
Los científicos de la Universidad de Texas en El Paso fabricaron una serpiente de cascabel robótica impresa en 3D, equipada con un cascabel real, para resolver un misterio biológico que perduraba desde hace más de un siglo: si el cascabel realmente ahuyenta depredadores y cómo reaccionan diversos animales a su sonido, informó StudyFinds.
Para determinar si la principal función del cascabel es defensiva y de qué manera distintas especies perciben su sonido, los investigadores diseñaron un modelo artificial controlado. Realizaron experimentos en un zoológico y midieron las respuestas de animales, incluso de aquellos sin experiencia previa con serpientes de cascabel.
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Este trabajo puso de manifiesto que el miedo puede heredarse y no es simplemente una conducta aprendida, lo que reorienta la perspectiva sobre el origen evolutivo del cascabel.
El equipo encabezado por la doctora Océane Da Cunha desarrolló el modelo robótico con el fin de observar, en condiciones experimentales, el efecto del cascabel sobre los comportamientos animales. Su investigación partió de dos hipótesis: una, que el cascabel funciona como señuelo para atraer presas pequeñas, y otra, que sirve para advertir a grandes animales sobre la presencia de la serpiente.
La complejidad para experimentar directamente con serpientes, debido a cuestiones éticas y logísticas, se resolvió mediante el uso del modelo impreso en 3D. Los científicos escanearon una serpiente de cascabel diamantina occidental conservada, generando un modelo de 15,5 centímetros de largo.
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Para otorgarle realismo, pintaron la estructura imitando el patrón natural y la equiparon con cascabeles auténticos recogidos en rutas de la zona de El Paso. En el interior incorporaron una placa de circuito, procedente de un aut9 de juguete, junto a un motor de vibración, lo que permitió accionar el cascabel por control remoto hasta a 40 metros de distancia. Todos los componentes electrónicos permanecieron ocultos.
Cómo se probó la serpiente de cascabel robótica en el zoológico
En el Zoológico de El Paso, el experimento incluyó a 38 especies distintas, como leones africanos, jaguares, osos hormigueros y orangutanes de Borneo. Cada animal se enfrentó a tres condiciones: sin la presencia del robot, con el robot inmóvil cerca de la comida y, finalmente, con el cascabel activado cuando el ejemplar se aproximaba al modelo.
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Las conductas observadas se asignaron a una escala de cuatro niveles: ninguna reacción, aprensión, sobresalto y huida. Dos observadores independientes coincidieron durante toda la evaluación. Según StudyFinds, el sonido del cascabel provocó en todas las especies respuestas de miedo más fuertes que la simple presencia del robot o su ausencia.
De los animales evaluados, 16 tenían distribución geográfica coincidente con serpientes de cascabel. Todos vivieron en cautiverio y jamás estuvieron en contacto con estos reptiles. Sin embargo, los que procedían de zonas donde existen cascabeles desplegaron mayor intensidad en sus reacciones al ruido, llegando a soltar la comida o a huir. Aun así, los animales de regiones sin cascabeles también manifestaron temor, aunque en una medida menos marcada.
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Hallazgos sobre la función evolutiva del cascabel
A partir de los resultados, presentados por StudyFinds, surgió la evidencia de que la sensibilidad al sonido podría ser hereditaria, y no solo aprendida tras la convivencia con serpientes venenosas. De acuerdo con el equipo científico: “Los animales nativos de regiones donde habitan serpientes de cascabel presentaron reacciones intensas incluso sin experiencia previa con ellas”.
Los especialistas establecieron que el cascabel produce una “descarga sensorial para todos” y cumple la función de advertencia evolucionada principalmente en especies que comparten su hábitat con la serpiente. Muchas serpientes no venenosas vibran la cola ante un peligro, pero en las de cascabel, la adaptación evolucionó hacia un dispositivo sonoro especializado, cuyo efecto fue comprobado incluso en el modelo artificial de 3D.
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La combinación de sonido y forma suscitó miedo tanto en animales de zonas con serpientes de cascabel como en aquellos originarios de áreas donde nunca existieron dichos reptiles. Los datos recogidos reflejan un mecanismo natural de defensa con fuerza suficiente como para desencadenar respuestas instintivas incluso en especies que jamás tuvieron contacto con cascabeles.
El uso del modelo robótico permite estudiar si el miedo al cascabel es heredado, aprendido o una combinación de ambos factores, según StudyFinds. Los resultados respaldan que el cascabel actúa como una señal de alerta evolutiva, influyendo en la conducta de animales de distintas especies. A su vez, los próximos estudios analizarán si la reacción disuasoria se debe solo al sonido, a la apariencia o a ambas señales.
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Estos experimentos demuestran que el cascabel es un mecanismo de defensa universal y efectivo, capaz de espantar depredadores en una amplia variedad de animales, sin importar su origen geográfico.
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