
Reconocer los propios límites y aceptar la posibilidad de equivocarse puede mejorar la calidad de los vínculos y favorecer la salud mental, según especialistas en psicología y neurociencia. Sentir incomodidad o enojo al ser corregido es una experiencia común, pero desarrollar lo que los expertos llaman humildad intelectual puede ser transformador.
De acuerdo con The Guardian, admitir errores es difícil, pero representa una habilidad entrenable, con efectos positivos en la vida cotidiana.
Qué es la humildad intelectual
La humildad intelectual implica reconocer los límites del conocimiento personal y aceptar que las creencias propias pueden ser erróneas. Tenelle Porter, profesora asistente de Psicología en la Rowan University, afirma que las personas con este rasgo reconocen sus limitaciones y se muestran abiertas a nuevas ideas.

Por el contrario, quienes carecen de esta disposición tienden a sostener sus opiniones con rigidez, incluso frente a evidencias contrarias. Según Porter, esta actitud dificulta el aprendizaje y la adaptación.
Leor Zmigrod, neurocientífica política y autora de un libro sobre rigidez ideológica, señala que muchas personas reaccionan con defensividad ante la contradicción. En declaraciones al medio, expresó que “las personas son terribles para saber si son muy flexibles o muy rígidas en su pensamiento”. Esta dificultad para autoevaluarse puede llevar a proyectar la falta de humildad en los demás.
Impacto en las relaciones personales
La capacidad de admitir errores y considerar perspectivas ajenas influye directamente en la calidad de los vínculos. Nedra Glover Tawwab, terapeuta y autora, sostiene que ignorar el punto de vista del otro puede dañar la confianza. En cambio, reconocer un error puede fortalecer una relación. “Reconocer que te equivocas puede ser una gran oportunidad para profundizar una relación”, indicó.

Estudios citados por el medio muestran que las parejas con mayor humildad intelectual manejan mejor los conflictos y reportan mayor satisfacción. Daryl Van Tongeren, psicólogo en Hope College, explica que las personas prefieren rodearse de individuos humildes, y que la percepción de humildad en la pareja se asocia con compromiso y bienestar.
Cómo reconocer la propia humildad
Detectar el nivel de humildad intelectual propio no siempre es fácil. Zmigrod advierte que muchas personas sobrestiman su flexibilidad. Sentirse atacado ante una corrección o reaccionar con enojo puede ser una señal de baja humildad.
El experto relata que muchos lectores de su libro identificaban la falta de humildad en otros, pero no en sí mismos. “Nadie empieza diciendo: ‘Oh, humildad, eso es lo que necesito’”, señaló.

Para evaluar esta capacidad, Zmigrod recomienda observar las reacciones ante la contradicción y analizar las emociones involucradas. La incomodidad frente a cambios de rutina también puede reflejar rigidez mental. El experto sugiere pedir opiniones a personas cercanas. Es posible mostrar humildad en el ámbito laboral pero no en el familiar, o viceversa. Solicitar retroalimentación puede ofrecer una visión más objetiva y, a la vez, demostrar interés por mejorar.
Estrategias para desarrollarla
La humildad intelectual puede entrenarse mediante prácticas concretas. Una de las más eficaces es aprender a escuchar con atención. Van Tongeren señala que quienes reconocen sus errores tienden a ser mejores oyentes y que “la acción de escuchar realmente cultiva y genera humildad para ambas partes”.
Tawwab recomienda resignificar el error. Muchas personas lo asocian con ignorancia o falta de valor, pero aceptar equivocaciones permite el crecimiento. Porter propone recordar errores pasados como forma de recordar la propia falibilidad y fomentar la apertura mental. “Eso puede ayudarte a estar más abierto a escuchar lo que podrías estar pasando por alto”, comentó.

Para fomentar esta actitud en otros, Tawwab sugiere crear entornos seguros para equivocarse. En lugar de insistir, puede ser más efectivo compartir materiales que inviten a la autorreflexión.
Tawwab también señala que no siempre es necesario reconocer un error de inmediato. Reflexionar tras una conversación y retomar el tema luego puede fortalecer el vínculo. Con el tiempo, este proceso se vuelve más natural.
Desafíos actuales
El contexto social presenta obstáculos. Porter advierte que las redes sociales crean cámaras de eco donde las creencias se refuerzan y la información falsa se difunde fácilmente. Esta dinámica polariza las opiniones y dificulta cambiar de postura.
A pesar de estas barreras, Porter sostiene que la humildad intelectual sigue siendo un valor apreciado. “Recordemos que como personas valoramos estos rasgos, independientemente de lo difícil que sea mantenerlos”, concluyó.
La información publicada por el medio británico subraya que, aunque la sociedad actual favorezca la rigidez, la humildad intelectual permanece como una habilidad esencial para el bienestar personal y las relaciones saludables. Con práctica y conciencia, es posible cultivarla y beneficiarse de sus efectos.
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