
Alaska Airlines Inc. fue demandada por un grupo de pasajeros que afirman que la compañía no protegió adecuadamente su seguridad en el vuelo del Boeing 737 Max 9 que sufrió la pérdida en pleno vuelo de un tapón de la puerta a principios de este mes.
Los pasajeros del vuelo del 5 de enero afirman que la aerolínea debería haber sabido de las deficiencias en la calidad de las inspecciones de seguridad que se realizaban en el avión y del posible uso de piezas “incorrectas o de calidad inferior”, según una enmienda a la demanda que presentaron el viernes en un tribunal del estado de Washington contra el fabricante de aviones Boeing Co.
“Alaska Airlines incumplió su deber para con sus pasajeros al no dejar en tierra” el avión antes del vuelo, dijeron los abogados de los pasajeros en la nueva demanda. Al respecto, Alaska Airlines declinó hacer comentarios sobre la denuncia.
La demanda reclama a Alaska Airlines y Boeing daños y perjuicios no especificados por las lesiones físicas y el trauma emocional sufridos por los 171 pasajeros y seis tripulantes del vuelo 1282, que realizó un aterrizaje de emergencia en Portland (Oregón) tras el reventón.
Los pasajeros alegan que Alaska Airlines debería haber impuesto a Boeing requisitos de inspección de calidad más estrictos antes de aceptar los aviones 737 Max 9 que compró. Según la demanda, la compañía conocía los problemas de seguridad de los aviones.

La demanda apunta específicamente a los accidentes del vuelo 610 de Lion Air en octubre de 2018 y el vuelo 302 de Ethiopian Airlines en marzo de 2019, que en conjunto mataron a 346 pasajeros y tripulantes. El Departamento de Justicia llegó a un acuerdo de enjuiciamiento diferido con Boeing que expiraba horas después del accidente de este mes.
Inquietud en los aires
The Washington Post también reportó que diversos pasajeros ansiosos han visto cambiada su rutina de viajes, optando por la cancelación o reprogramación de sus vuelos, cuando notaron que podrían abordar un avión de Boeing. Esta situación ha sido percibida también por trabajadores de aerolíneas y empleados de los aeropuertos.
Asimismo, muchos viajeros han acudido a reuniones digitales que brindan asesorías para aquellos que tengan con problemas con volar en aviones. Tom Bunn contó a The Washington Post que sus más recientes conversaciones, organizadas por Zoom, han visto un mayor número de participantes que nunca antes.
“Anoche acudió más gente que nunca”, dijo Bunn, presidente y fundador de SOAR, un programa sobre el miedo a volar que ha ayudado a unos 15.000 viajeros. Bunn dijo que le sorprendió el tenor de la reunión. La mayoría de los participantes se mostraron tranquilos.
“La mayoría de ellos fueron capaces de analizar [el incidente] sin asustarse. Fueron capaces de ver que se trataba de algo raro e impactante, pero todo el mundo parecía tener los pies en la tierra”, manifestó.
(C) 2023, Bloomberg
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