Keiko quiere romper con la sombra del padre

La hija del ex presidente preso por corrupción es la favorita en las encuestas.

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Keiko Fujimori, la favorita para el balotaje según las encuestas. AFP
Keiko Fujimori, la favorita para el balotaje según las encuestas. AFP

Keiko Fujimori es protagonista de la política peruana desde 1994, cuando con sólo 19 años se convirtió en primera dama, porque su padre, el entonces presidente Alberto Fujimori, se había divorciado de su madre. Durante seis años lo acompañó a lo largo de una gestión de mano dura, que incluyó un autogolpe con disolución del Congreso y sometimiento de la Justicia, y graves denuncias de corrupción y violaciones a los derechos humanos.

En 2000, tras la abrupta renuncia del padre desde Japón, se fue a vivir a Estados Unidos, donde estudió administración de empresas y se casó. En 2005 regresó a Perú y reanudó su carrera política. Rápidamente se transformó en la jefa del fujimorismo, que había quedado desperdigado. Un año después fue elegida diputada.
En la siguiente década se dedicó a recorrer el país para preparar su candidatura presidencial mientras su padre, ya encarcelado, enfrentaba diversos juicios por abusos y estafas durante su gobierno.  Keiko fue forjando una imagen de líder fuerte, pero humana. Sin embargo, no le alcanzó para imponerse en las elecciones presidenciales de 2011. Su discurso seguía demasiado cerca de Alberto Fujimori y sólo la acompañaron sus más acérrimos seguidores. Salió segunda en la primera vuelta, con el 23,5% de los votos, detrás de Ollanta Humala, que obtuvo 31,7 por ciento. El ballotage lo perdió por una diferencia bastante más escueta: 51,4 a 48,6 por ciento.
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Keiko tomó distancia de su padre para tratar de despegarse de los escándalos de su gobierno.
Desde entonces cambió la estrategia. Empezó a tomar distancia de su padre y a sostener un discurso más centrista, aunque sin descuidar su eje programático, la mano dura contra el delito. También profundizó el trabajo político. Intensificó sus recorridas por las distintas provincias del país y logró unificar al fujimorismo en un sólo partido, Fuerza Popular.
Este viraje le permitió imponerse claramente esta vez en la primera vuelta de abril con el 39,9% de los votos.
Camino al ballotage, la sombra de su apellido volvió a tomar peso y mientras las encuestas la comenzaron a mostrar como favorita, el antifujimorismo se alineó detrás de Pedro Pablo Kuczynski para intentar cerrarle el camino a la victoria.
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