
El hallazgo de trece naufragios de la Segunda Guerra Mundial en el estrecho Iron Bottom, frente a las costas de la isla de Guadalcanal, al noreste de Australia, ha marcado un hito en la exploración oceánica y un avance para la investigación histórica de ese conflicto armado de cuyo fin se están cumpliendo 80 años. Una expedición internacional, liderada por Ocean Exploration Trust (OET) a bordo del buque E/V Nautilus, logró documentar y cartografiar estos vestigios mediante tecnología avanzada.
Durante algunos días, los exploradores transmitieron en directo sus descubrimientos a una audiencia global. El proyecto, que contó con la colaboración de instituciones de varios países y el apoyo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), ha permitido arrojar nueva luz sobre uno de los escenarios navales más letales del conflicto en el Pacífico.

Durante los 22 días que duró la misión, el equipo de OET localizó y estudió exhaustivamente trece embarcaciones hundidas durante la campaña de las Islas Salomón. Entre los barcos documentados se encuentran el USS Vincennes, USS Astoria, USS Quincy, USS Northampton, USS Laffey, USS DeHaven, USS Preston, HMAS Canberra, USS Walke, el destructor japonés Yudachi y una barcaza de desembarco. Por primera vez, se obtuvieron imágenes de cuatro de estos pecios, incluyendo el descubrimiento de la proa del USS New Orleans y el destructor Teruzuki de la Armada Imperial Japonesa, lo que representa un avance en el conocimiento de estos restos sumergidos.

Tecnología de vanguardia en la exploración
La expedición se apoyó en una combinación de tecnologías punteras. El vehículo de superficie no tripulado (USV) DriX, desarrollado por la Universidad de New Hampshire, operó desde una estación costera en Honiara para mapear el fondo marino del estrecho Iron Bottom (Fondo de Hierro). Este sistema permitió identificar decenas de objetivos potenciales y cartografiar más de 1.000 kilómetros cuadrados, para generar los mapas de mayor resolución de la zona hasta la fecha. Posteriormente, los vehículos operados remotamente (ROV) del E/V Nautilus inspeccionaron visualmente los naufragios y evaluaron su estado a profundidades de hasta 1.000 metros.
El estrecho Iron Bottom, situado entre las islas de Guadalcanal, Savo y Nggela en las Islas Salomón, en Oceanía, fue escenario de cinco grandes batallas navales entre agosto y diciembre de 1942. En este periodo, más de 20.000 personas perdieron la vida, se hundieron 111 buques de guerra y se perdieron 1.450 aviones. A pesar de décadas de exploración, aún quedan decenas de barcos por localizar en estas aguas profundas, lo que subraya la magnitud de la tragedia y la importancia de los nuevos hallazgos.
Colaboración internacional y valor humano
El Dr. Robert Ballard, presidente de la entidad científica sin fines de lucro OET, destacó la relevancia de regresar a Iron Bottom Sound más de tres décadas después de sus primeras exploraciones en la zona. “Esta expedición fue especial, ya que nos permitió filmar estos sitios de una manera imposible en aquel entonces, además de documentar otros barcos, a la vez que compartimos nuestro trabajo en directo con todo el mundo”, expresó Ballard en declaraciones recogidas por OET.
Por su parte, el Dr. Larry Mayer, director del Centro de Cartografía Costera y Oceánica de la Universidad de New Hampshire, subrayó la eficiencia lograda gracias al uso del USV DriX: “Este logro tecnológico, sumado a la enorme trascendencia histórica de nuestros descubrimientos, hizo de esta una de las misiones más gratificantes en las que he participado”.
El Capitán William Mowitt, director interino del programa de Exploración Oceánica de la NOAA, resaltó la importancia de la tecnología y la colaboración internacional: “Esta expedición destaca la importancia de estas tecnologías de vanguardia y la sólida colaboración del Instituto Cooperativo de Exploración Oceánica, no solo para realizar descubrimientos que impulsan la ciencia y la gestión de recursos, sino también para involucrar y educar al público sobre las maravillas que se esconden en las profundidades oceánicas”, afirmó.
La misión contó con la participación de arqueólogos y expertos de Japón, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y más de 130 especialistas de todo el mundo, quienes colaboraron en tiempo real de manera remota. Esta red internacional de conocimiento permitió guiar las operaciones y aportar interpretaciones valiosas durante los estudios, reforzando el carácter global de la iniciativa.
Los investigadores que formaron parte del equipo consideran, además, que esta misión tuvo un gran impacto humano y educativo, ya que la transmisión en vivo de las inmersiones permitió a personas con vínculos personales con la campaña bélica de las Islas Salomón, hace más de 80 años, explorar y rendir homenaje a la memoria de los caídos.
Samuel J. Cox, director del Comando de Historia y Patrimonio Naval de Estados Unidos y contralmirante retirado, enfatizó el valor y sacrificio de los marineros de ambos bandos: “Los marineros no inician guerras, pero cumplen con sus gobiernos, y en las aguas del estrecho de Iron Bottom, cumplieron con su deber al máximo. Sin embargo, el resultado final de esa terrible guerra trajo no solo la libertad a Estados Unidos y sus aliados, sino también a Japón”, opinó.
El Dr. Daniel Wagner, científico jefe de OET, reflexionó sobre el potencial de descubrimiento que aún ofrecen las profundidades marinas. Según Wagner, la mayor parte del océano permanece inexplorada y guarda innumerables secretos, lo que sugiere que los hallazgos recientes son solo una muestra de lo que aún queda por descubrir en los abismos oceánicos.

El éxito de la misión fue posible gracias a la colaboración de numerosas instituciones, entre ellas Ocean Exploration Trust, NOAA Ocean Exploration, el Comando de Historia y Patrimonio Naval de Estados Unidos, el gobierno de las Islas Salomón, el Centro de Cartografía Costera y Oceánica de la Universidad de New Hampshire, la Universidad de Rhode Island, el Museo Nacional de las Islas Salomón, la Universidad de Kioto, la Universidad de Tokai, la Agencia de Contabilidad de Prisioneros de Guerra y Desaparecidos en Acción del Departamento de Defensa, la Fundación para el Patrimonio Aéreo y Marítimo, la Fundación para Proyectos Mayores y el Centro de Energía Marítima de la Marina Real Australiana.
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