
Hasta ahora se creía —y esa línea seguían las recomendaciones pediátricas— que antes de que un bebé cumpliera seis meses no había que introducir el trigo en su dieta, ni otros alimentos que pudieran desatar alergias como leche, huevo y ciertos frutos secos, pescados o semillas. Pero un nuevo estudio británico, realizado por investigadores de King’s College, de Londres, cuestiona ese criterio: halló que agregar gluten en la dieta de un niño durante sus primeros meses de vida podría prevenir la celiaquía.
El trabajo, que estudió a más de 1.000 bebés, reveló que aquellos niños amamantados que recibieron trigo, además, a partir de los cuatro meses, tuvieron menos probabilidades de ser celíacos al crecer que aquellos a quienes se mantuvo alejados del gluten. La importancia de la investigación, realizada sobre la encuesta Enquiry About Tolerance (EAT, un acrónimo que forma el verbo comer y nombra un proyecto de largo plazo para estimular la tolerancia a los alimentos que suelen desatar alergias), radica en que es la primera que presenta pruebas de que es posible inducir la protección contra la enfermedad celíaca en los niños.
Los autores también se preguntaron si la estrategia “podría tener implicaciones para otras enfermedades autoinmunes como la diabetes”, y recomendaron más exploración científica al respecto.

Separados en dos grupos de 490 y 516, respectivamente, los niños del primero recibieron una dosis regular de proteína de trigo por semana a partir de los cuatro meses de vida; los del segundo, en cambio, se mantuvieron con una dieta de leche materna exclusivamente hasta que cumplieron seis meses. Al llegar a los tres años, se les realizó una prueba para detectar los anticuerpos asociados con la enfermedad celíaca. Ninguno de los 490 los tenía; en cambio, el 1,4% de los 516 restantes, sí.
Dado que no existe tratamiento contra este problema, y en general las personas celíacas deben eliminar todo el gluten de sus dietas, el trabajo de King’s College adquiere una relevancia extra: al menos podría ser factible una forma de prevención mediante la exposición temprana al alérgeno.
Otros análisis aleatorios sobre el consumo de gluten en los primeros tiempos de vida no habían mostrado datos que asociaran la introducción del trigo y la prevalencia o la prevención de la enfermedad celíaca. Pero el descubrimiento del EAT “sugiere que pudo haber sido prematuro descartar el efecto de la edad de introducción del gluten en el desarrollo”, del problema, según Gideon Lack, autor principal del artículo publicado en JAMA Pediatrics y sus colegas de King’s College.

Ruchi Gupta, especialista en alergia a los alimentos en la infancia de la Universidad de Northwestern, en Chicago, analizó el trabajo y dijo a MedPage Today que es el primero "que explora la sugerencia de que dar una alta dosis de gluten a una edad muy temprana podría prevenir la enfermedad celíaca”. Recordó un estudio de 2014, de PreventCD, que indagó en la introducción de 100 miligramos de gluten a los seis meses, que no mostró reducción en la tasa de celíacos. Es posible, interpretó, que la cantidad de proteína de trigo haya sido muy pequeña.
La experta destacó que “el estudio EAT se realizó siguiendo los pasos del histórico ensayo LEAP, que demostró que la introducción temprana del maní reducía significativamente la alergia a los cacahuetes a los cinco años”, informó el sitio de noticias médicas. “A partir de los resultados del LEAP en los Estados Unidos se modificaron las directrices sobre introducción temprana”, en lugar de evitar el fruto de esta legumbre, “en el caso de niños con alto riesgo de alergia”.
A partir de un grupo inicial de 1.303 bebés en el Reino Unido, el EAT ha trabajado —y publicó sus resultados preliminares en 2016— sobre seis alimentos que típicamente causan alergia: cacahuate, sésamo, huevo, leche de vaca, bacalao y trigo. Pero esta es la primera vez que encontró beneficios en la introducción temprana.

Y esa es la clave de este análisis, que revisó los datos de 1.004 participantes: “El estudio EAT se diferencia de otros ensayos porque el gluten se introdujo a partir de los cuatro meses de edad", escribieron Lack y sus colegas. También la cantidad parece ser un factor de importancia representativa de cómo se presenta en la dieta familiar habitualmente: "Puede ser que tanto una introducción temprana como una gran cantidad de gluten sean necesarias para reducir la prevalencia de la celiaquía en la infancia”, agregaron.
Kirsty Logan, otra de las investigadoras de alergias pediátricas en King’s College, aclaró que, si bien la cantidad de niños estudiada fue pequeña, “la prueba va en la dirección correcta”, según dijo a BBC. “Es necesario explorar más la introducción temprana del gluten y su papel en la prevención de la enfermedad celíaca", animó.
Eso permitiría, por ejemplo, responder una de las preguntas principales: por qué sucede esto a los cuatro meses y no a los seis. Ella tiene una teoría: “Parecería que hay una ventana muy breve, mientras el sistema inmunológico se desarrolla, para aprovechar la oportunidad de programarlo de otra manera”.

Gupta también sugirió que es necesario estudiar otras poblaciones, para eliminar una de las limitaciones del estudio: “Las alergias a los alimentos se suelen presentar en los niños chicos, pero la enfermedad celíaca puede no presentarse hasta la adolescencia, y en ocasiones hasta la edad adulta”, dijo a MedPage Today. En su opinión, haber seguido a los niños hasta los tres años es poco, habría que extender los plazos.
También Baptiste Leurent, profesor de estadística médica en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, advirtió a BBC que las cifras del estudio basado en EAT eran pequeñas y “podrían haberse dado sólo por casualidad”. O se podrían explicar por otros factores vinculados a la investigación original, como otros alérgenos introducidos tempranamente, como la leche de vaca o el maní. “Otros estudios han hallado efectos en esa otra dirección, por lo cual es demasiado temprano para sugerir al público en general cualquier cambio en la dieta de los bebés”.
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