Los lugares de Buenos Aires que eligió The New York Times para una escapada de 36 horas: galerías en un ex shopping, tango y una parrilla

El diario estadounidense dedicó su sección de viajes “36 Hours” a la capital argentina. El recorrido combina clásicos como el Teatro Colón y los bares notables con espacios recuperados del centro porteño, museos, librerías y una noche de tango en Almagro

La Ciudad de Buenos Aires celebrará los 90 años del Obelisco
The New York Times incluyó a Buenos Aires en su sección de viajes "36 Hours" con un itinerario de fin de semana
Guardar

The New York Times eligió Buenos Aires como destino de su sección “36 Hours”, que propone itinerarios para conocer una ciudad en un fin de semana. El artículo, publicado el 29 de octubre y firmado por Emma Bubola, corresponsal del diario en Buenos Aires, arma un recorrido de viernes a domingo por algunos de los lugares más representativos de la ciudad.

Según describió Bubola, Buenos Aires está lejos de casi todas las grandes capitales del mundo, a no menos de diez horas de avión, pero quien llega tiene la sensación de estar en el centro de algo. La periodista destacó las calles arboladas, la cantidad de librerías, los parques con jacarandás y una ciudad que conserva cafés y comercios con un carácter antiguo que otras metrópolis perdieron, mientras sus artistas buscan abrirse paso en un contexto económico inestable.

PUBLICIDAD

Viernes: arte en un ex shopping, un bar modernista y una noche en el Colón

El recorrido empieza en las Galerías Larreta, en Retiro. Inaugurado en 1957, el centro comercial fue durante décadas uno de los más concurridos de la ciudad, con sastrerías y marroquinerías de alta gama, hasta que la caída del movimiento en el centro y el trabajo híbrido tras la pandemia lo vaciaron. En 2024, un grupo de galerías de arte contemporáneo se instaló en el edificio y hoy funciona allí Central AFFAIR, un espacio en el entrepiso que reúne a 16 galerías de distintas provincias, con artistas emergentes y obras de nombres consagrados como León Ferrari y Víctor Grippo.

La segunda parada es Acuario Bar, en la esquina de Paraguay y Suipacha. Funciona en la planta baja de la Casa de Estudios para Artistas, proyectada en 1938 por Antonio Bonet, Ricardo Vera Barros y Abel López Chas, una obra clave de la arquitectura moderna en Buenos Aires. Para el diario, el bar, con sus banquetas de terciopelo celeste y sus ventanales ondulados, se convirtió en punto de encuentro del renacimiento creativo de una zona que a mediados del siglo XX fue el corazón de la escena artística argentina. Entre las recomendaciones figuran el vitel toné, la mousse de chocolate y el dirty martini.

PUBLICIDAD

El Teatro Colón, una de las paradas del recorrido de The New York Times por Buenos Aires, combina funciones de ópera, ballet y conciertos en el centro porteño (Gentileza Teatro Colón)
El Teatro Colón, una de las paradas del recorrido de The New York Times por Buenos Aires, combina funciones de ópera, ballet y conciertos en el centro porteño (Gentileza Teatro Colón)

La noche sigue en el Teatro Colón. El artículo describe su sala de butacas de terciopelo rojo y recuerda la frase atribuida a Luciano Pavarotti, según la cual el único defecto del teatro es que su acústica es tan perfecta que cualquier error de un cantante se nota.

Para cerrar el día, el Times propone Zum Edelweiss, sobre la calle Libertad, un clásico fundado a comienzos del siglo XX que se convirtió en el lugar de reunión de actores, cantantes líricos, intelectuales y políticos después de las funciones. Entre sus especialidades, el diario menciona los ñoquis con goulash y el bife a la Bismarck, con huevo frito.

Sábado: parques, museos, bares notables y tango

El sábado arranca temprano en el Parque Tres de Febrero, en Palermo, con una caminata alrededor del Rosedal y del Lago de Regatas. El diario destaca que el verde de la ciudad no es casual: es herencia del paisajista Carlos Thays, que como director de Parques y Paseos impulsó la plantación de unos 150.000 árboles y combinó especies nativas, como el jacarandá y la tipa, con otras traídas de distintas partes del mundo.

La mañana sigue en el MALBA. Como el museo abre al mediodía, la recomendación es empezar con un brunch en Coronado, su restaurante, donde el Times sugiere el mbejú, una torta crocante de almidón de mandioca típica de Paraguay y del noreste argentino. La colección de arte latinoamericano del siglo XX incluye un autorretrato de Frida Kahlo y obras de Diego Rivera, Antonio Berni y Xul Solar.

Por la tarde, el itinerario propone recorrer Recoleta en busca de diseño local: el showroom textil de Casa Almacén, la tienda Panorama, con piezas de artesanos de todo el país, y Aynié, donde la diseñadora Clara Aynié retoma la tradición talabartera de su familia para crear carteras. Después, el recorrido sigue en el Museo Evita, que ocupa una mansión de comienzos del siglo XX y repasa la vida pública y la imagen de Eva Perón.

El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) reúne obras de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, Antonio Berni y Xul Solar (Gentileza MALBA)
El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) reúne obras de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, Antonio Berni y Xul Solar (Gentileza MALBA)

La siguiente parada es Cora, un café en la planta baja del edificio Kavanagh, el rascacielos inaugurado en 1936 que fue el más alto de Sudamérica. Como los pasillos del edificio solo son accesibles para los residentes, el café replica el estilo art déco del hall. Después, el recorrido pasa por la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, que el diario presenta como un ejemplo notable de la arquitectura brutalista en América Latina. La entrada es libre, con registro en el hall.

Al atardecer, el Times recomienda Varela Varelita, uno de los bares notables de la ciudad, para tomar una cerveza o un vermú con soda y maníes. La cena es en Parrilla Peña, un bodegón clásico donde la sugerencia es el ojo de bife con un malbec mendocino y flan con crema y dulce de leche de postre.

La noche termina en Almagro, el barrio donde el tango floreció a comienzos del siglo XX. En el Boliche de Roberto, músicos acústicos tocan todas las noches a centímetros del público, con fernet con coca como bebida de rigor. Del otro lado de la plaza, en La Catedral Club, un antiguo galpón, se dan clases de tango antes de que la pista se abra al baile libre.

Domingo: panadería, mercado de pulgas y un almuerzo entre plantas

El último día empieza en la Panadería de Anchoíta, extensión del restaurante del mismo nombre, que según el diario se destaca en medio de la explosión de cafés de especialidad porteños. El Times recomienda sus medialunas, hechas con masa madre de centeno, miel orgánica y ralladura de naranja, y el churrinche, una creación propia de hojaldre con crema y cuatro cítricos.

Parque Rosedal
El Rosedal de Palermo, dentro del Parque Tres de Febrero, es uno de los espacios verdes incluidos en el itinerario de 36 horas por la ciudad

Desde allí, el itinerario se mueve hacia Colegiales y Chacarita, barrios donde viven muchos de los creativos de la ciudad. La propuesta incluye el Mercado de las Pulgas, con objetos vintage de la época de oro de la industria nacional, y una caminata por el Cementerio de la Chacarita para ver su panteón brutalista de hormigón, con escaleras suspendidas. La salida conduce a Naesqui Libros, una de las tantas librerías-café de la ciudad, que organiza talleres de collage y escritura creativa.

El cierre es en Chuí, el restaurante vegetariano del mismo equipo de Coronado, que funciona en un antiguo galpón industrial convertido en un jardín a cielo abierto. Entre los platos destacados, el diario menciona el queso llanero a la parrilla, la polenta blanca y la palta quemada.

Cómo moverse por la ciudad

Para los traslados, el Times señala que los colectivos y el subte se pueden pagar acercando la tarjeta de crédito o el celular al lector, aunque considera que las aplicaciones de viaje suelen ser la opción más práctica para cruzar la ciudad. Desde el aeropuerto de Ezeiza, sugiere tomar un auto por aplicación o un taxi de la empresa Taxi Ezeiza, que tiene una parada en el hall de arribos y acepta tarjetas. La bicicleta, agrega, sirve para distancias cortas, pero no para atravesar una ciudad tan extensa.

En cuanto a los pagos, el diario recuerda que muchos comercios aceptan tarjeta, pero que pagar en efectivo suele tener descuento. También aconseja traer efectivo en lugar de retirarlo de cajeros, que pueden cobrar comisiones altas, y cambiarlo en casas de cambio autorizadas.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD