
Un fósil hallado en Dinosaur Cove, al sureste de Australia, ha reescrito partes de la historia evolutiva de algunos de los animales más extraños del planeta. El descubrimiento, un húmero de la extinta especie Kryoryctes cadburyi, que vivió hace más de 100 millones de años durante el Cretácico temprano, sugiere que los monotremas —mamíferos ovíparos como el ornitorrinco y el equidna— descienden de un ancestro semiacuático.
Este hallazgo, según publicaron investigadores en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, podría desafiar las teorías existentes sobre la historia evolutiva de estos animales únicos.
La investigación, liderada por Suzanne Hand de la Universidad de Nueva Gales del Sur y la doctora Laura Wilson de la Universidad Nacional Australiana, utilizó tecnologías avanzadas de imágenes tridimensionales para analizar el fósil. El equipo identificó que el hueso presentaba adaptaciones anatómicas propias de un animal semiacuático, como una corteza ósea más gruesa y una cavidad central reducida, características similares a las del ornitorrinco contemporáneo, que le ayudan a controlar su flotabilidad.

Según explicó Wilson, estas adaptaciones permiten a los mamíferos semiacuáticos “sumergirse fácilmente en busca de alimento”. Por otro lado, dichas características no se encuentran en los huesos del equidna, que muestran adaptaciones propias de un estilo de vida terrestre.
Para los investigadores, el húmero de Kryoryctes ofrece la prueba más sólida hasta ahora de que los ancestros de los monotremas modernos comenzaron con un comportamiento semiacuático y que, con el paso del tiempo, el equidna evolucionó hacia la vida terrestre.
“Nuestro estudio indica que el estilo de vida anfibio del ornitorrinco moderno tuvo sus orígenes hace al menos 100 millones de años”, afirmó Hand, quien añadió que los equidnas adaptaron gradualmente su biología a un entorno exclusivamente terrestre.

La transición evolutiva observada entre estos dos animales ha desconcertado a los científicos durante décadas. Como señaló el Dr. Guillermo W. Rougier de la Universidad de Louisville, quien no participó directamente en el estudio aunque se mantuvo en contacto con los autores: “Son uno de los grupos de mamíferos más características... Los monotremas ofrecen una ventana a los orígenes de los mamíferos en la Tierra”.
Este ancestro semiacuático constituye un ejemplo poco común de un mamífero que habría realizado la transición inversa, evolucionando del agua a la tierra, un fenómeno infrecuente en comparación con la ruta común de tierra a agua observada en especies como ballenas, delfines y focas.
Las similitudes estructurales entre Kryoryctes y el ornitorrinco moderno también confirman que los monotremas son reliquias vivientes que han conservado características desde un pasado remoto. Según Laura Wilson: “Es fascinante pensar que estos hábitos han sido conservados durante más de 100 millones de años en el ornitorrinco”.

Esta criatura, que combina rasgos acuáticos y terrestres, posee una biología única que incluye un pico similar al de un pato, una cola como la de un castor y la capacidad de detectar señales eléctricas en el agua. Estas características han contribuido a su capacidad de supervivencia en entornos extremos, como los que se daban en el Cretácico temprano bajo las condiciones climáticas del círculo polar antártico.
Pero, ¿cómo encajan los equidnas en esta narrativa evolutiva? Estas criaturas terrestres, conocidas como osos hormigueros espinosos, presentan patas traseras orientadas hacia atrás que excavan comparablemente en el suelo. Sin embargo, Hand explicó que estas patas podrían ser un legado de su ancestro semiacuático, que posiblemente utilizaba sus extremidades posteriores como timones al nadar. Este rasgo anatómico es una evidencia más del vínculo entre ambos monotremas y su antecesor común, Kryoryctes. “Esta prueba de forma elegante la sugerencia de que estos animales se adaptaron a una vida semiacuática desde muy temprano”, sostuvo Rougier al medio CNN.
El debate sobre si Kryoryctes era terrestre o semiacuático ha sido motivo de disputa desde que se descubrió el fósil en 1993 en Dinosaur Cove. En su aspecto externo, el húmero parecía compartir más similitudes con los equidnas modernos. Sin embargo, la microestructura interna del hueso mostró una historia completamente diferente. Como explicó Suzanne Hand al medio Discover Magazine, la densidad y anatomía del hueso sugieren que este monotremo utilizaba tanto el agua como la tierra para moverse y obtener alimento.
El contexto geológico y ambiental de su época también refuerza esta teoría. Durante el período en que vivió Kryoryctes, el sur de Gondwana (actual Australia) estaba sumido en largas noches invernales bajo el círculo polar antártico. Esto habría obligado a sus habitantes a desarrollar estrategias adaptativas extremas, como refugiarse en madrigueras o utilizar electrorecepción para localizar presas en la oscuridad. Según los investigadores, estas mismas capacidades se encuentran en el ornitorrinco actual y sugieren un alto grado de continuidad biológica entre el pasado y el presente.
Últimas Noticias
Científicos del CONICET identificaron un mecanismo que podría favorecer la resistencia del cáncer de páncreas
Investigadores argentinos observaron que las células del tumor actúan de forma coordinada ante condiciones adversas y una posible tolerancia a la quimioterapia

Descubrieron cómo las plantas más pequeñas del mundo redujeron su tamaño sin perder estructuras
Un equipo de la Universidad de Nottingham analizó las lentejas de agua, que miden apenas milímetros. El hallazgo podría redefinir lo que se sabe sobre la miniaturización en el reino vegetal

Cuando una mirada parece decir una cosa y una palabra otra: qué detectó un estudio sobre ansiedad social
Un equipo de la Universidad de Míchigan registró una respuesta más intensa en adultos jóvenes frente a gestos y términos incompatibles

Buscan crear una hora común para la Luna: qué cambiaría en los satélites, los robots y las futuras bases humanas
La relatividad provoca un desfase de 58,7 microsegundos diarios respecto de la Tierra. Científicos y agencias espaciales trabajan en una referencia global para coordinar aterrizajes, comunicaciones y operaciones de larga duración

El cuerpo de los perros de tiro esconde pistas de una historia de más de 2.000 años
La comparación entre esqueletos actuales y restos recuperados en Chukotka, Rusia, reveló un patrón óseo constante que podría ayudar a identificar a estos animales en yacimientos arqueológicos antiguos



