
Como si de una cuestión de género se tratara, para algunos pacientes, pareciera que la salud cardiovascular es un problema de los hombres. Las mujeres, en cambio, se esfuerzan por mantener sus chequeos ginecológicos al día pero a veces descuidan su salud cardiológica, y esto es un error.
“La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte a nivel mundial y eso no escapa a las mujeres”, explicó a Infobae la médica cardióloga Carolina Chacon (MN 15.444) investigadora perteneciente al grupo científico Estudios Clínicos Latino América (ECLA). La especialista señaló que “si bien antes de la menopausia la prevalencia de enfermedades cardiovasculares es menor en mujeres que en hombres, después de la misma la prevalencia se invierte y pasa a ser mayor en mujeres que en hombres”.
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Es que a las manifestaciones diferentes de la mujer ante la enfermedad coronaria se le suman factores socio-culturales: muchas mujeres le prestaron menor importancia a la enfermedad cardiovascular propia, como si el riesgo lo tuviera su marido o pareja y ella se ubicara en su función de guardiana del hogar, cuidadora de su hombre y de sus hijos, relegando el tratamiento de su enfermedad.
Según explicó la especialista en diabetes y obesidad, “en los últimos años se estudió mucho más la patología cardiovascular en la mujer y sus diferentes características con los hombres, tanto que ya constituye una subespecialidad por su complejidad”.
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<b>Factores de riesgo específicos</b>

Chacón explicó que que “además de factores hormonales, como la disminución de estrógenos con el comienzo de la menopausia, este proceso está relacionado a un cambio en la configuración física, que ocurre acompañado de aumento de peso, aumento de colesterol con mayor potencial de formar placas en las arterias y descenso del colesterol HDL llamado ‘protector’”.
Asimismo, aumenta también la prevalencia de hipertensión arterial, que es otro factor de riesgo más asociado a enfermedades cardiovasculares junto a obesidad y colesterol elevado.
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Ocurre que a los factores de riesgo comunes a ambos sexos (diabetes, hipertensión arterial, obesidad o sobrepeso, exceso de colesterol y de triglicéridos, sedentarismo, tabaquismo, depresión y estrés) en las mujeres se agregan otros factores de riesgo específicos: el embarazo pretérmino, hipertensión y diabetes gestacionales, la menarca y la menopausia, entre otros.
“Existen factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares que son propios de las mujeres y uno de los más importantes son las complicaciones en los embarazos que impacta de manera importante luego de pasado el mismo -señaló Chacón-. La hipertensión gestacional, la diabetes gestacional, los hijos con bajo o alto peso al nacer y otras presentaciones durante un embarazo condicionan el riesgo cardiovascular en la mujer”.
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Y tras asegurar que “las pacientes que tuvieron hipertensión arterial gestacional tienen más riesgo de presentar luego hipertensión arterial crónica”, la experta precisó: “Ocurre lo mismo que con la diabetes gestacional y los hijos de bajo o alto peso pueden ser marcador importante de diabetes o alteración en el manejo de la glucemia (glucosa en sangre) en años posteriores aunque se corrija luego del parto”.
“Todos estos factores contribuyen de alguna manera al aumento de enfermedades como infarto y ACV en edades posteriores y por esto la gran importancia de permanecer bajo controles aquellas mujeres que presentaron estas complicaciones durante la gestación”, insistió.
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Además -continuó Chacón- “hay enfermedades propias de las mujeres como patologías ováricas relacionadas con la hipertensión arterial y resistencia a la acción normal de la insulina en el organismo para la utilización de la glucosa”.
“Las mujeres además estamos expuestas por la ‘multiactividad’ al estrés doméstico ineludible y al estrés laboral, habiendo sido demostrado que las curvas de cortisol y catecolaminas propias del estado de alerta se mantienen sostenidamente más altas respecto al hombre aumentando esto la frecuencia del corazón, la presión arterial y la disfunción endotelial vascular entre otras cosas”, agregó.
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<b>¿Síntomas también diferentes?</b>

Finalmente, Chacon destacó que “las mujeres, además, tienen sintomatología más atípica respecto a los hombres”. “El dolor cardíaco es típicamente de opresión en el centro o lado izquierdo del tórax y brazo izquierdo acompañado de sudoración y náuseas, sin embargo en las mujeres la manifestación de un infarto o angina de pecho puede no ser tan específica -sostuvo-. Muchos casos se presentan con dolores en otras localizaciones y de otras características por lo que la mujer debe prestar mayor atención a sus malestares físicos sobre todo distintos nuevos y hacer una consulta médica”.
Y ahondó: “Dolor torácico que puede ser no opresivo sino punzante lacerante en ambos hombros, en la espalda y se confunde con dolores articulares o musculares asociándolos con la edad”.
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Así las cosas, la prevención cardiovascular debe ser una preocupación que atraviese todos los géneros y todas las edades. Cada decisión va forjando hábitos que afianzan un estilo de vida que nos acerca o nos aleja de un corazón sano en el futuro.
En ese sentido, la mayoría de los especialistas coincide en que los principales consejos para llevar una vida sana son sencillos de enumerar: llevar una dieta equilibrada, realizar actividad física, procurar un adecuado descanso nocturno, no fumar, realizarse los chequeos médicos con frecuencia y evitar situaciones de estrés.
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El desafío consiste en comprender que aunque no se presente ningún síntoma, todos estamos expuestos a las enfermedades del corazón y se deben tomar medidas a tiempo para prevenir cualquier evento que aumente el riesgo de discapacidad y muerte, permitiéndonos llevar una vida plena y saludable.
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