
Los recipientes en los que perros y gatos comen y beben pueden acumular restos de alimento, humedad y microorganismos. La limpieza frecuente de los platos de las mascotas reduce la exposición a gérmenes y forma parte de las medidas básicas de higiene en el hogar.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) indican que los platos de comida húmeda deben lavarse después de cada uso, mientras que los destinados a alimento seco y agua requieren limpieza diaria.
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La pauta cobra mayor importancia si el animal está enfermo o si en la casa viven personas o mascotas con defensas bajas, niños menores de 5 años, adultos mayores o mujeres embarazadas.

Los restos y humedad favorecen la presencia de microorganismos
Los platos pueden contener bacterias, levaduras y mohos. Según la veterinaria Jennifer Trees a Good Housekeeping, sitio especializado en tareas domesticas, cualquier germen en el recipiente puede enfermar al animal y provocar trastornos gastrointestinales.
La permanencia de comida, en especial la húmeda, y del agua en un entorno templado crea condiciones para que esos microorganismos se multipliquen. El periodista veterinario certificado Thomas Dock, consultado por el medio citado, señaló que las mascotas portan bacterias de manera natural y pueden desprenderlas en el hogar.
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Los animales sanos pueden no enfermar por la mayoría de los microorganismos de sus recipientes, pero algunos gérmenes pueden transmitirse a otras mascotas o a las personas que conviven con ellos.
La prevención no se limita al recipiente. Los CDC recomiendan lavarse las manos con agua y jabón antes y después de manipular alimento o premios para animales. También aconsejan limpiar con frecuencia las palas medidoras, alfombras de alimentación y otros objetos que entran en contacto con la comida.

Limpiar y desinfectar son pasos diferentes
La limpieza consiste en quitar residuos y gérmenes de una superficie mediante detergente o jabón y agua. La desinfección, en cambio, emplea productos que eliminan gérmenes y debe realizarse después de la limpieza, porque la suciedad puede impedir que el desinfectante actúe sobre la superficie.
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Para el cuidado cotidiano de los platos, los CDC proponen una secuencia sencilla:
- Lavar con detergente o jabón y agua tibia
- Frotar el interior y el exterior con una esponja o cepillo
- Enjuagar para retirar restos de comida y jabón
- Secar al aire o con una toalla limpia antes de volver a usar el recipiente

La desinfección no siempre es necesaria si el plato se lava todos los días, según Trees. Sin embargo, puede ser pertinente cuando la mascota está enferma o cuando hay integrantes del hogar con mayor riesgo de padecer infecciones.
En esos casos, los CDC indican seguir las instrucciones del producto elegido y mantener a los animales alejados del área hasta que el recipiente esté completamente seco.

El lavavajillas sirve si el recipiente admite ese uso
Los recipientes aptos para lavavajillas pueden limpiarse allí. De acuerdo con los CDC, un programa de alta temperatura o de desinfección permite, además, desinfectarlos. Antes de elegir ese método, conviene verificar las indicaciones del fabricante del plato.
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Para lavar a mano, el organismo señala que pueden utilizarse una solución de blanqueador doméstico diluido o toallitas y aerosoles desinfectantes registrados ante la autoridad sanitaria correspondiente.

La guía de los CDC establece que, si se usa blanqueador, primero debe lavarse y enjuagarse el objeto. Luego se prepara una mezcla de aproximadamente 59 mililitros —un cuarto de taza— por cada 3,8 litros de agua. El recipiente debe permanecer en contacto con la solución al menos diez minutos, enjuagarse y secarse por completo.
También advierte que el blanqueador nunca debe mezclarse con otros limpiadores, como productos con amoníaco, porque puede generar gases tóxicos. Los desinfectantes deben guardarse fuera del alcance de los animales y aplicarse según las instrucciones de seguridad de sus etiquetas.
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Manipulación del alimento completa la rutina de higiene
La guía de seguridad alimentaria para mascotas de los CDC aconseja almacenar los alimentos de acuerdo con sus indicaciones y retirar los sobrantes que hayan quedado a temperatura ambiente.
En el caso de la comida cruda, el organismo no recomienda ofrecerla a perros y gatos por el riesgo de gérmenes como Salmonella y Listeria. Si se la manipula, deben limpiarse y desinfectarse todas las superficies y utensilios que hayan tenido contacto con ella.
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