
Que la vacunación masiva es la principal herramienta contra la pandemia de COVID-19 ya lo saben los científicos, las autoridades sanitarias y la población en general. Si bien los inoculantes autorizados no evitan completamente las infecciones, si son fundamentales para prevenir la mayor parte de las hospitalizaciones y las muertes. Pero la ciencia avanza hacia tratamientos eficaces para quienes se han contagiado y corren riesgo de padecer un cuadro grave. Varios de esos fármacos ya han sido aprobados de emergencia por las agencias de control de países como Estados Unidos y también de la Unión Europea.
En las últimas horas, el doctor Gorka Orive, profesor de farmacia de la Universidad del País Vasco, llamó la atención a través de su cuenta de Twitter sobre dos fármacos con alta eficacia que son una promesa para quienes contraen la enfermedad: “Dos medicamentos importantes en pandemia: Paxlovid: eficacia del 89% evitando hospitalización y muerte por COVID-19. Eficacia del 94% en >65 años. Sotrovimab: anticuerpo monoclonal eficaz frente a variante Ómicron”.
Poxlovid
El pasado 22 de diciembre, la farmacéutica Pfizer dijo que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó su píldora antiviral COVID-19, lo que la convirtió en el primer tratamiento en el hogar para el coronavirus que se espera que se convierta en una herramienta importante en la lucha contra la rápida propagación de la variante Ómicron.
Los datos del ensayo clínico de Pfizer mostraron que su régimen antiviral de dos fármacos fue casi 90% efectivo para prevenir hospitalizaciones y muertes en pacientes con alto riesgo de enfermedad grave. Los datos de laboratorio recientes sugieren que el fármaco conserva su eficacia contra Ómicron.
La agencia autorizó el medicamento oral para el tratamiento de pacientes adultos de alto riesgo y pacientes pediátricos de al menos 12 años de edad con COVID-19 fuera del hospital.
Las píldoras de Pfizer, tomadas con el antiguo fármaco antiviral ritonavir, se venderán bajo la marca Paxlovid. Las píldoras deben tomarse cada 12 horas durante cinco días, comenzando poco después de la aparición de los síntomas.

Pfizer dijo que planea presentar una nueva solicitud de medicamento ante la FDA en 2022 para una posible aprobación regulatoria completa.
Los tratamientos con pastillas “son lo más importante que ha ocurrido en la pandemia después de las vacunas”, dijo Eric Topol, director del Instituto de Investigación Traslacional Scripps, reportó Bloomberg.
Esta píldora es un inhibidor de la proteasa que combina la nueva formulación PF-07321332 —diseñada para bloquear la actividad de la principal enzima proteasa que el coronavirus necesita para replicarse— con una dosis baja de ritonavir, que ayuda a ralentizar el metabolismo o degradación de PF-07321332, para que permanezca activo en el cuerpo durante períodos de tiempo más prolongados en concentraciones más altas, para ayudar a combatir el virus.
La píldora de Pfizer actúa inhibiendo una enzima necesaria para procesar algunas proteínas virales en su forma funcional final. Pero el medicamento es una combinación de un antiviral y otro medicamento llamado ritonavir, que ayuda a evitar que las enzimas del hígado descompongan el antiviral antes de que tenga la oportunidad de desactivar el coronavirus.
El ritonavir, un componente de algunos cócteles para el tratamiento del VIH, puede afectar la forma en que el cuerpo metaboliza otros medicamentos. No se debe administrar una amplia gama de medicamentos con él, incluidos algunos que se usan comúnmente para tratar afecciones cardíacas, inhibir el sistema inmunológico y reducir el dolor.
Esto significa que muchas personas podrían no tolerar la combinación de Paxlovid y ritonavir. Por otro lado, algunos científicos destacan que este régimen de medicamentos antivirales también dura solo unos pocos días, y los médicos pueden encontrar formas de evitar algunas interacciones entre medicamentos.
Paxlovid está diseñado para bloquear la actividad de una enzima que el coronavirus necesita para replicarse y se administra con una dosis baja de un medicamento contra el VIH que ayuda a retardar la descomposición de esa enzima en el cuerpo para que permanezca activa por más tiempo.
Sotrovimab
El Sotrovimab es un anticuerpo monoclonal de las farmacéuticas británicas GSK y Vir Biotechnology que reduce hasta un 79% el riesgo de hospitalización o muerte por cualquier causa hasta el día 29, en comparación con el placebo, según los resultados intermedios del estudio de fase III ‘COMET-ICE’, publicados en la revista New England Journal of Medicine en octubre último. El tratamiento cuenta con el respaldo de la FDA de EEUU.
Los resultados de esta investigación, en la que han participado 1057 pacientes, respaldaron los anteriores hallazgos de las compañías, publicados en junio pasado. En el trabajo han participado investigadores españoles, como el doctor Manuel Crespo. El ensayo multicéntrico, doble ciego, controlado con placebo y de fase III ‘COMET-ICE’ evaluó la administración de Sotrovimab (500 mg) con una sola infusión en adultos con COVID-19 leve a moderado no hospitalizados. “El número de pacientes del ensayo que fueron hospitalizados durante más de 24 horas para el tratamiento agudo de cualquier enfermedad o muerte por cualquier causa el día 29 fue de 6 pacientes en el grupo de sotrovimab (1%), frente a 30 pacientes en el brazo de placebo (6%)”, dijo el estudio.

En el grupo de Sotrovimab, es posible que la mitad de los pacientes que fueron hospitalizados fueran por razones distintas a la progresión de la COVID-19 (por ejemplo, obstrucción del intestino delgado, cáncer de pulmón y úlcera del pie diabético); este no fue el caso de los pacientes del grupo de placebo. En el análisis de seguridad, 1.037 participantes fueron monitorizados durante al menos 29 días. Los efectos adversos más comunes observados en el grupo de tratamiento con Sotrovimab en el estudio ‘COMET-ICE’ fueron erupción cutánea (1%) y diarrea (2%), todos los cuales fueron de grado 1 (leve) o de grado 2 (moderado).
Al margen del estudio, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó su uso de emergencia en mayo pasado. En tanto el regulador de medicamentos de la Unión Europea lo aprobó el 16 de diciembre.
Pocos días antes, la farmacéutica británica GSK afirmó que su terapia contra el COVID-19 basada en anticuerpos, desarrollada junto con su socio estadounidense Vir Biotechnology , es eficaz contra todas las mutaciones de la nueva variante Ómicron del coronavirus, citando nuevos datos de estudios en fase inicial.
Los datos, que aún no se han publicado en una revista médica para su revisión por pares, muestran que el cóctel de anticuerpos desarrollado por ambas empresas, Sotrovimab, es eficaz contra las 37 mutaciones identificadas hasta la fecha en la proteína espicular del coronavirus, dijo GSK en un comunicado.
La semana pasada, otros datos preclínicos mostraron que el fármaco había funcionado contra mutaciones clave de la variante Ómicron. El Sotrovimab está diseñado para adherirse a la proteína de espicular en la superficie del coronavirus, de la que se ha descubierto que Ómicron tiene un número inusualmente alto de mutaciones.
“Estos datos preclínicos demuestran el potencial de nuestro anticuerpo monoclonal para ser eficaz contra la última variante, ómicron, además de todas las demás variantes preocupantes definidas hasta la fecha por la OMS”, declaró el director científico de GSK, Hal Barron.
GSK y Vir han estado diseñando unos llamados pseudovirus que presentan las principales mutaciones del coronavirus en todas las variantes sospechosas que han aparecido hasta ahora, y han realizado pruebas de laboratorio sobre su vulnerabilidad al tratamiento con Sotrovimab.
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