El efecto Meissner: un imán levitando sobre un material superconductor.(Shutterstock)
El efecto Meissner: un imán levitando sobre un material superconductor.(Shutterstock)

La superconductividad es una propiedad que poseen algunos materiales que dejan fluir electricidad sin ofrecer resistencia, de manera que la electricidad fluye eficientemente al 100% . Esto se logra generalmente a temperaturas muy bajas, demasiado bajas para que las aplicaciones de la superconductividad puedan ser utilizadas en materiales cotidianos. El récord anterior había sido marcado en -73° grados Celsius, una temperatura muy difícil y costosa de mantener.

La noticia publicada el 23 de mayo en la revista Nature cuenta que un grupo de científicos de la Universidad de Chicago encontraron una manera de hacer funcionar la superconductividad a la temperatura récord de -23° grados Celsius, una gran avance para este tipo de tecnología.

Al someter al material a una inmensa presión – entre 150 y 170 gigapascales, más de un millón y medio de veces la presión al nivel del mar – fue que pudieron observar que el material, una versión de sulfuro de hidrógeno, ofrecía 100% de efectividad de conducción eléctrica.

Esto podría marcar una nueva era para la superconductividad que tendría efectos gigantes para el mundo de hoy: cables eléctricos sin corrientes decrecientes, supercomputadoras extremadamente rápidas,  motores eléctricos ultraeficientes  y trenes de levitación magnética sería solo apenas algunas de las invenciones que la superconductividad le podría brindar a la humanidad.

Gráfico de las revista Nature que demuestra como se armo el experimento para probar la superconductividad (@NatureNV)
Gráfico de las revista Nature que demuestra como se armo el experimento para probar la superconductividad (@NatureNV)

La superconductividad la descubrió el científico holandés Heike Kamerlingh Onnes en 1911 cuando consiguió enfriar mercurio por debajo de 4° Grados Kelvin (aproximadamente -269.15° Celsius). La temperatura por debajo de la cual un material se convierte en superconductor se llama temperatura crítica. Se apreció rápidamente que un estado que exhibe resistencia eléctrica cero podría ser muy útil si se pudieran encontrar materiales que tengan temperaturas críticas más altas que los 4° Kelvin.

Kamerlingh Onnes recibió el Premio Nobel de la Física en 1913 por su descubrimiento. A lo largo del siglo pasado, a medida que se descubrieron más superconductores, el récord de la temperatura crítica más alta alcanzada ha progresado hacia el objetivo final de la conductividad a  temperatura ambiente.

La superconductividad es utilizada hoy para máquinas de resonancias magnéticas nucleares (RMN) en hospitales, para los generadores que transforman energía mecánica en electricidad (como es el caso de los generadores eólicos e hidráulicos), y en los aceleradores de partículas como Gran Colisionador de Hadrones en Suiza. El uso de imanes producidos por bobinas superconductoras disminuyen las pérdidas mecánicas en los generadores y podría ser la clave aprovechar al máximo la producción de energías alternativas.