seco.

“Hicimos caer un bloque de CO₂ desde la cima y lo observamos avanzar pendiente abajo. Una vez que dimos con el ángulo adecuado, el bloque comenzó a excavar y desplazarse como un topo, siguiendo una trayectoria similar a los surcos que aparecen en Marte”, detalló Roelofs. Esa metodología permitió descartar otros mecanismos y mapas previos que relacionaban los surcos con posible presencia de agua en estado líquido.
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La investigación, publicada bajo el título “Sliding and Burrowing Blocks of CO₂ Create Sinuous Linear Dune Gullies on Martian Dunes by Explosive Sublimation‐Induced Particle Transport”, estableció que el fenómeno depende únicamente del ciclo estacional del CO₂ y las condiciones únicas de la atmósfera marciana, sin necesidad de agua o actividad microbiana.
Para Roelofs, la comprensión de estos procesos ayuda a reformular preguntas sobre la evolución planetaria: “Realizar investigaciones sobre la formación del paisaje marciano permite ampliar los marcos habituales usados para estudiar la Tierra. Eso proporciona nuevas perspectivas sobre los procesos geológicos, incluso en nuestro propio planeta”, afirmó la científica.
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Mars atrae el interés de la comunidad científica global por su cercanía al “green zone”, la región del sistema solar en la que podría existir agua líquida. Aunque este hallazgo descarta que las formaciones observadas estén asociadas a procesos biológicos o hidráulicos recientes, abre la puerta a estudios más precisos sobre el comportamiento de materiales en condiciones extremas.
Este avance permite comprender mejor tanto la dinámica de Marte como los límites de la propia geología terrestre.
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