Robin Steiner batió un récord mundial de blobbing en Suiza con un salto de 28,22 metros reconocido por Guinness World Records (Créditos: @flips_by_robin/Instagram)
Robin Steiner logró en Suiza una nueva marca reconocida por Guinness World Records en blobbing, una disciplina en la que un participante sale despedido por el aire desde una plataforma inflable, al alcanzar 28,22 metros de altura en un salto realizado el 9 de agosto en Brunnen, en el cantón de Schwyz.
Fue impulsado por Luc Siegenthaler, Lennart Florczak y Tristan Kuhn, quienes saltaron de manera sincronizada desde una torre de 14 metros sobre la plataforma inflable para generar la fuerza necesaria. Con ese intento, el equipo dejó atrás el registro anterior de 22 metros, conseguido en 2012 por un grupo alemán.
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La nueva marca equivale a 92,58 pies y quedó cerca de duplicar la altura del cartel de Hollywood, según Guinness World Records. El intento previo del mismo equipo ya había superado el récord anterior, al llegar a 23 metros, pero fue el segundo salto el que fijó la cifra definitiva.
La preparación se apoyó en años de experiencia con esta disciplina

La organización estuvo a cargo de Adrian Baumann y su hermano Eric, vinculados desde hace años a este tipo de exhibiciones a través de una empresa dedicada a experiencias de paintball. Baumann explicó que conoció a Steiner hace unos cuatro años, durante uno de sus eventos, y que desde entonces detectó condiciones poco habituales para esta práctica.
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Según relató a Guinness World Records, la idea de buscar una nueva marca tomó forma después de ver la evolución del deportista y de mantener reuniones con el grupo durante el último año. “¡Hagámoslo!”, recordó sobre la decisión de avanzar con el proyecto, por el interés compartido en ese desafío.
El grupo llegó al intento con presión por el clima y un cambio de último momento
La jornada del récord estuvo marcada por varios contratiempos. De acuerdo con Baumann, uno de los saltadores sufrió una lesión y el equipo debió incorporar un reemplazo poco antes de la prueba. A eso se sumó la amenaza de una tormenta, que obligó a acelerar la ejecución del salto.
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“El intento de récord mundial a esta altura no es algo que deba tomarse a la ligera”, señaló el organizador en declaraciones recogidas por Guinness World Records. También indicó que “muchos factores tenían que alinearse perfectamente en el momento exacto” para que la maniobra saliera como estaba prevista.
Cinco minutos después del segundo intento, el temporal llegó al lugar y obligó a evacuar la zona. El viento arrastró carpas y parte de la infraestructura montada para la actividad, de modo que la ventana para concretar el salto quedó reducida al mínimo.
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Robin Steiner comparó el despegue con “un choque de autos en reversa”
Steiner describió la sensación del lanzamiento como “un choque de autos en reversa”, seguido por una percepción de libertad mientras permanecía en el aire. Además, sostuvo que el impulso inicial resultó más intenso que el impacto posterior contra el agua.
Para el equipo, el registro significó el cierre de una búsqueda iniciada tiempo atrás. Baumann recordó que ya había participado en una marca de alrededor de 17 metros en 2011, antes de que esa cifra fuera superada por el conjunto alemán al año siguiente.
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