Ilustración de la revista Physics para dar una idea del paso del “huracán de materia oscura” por las vecindades del Sistema Solar, considerando que aquí las “vecindades” se miden en años-luz
Ilustración de la revista Physics para dar una idea del paso del “huracán de materia oscura” por las vecindades del Sistema Solar, considerando que aquí las “vecindades” se miden en años-luz

Los restos de una galaxia pequeña destrozada hace miles de millones de años por la fuerza gravitacional de la Vía Láctea permanecen vagando por los confines de la propia Vía Láctea.

Un grupo de científicos le han dado a esa masa compacta -compacta desde el punto de vista del universo-, detectada el año pasado gracias a la sonda espacial europea Gaia, el nombre de S1, y lo apodaron "huracán" de materia oscura (dark matter hurricane) para publicar los resultados de su investigación en revistas científicas.

Representación imaginaria de cómo se vería desde un punto en la Vía Láctea la aproximación de S1. Pero las partículas que intentan detectar los físicos no son lumínicas
Representación imaginaria de cómo se vería desde un punto en la Vía Láctea la aproximación de S1. Pero las partículas que intentan detectar los físicos no son lumínicas

Y empezó a cundir el pánico, porque algunos entendieron que ese "huracán de materia oscura" iba a chocar directamente contra con nuestro planeta, y empezaron a hablar de un inminente apocalipsis.

Pero no es para alarmarse, según ha dejado claro en su cuenta de Twitter uno de los autores del estudio, Ciaran O'Hare, físico experto en astropartículas y materia oscura de la Universidad de Zaragoza, España.

"Estoy tan cansado de esto", escribió O'Hare, refiriéndose a la mención del apocalipsis.

En su sinopsis del descubrimiento de S1 el año pasado, que publicó la revista Physics, O'Hare, junto con Christopher McCabe, N. Wyn Evans, Gyuchul Myeong y Vasili Belokurov, dicen que este "huracán de materia oscura" está formado por los remanentes de una galaxia comparable hoy a la más pequeña del Cúmulo de Fornax.

S1 pasa por las "vecindades" del Sistema Solar en sentido contrario a la rotación de la Vía Láctea y, lo que más interesa a los físicos, se cruza en la ruta del Sol.

Ciaran O’Hare, físico experto en astropartículas y materia oscura de la Universidad de Zaragoza, España
Ciaran O’Hare, físico experto en astropartículas y materia oscura de la Universidad de Zaragoza, España

Y aquí llega lo más interesante: a partir de lo observado por la sonda espacial europea Gaia, los investigadores creen que S1 abre la posibilidad de investigar con más suerte la materia oscura, que se mueve a una velocidad de 500 kilómetros por segundo.

No es exactamente el objeto de investigación del famoso Gran Colisionador de Hadrones de Ginebra, el LHC, en la frontera franco-suiza, que buscó el Bosón de Higgs, la "Partícula de Dios".  Pero, de acuerdo con el físico sueco Christoffer Petersson, el bosón se desintegra en un fotón y materia oscura.

Como la corriente del S1 proporciona algo que favorece la identificación ("más retrocesos nucleares de alta energía", dicen ellos), de esas partículas aún hipotéticas llamadas WIMP (por las siglas en inglés de Weakly Interacting Massive Particles), que supuestamente constituyen la materia oscura, los detectores de WIMP tendrán más probabilidades de éxito, creen O'Hare y el resto de los científicos.

En búsquedas futuras, por cierto, cuando equipos más sofisticados busquen el rastro de S1.

Así que el "huracán de materia oscura" será una oportunidad para detectarla, si es que por fin se logra concretamente.  Nada de choque ni de apocalipsis.

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