
La Federación Nacional de Transporte Pesado de Ecuador (Fenatrape) ha identificado siete carreteras que son especialmente propensas a los robos. Los líderes de los transportistas incluso han demandado que esos tramos sean custodiados por las Fuerzas Armadas para garantizar la seguridad de quiénes se movilizan por allí.
Según Reynaldo Sánchez, presidente de la entidad, cuatro de estas carreteras conectan con Guayaquil y están consideradas entre las más peligrosas. Sánchez ha solicitado la militarización de estas vías en una entrevista con Primicias. En las áreas más peligrosas, como los alrededores de Durán o Yaguachi (Guayas), así como en el anillo vial de Quevedo (Los Ríos), no solo se han llevado a cabo robos, sino también secuestros tanto a transportistas como a particulares. La peligrosidad coincide en gran medida con rutas utilizadas para el tráfico de drogas desde el norte hacia puertos marítimos o rutas inversas para el tráfico de armas, pasando por ciertos cantones clave. Tres carreteras conectan con Santo Domingo de los Tsáchilas.
El método habitual implica ataques a autobuses y vehículos privados. Individuos en motocicletas se colocan junto a buses interprovinciales en carreteras como la Guayaquil-Machala, exhibiendo armas y obligando a los conductores a detenerse. Una vez que se produce el asalto al vehículo, lo utilizan como escudo para bloquear o entorpecer la vía. Los delincuentes aprovechan la disminución de velocidad que muchos conductores experimentan para también interceptar a los ocupantes de automóviles.

Este método de operación ha sido registrado en videos captados desde autobuses y camiones de carga en una de las carreteras más peligrosas y expuestas a la actividad delictiva del país. La banda conocida como Los Lobos opera en la ruta Guayaquil-Machala, que atraviesa las provincias de Guayas y El Oro.
En el trayecto entre Guayaquil y Machala, las secciones más problemáticas incluyen los tramos de Río Bonito-San Carlos y Ponce Enríquez-Tenguel, ubicados en una zona donde convergen tres provincias. Según Luis Romero, gerente de la cooperativa de transporte interprovincial Rutas Orenses, a diario se producen entre 10 y 15 asaltos a autobuses y minibuses, incluso durante el día. Romero afirma que los conductores que se resisten a detenerse son blanco de disparos. La Policía Nacional ha asignado dos vehículos patrulla cerca del cantón Ponce Enríquez, los cuales con frecuencia tienen que brindar asistencia más allá de esa pequeña jurisdicción en Azuay, una provincia ubicada entre Guayas y El Oro.
Según Primicias, aparte del desafío jurisdiccional mencionado anteriormente, otro problema es que debido a que los delitos se cometen contra personas en movimiento, rara vez se presentan denuncias por estos asaltos. Otra área afectada en la misma ruta es la cercana a Guayaquil: Durán-Boliche.

En diferentes partes del país, hay grupos armados que circulan en camionetas y amenazan a conductores con armas de fuego para obligarlos a detenerse. Después los despojan de sus pertenencias y los secuestran. Desde hace tres semanas, el Bloque de Seguridad, conformado por unidades especiales de la Policía y las Fuerzas Armadas, ha estado operando en puntos como Durán y Machala para intervenir en carreteras. Su objetivo es capturar a personas de alto y mediano valor como parte del plan Fénix del Gobierno Nacional para garantizar la seguridad.
El bypass de Quevedo (Los Ríos) es considerado el corredor vial más peligroso del país. Allí, la Policía ha confirmado casos de secuestro no solo contra conductores de transporte de carga sino también contra turistas extranjeros y personas que viajan en vehículos particulares. El tramo afectado por las bandas Choneros y Lobos es una parte importante del camino Guayaquil-Quevedo-Santo Domingo, con una extensión de más de 30 kilómetros. También se informan secuestros a particulares en otro segmento peligroso entre Guayaquil y Babahoyo cerca de Yaguachi, específicamente en la estatal E-25. Este cantón está siendo disputado por las bandas criminales conocidas como Los Águilas y Los Lobos.
Desde hace dos años los índices de violencia en Ecuador han incrementado exponencialmente. Al cerrar el 2023, el país podría ser el más violento de la región si la tasa de homicidios llega a 40 por cada 100 habitantes. El año pasado, Ecuador alcanzó una tasa de homicidios de 25,9 por cada 100 mil habitantes. No obstante, durante el primer semestre del 2023, la violencia que enfrenta el país ha incrementado casi en un 60 % con respecto al 2022.
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