El líder cívico boliviano Luis Fernando Camacho, que encabezó el movimiento que logró la renuncia de Evo Morales, agradeció a la comunidad internacional su preocupación por la crisis política y social en el país, pero aseguró que la versión sobre un golpe de Estado es “totalmente falsa”.

En un video compartido en redes sociales con la etiqueta #CristoVolvióAPalacio, el activista opositor explicó: “Nuestra posición fue bajo la resistencia pacífica en las calles pidiendo en función de los tiempos primero nuevas elecciones y después una renuncia en función de la palabra que empeñó el presidente Morales sobre que si había muertos en su gobierno renunciaría. Sin embargo los muertos que existieron fueron por parte del Gobierno”.

Camacho, uno de los protagonistas del domingo, cuando logró llegar hasta la sede del gobierno para entregar una carta de renuncia para ser firmada por Morales, resaltó: “No tumbamos gobiernos, liberamos un pueblo en fe. Solo se llevó una biblia a Palacio. Una biblia y una carta de renuncia en función de lo antes mencionado y a los 15 minutos renunció el Presidente”.

Aunque no se había presentado a las elecciones, hoy figura como uno de los actores políticos más relevantes de la crisis, y uno de los principales blancos de las críticas de Morales, quien lo acusa de golpista.

“Este gobierno renunció sin una bala por parte del pueblo, renunció solo con la fe puesta en Dios, con el pedido clamoroso del pueblo boliviano de llevar a nuestra nación a mejores días”, aseguró Camacho. Además, argumentó que la intención del movimiento es “llegar a una transición democrática, constitucional y por el bien del pueblo” de Bolivia.

Luis Fernando Camacho, a Santa Cruz civic leader and major opposition figure, reacts while waving to the crowd, in La Paz, Bolivia November 10, 2019. REUTERS/Manuel Claure NO RESALES. NO ARCHIVES
Luis Fernando Camacho, a Santa Cruz civic leader and major opposition figure, reacts while waving to the crowd, in La Paz, Bolivia November 10, 2019. REUTERS/Manuel Claure NO RESALES. NO ARCHIVES

Los resultados de una auditoría de la Organización de los Estados Americanos (OEA) difundidos este domingo, que hablaban de “serias irregularidades” en las elecciones, desencadenaron los acontecimientos que llevaron a la renuncia de Morales. Por la mañana, tras conocerse ese informe, el expresidente ofreció celebrar nuevos comicios, pero no logró aplacar la ira de la oposición. Durante la jornada, enfrentó una avalancha de renuncias de altos funcionarios, en algunos casos después de que les quemaran sus casas, y la presión decisiva de los militares y la policía, que acabaron reclamando su dimisión.

No está claro qué destino va a correr el ex mandatario, quien se recluyó en algún lugar de la zona cocalera de Chapare, su cuna política, en el departamento de Cochabamba. Morales dijo que no abandonaría Bolivia, pero México ya le ofreció asilo, según anunció el canciller Marcelo Ebrard, que indicó que “20 personalidades del ejecutivo y legislativo de Bolivia” se habían refugiado en la embajada mexicana de La Paz.

(Con información de AFP)

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