Rodrigo Paz citó a los gobernadores para discutir la redistribución de recursos

El plan apunta a repartir los fondos públicos de forma más equitativa entre las regiones para impulsar cambios en el Estado y enfrentar las dificultades económicas actuales

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“El 5 de agosto será una grata oportunidad para encarar, de manera mucho más detallada, primero con los gobernadores y luego tendrá que profundizarse el trabajo con las autoridades municipales y las universidades porque el 50/50 es transversal”, aseguró (Europa Press)
“El 5 de agosto será una grata oportunidad para encarar, de manera mucho más detallada, primero con los gobernadores y luego tendrá que profundizarse el trabajo con las autoridades municipales y las universidades porque el 50/50 es transversal”, aseguró (Europa Press)

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, convocó a los nueve gobernadores del país a una reunión que se celebrará el próximo 5 de agosto en Sucre con el objetivo de abordar la redistribución de recursos bajo la política del “50/50”, un eje de la transformación del Estado que busca redefinir la economía regional en un contexto de creciente presión fiscal.

“El 5 de agosto será una grata oportunidad para encarar, de manera mucho más detallada, primero con los gobernadores y luego tendrá que profundizarse el trabajo con las autoridades municipales y las universidades porque el 50/50 es transversal”, insistió.

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La convocatoria surgió en un escenario marcado por la necesidad de avanzar en una agenda concreta que contemple no solo la distribución fiscal, sino también otros temas de interés regional y nacional.

La agenda de la reunión incluyó el tratamiento detallado de la política del “50/50”, que planteó una nueva forma de asignar los recursos entre las regiones bolivianas. El Gobierno elaboró una propuesta integral basada en la perspectiva nacional y la participación de distintos actores, luego de mantener conversaciones técnicas con municipios y diversas instituciones.

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La política del “50/50” busca estimular el trabajo y la economía regional, al superar el debate sobre la simple distribución fiscal y enfocarse en la activación económica y la transformación integral del Estado. El Ejecutivo considera fundamental este tema y por eso el presidente decidió avanzar con el llamado a los gobernadores, en un momento en que la situación económica boliviana enfrentó desafíos de magnitud.

Rodrigo Paz citó a los gobernadores a una reunión clave el 5 de agosto (Reuters)
Rodrigo Paz citó a los gobernadores a una reunión clave el 5 de agosto (Reuters)

El contexto nacional estuvo marcado por la volatilidad en el mercado cambiario y una economía sometida a presiones estructurales. El dólar estadounidense cerró hoy en 10,35 bolivianos, con un incremento del 6,04% respecto del cierre anterior y un avance del 6,65% en la última semana. En términos interanuales, la moneda estadounidense subió 53,55%. La volatilidad del tipo de cambio se disparó hasta el 256,17%, muy por encima de los niveles históricos, lo que reflejó la inestabilidad del mercado financiero boliviano.

Durante los primeros meses de 2026, el mercado paralelo mostró una estabilidad relativa con valores cercanos a Bs 9,64, un fenómeno vinculado a las expectativas generadas por la unificación cambiaria y el anuncio de un financiamiento externo de 4.500 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo para el periodo 2026-2028.

La transición hacia un nuevo esquema cambiario incluyó la liberación gradual de dólares en el sistema financiero y la publicación diaria de valores referenciales por parte del Banco Central de Bolivia, que se ubicaron en torno a Bs 9,21 para la compra y Bs 9,40 para la venta, mientras que el tipo de cambio oficial de Bs 6,96 perdió relevancia en las operaciones comerciales.

El Gobierno boliviano apuntó a reducir el déficit fiscal al 7% este año y proyecta una inflación de hasta el 17%. El Fondo Monetario Internacional advirtió que la inflación podría superar el 15% si no se controlaba la emisión monetaria, lo que incrementó la incertidumbre.

El Banco Mundial anticipó una recesión de -1,1% en el PIB boliviano para 2026, mientras que la CEPAL proyectó un crecimiento marginal del 0,5%. El FMI evitó entregar estimaciones precisas a largo plazo ante la alta incertidumbre.

Por otro lado, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, logró en julio una imagen positiva del 49,1% y subió al sexto puesto entre los mandatarios mejor valorados de Latinoamérica, según el ranking de la empresa CB Global Data.

Este crecimiento de 2,7 puntos porcentuales respecto a junio se dio tras semanas de bloqueos y conflictos sociales en el país. El estudio mostró que el 22,9% de los encuestados consideró “muy buena” su gestión y el 26,2% la calificó como “buena”, lo que acerca al respaldo de Paz al nivel con el que asumió la Presidencia en noviembre de 2025.

(Con información de El Deber y EFE)

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