El Pasaje de Drake, también conocido como Mar de Hoces, es una masa de agua ubicada entre el extremo sur de América y el continente antártico. Gélido lugar de encuentro entre los océanos Pacífico y Atlántico, las duras condiciones meteorológicas y la bravura del mar lo han transformado en uno de los rincones más peligrosos del mundo para la navegación.
Allí, prácticamente a mitad de camino entre el continente y la Antártida, desapareció el lunes un avión militar de transporte de la Fuerza Aérea de Chile, con 38 personas a bordo. Sin aviso, el Lockheed C-130 Hércules sencillamente se esfumó de los radares y de la radio, sin que hasta el momento haya sido encontrado.
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En un principio se habló de “desaparición”, luego, cuando se cumplió el tiempo máximo de vuelo con el combustible que portaba, sin haber arribado a la Base Presidente Eduardo Frei Montalva en el continente blanco, comenzó a hablarse de “siniestro”. Horas después el mismo presidente chileno, Sebastián Piñera, habló de “accidente”.

En las operaciones de búsqueda participan al menos cuatro buques y numerosos aviones, que deben enfrentarse también a las duras condiciones en el pasaje, así como también dos satélites. Chile cuenta asimismo con ayuda países como Argentina, Brasil, Estados Unidos, Perú y Uruguay.
Aunque el carácter traicionero del Pasaje de Drake es legendario, las autoridades chilenas señalaron que las condiciones meteorológicas para el vuelo del lunes eran buenas. Aunque allí todo siempre puede cambiar, como puede observarse en el sitio meteorológico windy.com, que muestra al momento de la publicación de esta nota fuertes vientos cruzados (de entre 50 y 110 kilómetros por hora) en la zona.
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Las autoridades chilenas confirmaron horas después que las condiciones se habían vuelto “adversas” durante las operaciones de rescate, ante un frente de baja presión que "genera mucho oleaje ahí, un mar muy agitado, incluso con precipitaciones en esa zona y con abundantes nubes” y con temperaturas en torno a los 0° grados, reportó Emol.
Es, de hecho, normal que vuelos y navegaciones marítimas a través del Pasaje de Drake, desde y hacia la Antártida, sean cancelados o demorados ante la amenaza recurrente de tormentas que pueden provocar olas de 10 metros y vientos de 150 kilómetros por hora. Al momento de intentar hacer el cruce, los aviones ofrecen más flexibilidad para demorar su salida o desviarse y así evitar tormentas y vientos. Pero los barcos, en cambio,suelen encontrar estos fenómenos cuando ya están en el mar y en el medio de la travesía.
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La distancia de mar abierto que debe cruzarse entre las dos costas (la Isla Hornos, en Sudamérica, y la Islas Shetland del Sur, en el continente blanco) es de unos 800 kilómetros, la más corta que existe entre la Antártida y cualquier continente del mundo. Tomando la ruta más directa, barcos y aviones deben cruzar aguas jurisdiccionales chilenas y argentinas antes de llegar a aguas internacionales.
Actualmente se cree que el primer explorador en cruzar el pasaje fue el español Francisco de Hoces a bordo de la carabela San Lesmes, en 1526. Es por esta razón que en España y varias partes de Latinoamérica el lugar es conocido como Mar de Hoces.
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Su nombre más usual de Pasaje de Drake es el utilizado en el mundo anglosajón y atribuido a la expedición de sir Francis Drake que cruzó el Estrecho de Magallanes, pero no así el paso, en 1578. Se dice que Drake perdió una de las naves que conformaban su flota por las duras condiciones de la región, un adelanto de lo que vendría.
En el Pasaje de Drake convergen las corrientes del océano Pacífico y del Atlántico, sin que ninguna masa de tierra ofrezca resistencia, en una zona además muy propensa a los fuertes vientos que ha provocado numerosos naufragios en profundidades medias de 3.400 metros.
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Como el del San Telmo, nave que se fue a pique en 1819 con sus 644 tripulantes mientras intentaba cruzar el paso en medio de una tormenta, según reporta la organización Antarctic and Southern Ocean Coalition. O el crucero explorador M/S Silver Explorer, seriamente dañado en 2013, por citar sólo dos ejemplos extremos en el tiempo.
Aunque es difícil de medir minuciosamente, se cree que entre los siglos XVI y XX se produjeron 800 naufragios en el Pasaje de Drake, causando la muerte de 10.000 y 20.000 marineros. En la Isla de Hornos, parte de Chile y extremo su del continente que parece observar de frente al traicionero paso, hay un monumento “en memoria de todos los hombres de mar de todas las naciones que perdieron su vida contra los elementos”.
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