La policía brasileña capturó esta semana al narcotraficante más buscado de Río de Janeiro, en el golpe más duro del año contra el crimen organizado. Sin embargo, lo que más llamó la atención en las redes sociales no fue el arresto sino las selfies de los policías con el criminal, quien también posó sonriendo.

Rogerio Avelino da Silva, aliás Rogerio 157, está señalado como responsable de la ola de violencia en la favela Rocinha, que durante días obligó a los habitantes a permanecer refugiados en sus casas. El alias de Rogerio es el número atribuido al artículo 157 del código penal brasileño, que corresponde a asaltos violentos.

El narco fue capturado en la favela Arará, en la zona norte de Río, en una operación de inteligencia entre la policía y las Fuerzas Armadas que contó con 3.000 efectivos.

Las polémicas selfies de los agentes armados junto a un narco por cuya captura se ofrecía una recompensa de USD 15.000 fue portada de los principales diarios brasileños, que criticaban la actitud de los policías.

Las imágenes muestran a Rogerio sentado entre los efectivos, y uno de ellos, el propio jefe de la operación, el comisario Gabriel Ferrando, se apoya en el hombro del narco, como si se tratase de una foto entre amigos. En otra, una risueña policía posa al lado del bandido, esposado y sonriéndole a la cámara.

"Es un asunto que estamos corrigiendo. Realmente no lo apruebo, pero fue un momento de euforia", explicó en entrevista a G1 el comisario Ferrando, sin informar cuál será la sanción para los autores de las fotos y sus retratados.

Pero incluso Ferrando se sacó una selfie con Rogerio, minutos después del arresto, donde el narco aparece sentado en el asiento trasero del patrullero policial.

Pese al tamaño del operativo y a estar cercado por custodios, que huyeron poco antes, Rogério 157 no se resistió y se entregó, con la misma tranquilidad en que aparece en las fotos, en una casa de la favela. La policía había cercado los cerros Mangueira, Tuiuti y Arara Mandela para evitar que huyese.

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