Mascarilla sí, mascarilla no: el debate de nunca acabar en medio de la pandemia

Por distintas razones los barbijos volvieron al centro de la escena en países como Brasil, Alemania, España. Pese al escepticismo de algunos, hay cada vez más estudios que demuestran que su uso puede ser decisivo para combatir el SARS-CoV-2. Jair Bolsonaro vetó su uso obligatorio

Desde la semana pasada, Bolsonaro ha promulgado vetos sobre la obligación de usar una máscara en establecimientos comerciales, templos religiosos, instituciones educativas y cárceles. Ahora, tiene síntomas de coronavirus (REUTERS/Adriano Machado/archivo)
Desde la semana pasada, Bolsonaro ha promulgado vetos sobre la obligación de usar una máscara en establecimientos comerciales, templos religiosos, instituciones educativas y cárceles. Ahora, tiene síntomas de coronavirus (REUTERS/Adriano Machado/archivo)

Mientras el coronavirus sigue infectando a cada vez más personas, superando ya más de 11 millones y medio de contagios, la decisión del presidente brasileño, Jair Bolsonaro -que dio positivo de COVID-19-, de seguir flexibilizando el uso de mascarillas reabrió el debate sobre el uso de estos dispositivos, adoptados en todo el mundo como medida clave para prevenir la propagación del contagio.

Desde la semana pasada, Bolsonaro ha promulgado vetos sobre la obligación de usar una máscara en establecimientos comerciales, templos religiosos, instituciones educativas y cárceles. Se ha levantado la imposición de multas para quienes infringen las reglas y la obligación del gobierno de distribuir máscaras a los más pobres. Sin embargo, estos vetos no anulan las leyes locales que ya establecen el uso obligatorio de la máscara.

Lo cierto es que exigir que las personas usen máscaras faciales en lugares públicos ha sido objeto de controversia y aislar el efecto del uso de máscaras en la propagación de COVID-19 no es simple. La propia Organización Mundial de Salud dio pautas contradictorias sobre las máscaras, primero desaconsejando su uso para más tarde ordenar su implementación.

El debate volvió a surgir también en Alemania, donde las autoridades del estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania plantearon este lunes un pronto levantamiento de la obligatoriedad de la mascarilla al menos en los comercios. La idea provocó la reacción de la canciller alemana, Angela Merkel, quien se pronunció a favor de mantener la obligatoriedad de usar mascarilla en espacios públicos donde no se pueda mantener la distancia mínima.

Angela Merkel se quita la mascarilla antes de un discurso en Berlín
(Wolfgang Kumm/dpa)
Angela Merkel se quita la mascarilla antes de un discurso en Berlín (Wolfgang Kumm/dpa)

Por razones opuestas, España también se interroga sobre los barbijos, con Cataluña que plantea hacer obligatorio en todo momento su uso tras el rebrote en la localidad de Segrià, se pueda mantener o no la distancia de seguridad.

Evidencia cada vez más contundente

Si bien al comienzo de la pandemia las pruebas científicas sobre la eficacia de las mascarillas para retardar la transmisión de enfermedades respiratorias eran limitadas, y no había datos sobre el SARS-Cov-2, ahora hay cada vez más estudios científicos que demuestran que su uso puede ser decisivo para combatir la pandemia.

El último es un estudio alemán que analizó la evolución de los casos de coronavirus en Jena, una ciudad de 100 mil habitantes a 220 kilómetros de Berlín. En esta ciudad, la campaña para el uso obligatorio de máscaras en el transporte público, lugares de trabajo y establecimientos comerciales se lanzó el 30 de marzo, y la medida entró en vigencia una semana después, el 6 de abril, tres semanas antes que en el resto de Alemania.

El estudio, publicado este martes en el portal especializado en políticas públicas VoxEU halló que hacer obligatorio el uso de barbijo ha reducido la tasa de crecimiento de casos de Covid-19 hasta en un 40%.

“Si observamos el número de casos de Covid-19 en Jena, las máscaras parecen tener un efecto positivo. El número de nuevas infecciones registradas cayó a casi cero en los días siguientes“, escribió el equipo de investigadores de las universidades de Kassel, Johannes-Gutenberg Mainz, TU Darmstadt y la Universidad del Sur de Dinamarca.

La ciudad de Jena, Alemania, 21 marzo 2019. (REUTERS/Fabrizio Bensch)
La ciudad de Jena, Alemania, 21 marzo 2019. (REUTERS/Fabrizio Bensch)

Para asegurarse de que el uso obligatorio de las máscaras fuera responsable de la caída en los casos de coronavirus, los científicos diseñaron una “ciudad alternativa”, que tendría las mismas características que Jena, como la densidad de población regional, la edad promedio de la población, la proporción de personas mayores y número promedio de médicos y farmacias por habitante. En este lugar, sin embargo, no habría una política de adopción de protección facial contra Covid-19.

Veinte días después de su política de máscara obligatoria, Jena sumó apenas 16 nuevos casos de coronavirus, de 142 a 158. En el modelo proyectado de la ciudad, donde no se adoptó la protección facial, el número de personas infectadas aumentó de 143 a 205, un aumento del 23%.

“La investigación concuerda con los estudios de epidemiólogos y virólogos, quienes explican que las cubiertas faciales limitan el flujo de aire al hablar, reduciendo así la transmisión de partículas infecciosas”, explica el estudio. Además, los científicos destacan que “el requisito de usar máscara es una medida menos perjudicial económicamente” que las cuarentenas.

Otro estudio, de las universidades británicas de Cambridge y Greenwich, halló en junio que el uso generalizado de mascarillas entre la población podría reducir la transmisión de coronavirus a niveles controlables y podría evitar nuevas olas de la enfermedad pandémica en combinación con las cuarentenas. La investigación, publicada en junio, sugirió que los confinamientos por sí solos no detendrán el resurgimiento del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, pero que incluso las mascarillas caseras pueden reducir drásticamente los índices de transmisión si un número suficiente de personas las usan en público.

En los últimos meses también han aparecido varios vídeos, filmados con diferentes técnicas, que demuestran lo que sucede cuando no se usa una mascarilla.

Uno de ellos, creado a partir de tecnología láser, mostró de manera contundente cómo hablar con otra persona sin mascarilla podría ser indicador de transmisión del nuevo Sars-CoV-2, el coronavirus que provoca la COVID-19. La demostración fue realizada por médicos y científicos del Instituto Nacional de Salud y la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania.

Visualización de gotitas de fluido oral generadas por el habla con dispersión de luz láser

Otros estudios apuntan a desmontar los argumentos usados por los escépticos. El más reciente es el de la doctora estadounidense Megan Hall, quien viralizó por las redes sociales un experimento en el que demostró los barbijos y las máscaras no quitan oxígeno ni modifican la frecuencia cardíaca.

Usar barbijo, además, podría también ser una de las claves para salvar la economía. Un mandato federal de máscara facial no solo reduciría la tasa de crecimiento diario de nuevos casos confirmados de Covid-19, sino que también podría evitar a la primera economía del mundo un golpe del 5% del PIB en lugar de bloqueos adicionales, según un estudio de Goldman Sachs.

Jan Hatzius, el economista jefe de Goldman, dijo que su equipo investigó el vínculo entre las máscaras faciales y los resultados económicos y de salud de Covid-19 y descubrió que los revestimientos faciales están asociados con resultados considerables y estadísticamente significativos.

“Nuestra estimación de referencia es que un mandato nacional podría aumentar el porcentaje de personas que usan máscaras en 15 [puntos porcentuales] y reducir la tasa de crecimiento diario de casos confirmados en 1.0 [punto porcentual] a 0.6%”, dijo. “Estos cálculos implican que un mandato de máscara facial podría sustituir los bloqueos que de otra manera restarían casi un 5% del PIB”, agregó el economista.

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