
Había brillo, tul, fucsias encendidos, transparencias, bordados y ese pulso festivo que Benito Fernández convirtió, hace tiempo, en una firma reconocible a varios metros de distancia. Pero en la noche del viernes, en el Palacio San Miguel, no se trató solo de un desfile. Fue, más bien, una celebración con forma de pasarela: un recorrido sentimental y estético por cuatro décadas de moda argentina, contado a través de las prendas, de los recuerdos y de una identidad que Benito jamás negoció.
El exitoso diseñador presentó “Mi historia”, la colección aniversario con la que celebró sus 40 años en la moda. Más de 300 invitados acompañaron una noche que tuvo algo de reencuentro, algo de homenaje y bastante de consagración. En primera fila y en los saludos previos se mezclaron nombres que también forman parte de la historia social de la moda local: Valeria Mazza, Araceli González, Paloma Herrera, Nicole Neumann, Andrea Frigerio, Fabián Medina Flores, Verónica de la Canal, Anamá Ferreira y tantas otras figuras que, de un modo u otro, compartieron época, pasarela o foto con él.
PUBLICIDAD

La colección no buscó reconstruir el pasado como si fuera una pieza de museo. Hizo algo más interesante: lo puso en movimiento. “Mi historia” tomó algunos de los diseños más emblemáticos de Benito y los devolvió al presente transformados por nuevas texturas, otros volúmenes, combinaciones renovadas de color y un trabajo artesanal que sigue siendo uno de los sellos más nítidos de su universo.

Así, el archivo dejó de ser archivo y se volvió presente. Un vestido que alguna vez dijo una cosa, ahora decía otra. Un chaleco bordado reaparecía con otra energía. Un patchwork armado con retazos, guardas y géneros de distintas etapas de su carrera condensaba no solo una estética, sino también una manera de entender la moda: como memoria viva, como oficio, como identidad.
PUBLICIDAD

El archivo, la memoria y una identidad sin concesiones
Entre las piezas revisadas apareció el espíritu de “Etnia” (2009), la colección que marcó un punto de inflexión en su trayectoria. Ahí estaba, otra vez, esa búsqueda atravesada por los viajes, por los telares, por el norte argentino, por México, por Bolivia, por Colombia, por una idea de Latinoamérica no como tendencia pasajera, sino como raíz. En uno de los looks, esa memoria tomó la forma de un chaleco de tul bordado con cristales y algodón estampado, combinado con una pollera de cuero ecológico rosa pálido, guarda de telar bordado y volado en shantung de seda natural.

También volvió, reinventado, un diseño que había llevado Valeria Mazza: esta vez convertido en un vestido corto de patchwork construido a partir de guardas y texturas recuperadas de distintas colecciones de los últimos 30 años. La prenda funcionó como una declaración de principios: en Benito, el archivo no duerme. Respira, muta, vuelve.
PUBLICIDAD

Otro momento de la pasarela remitió a “Grandes Colecciones” (1999) y al recordado desfile “Hadas”. Aquel universo regresó bajo la forma de un vestido transparente en tul bordado y engarzado, con encajes, volados en shantung fucsia y tul violeta, en una composición donde reaparecieron varias obsesiones del diseñador: la superposición, el contraste, el volumen, el exceso bien entendido.

Las 40 pasadas fueron armando, de ese modo, una autobiografía textil. Corsets y polleras de fines de los 90 y comienzos de los 2000 dialogaron con referencias a “Embrujo Gitano” (2016) y con la sensibilidad bohemia y artesanal de “Alma Bohemia” (2025). Hubo incluso un vestido realizado a partir de un antiguo sari fucsia, con bordados en tonos bronce, escote halter y espalda descubierta, que parecía resumir otra de las claves de la noche: nada en Benito se clausura del todo; todo puede volver bajo una nueva luz.
PUBLICIDAD

De Natalia Lobo a la reina Máxima, los hitos de una carrera singular
La pasarela también reservó un capítulo para otra postal clave de su carrera: su historia con la reina Máxima de Holanda. Benito retomó uno de los diseños que creó para ella —uno de esos vestidos asociados a compromisos internacionales y celebraciones de alto perfil— y lo reversionó con nuevos colores, manteniendo el trabajo artesanal y la combinación de volúmenes y brillos. No fue un gesto menor: en esa prenda se cruzaron el reconocimiento internacional, la sofisticación y la constancia de una carrera que supo habitar mundos muy distintos sin perder su sello.

Porque si algo quedó claro en esta celebración es que Benito Fernández construyó una trayectoria singular: pudo vestir a una reina y, al mismo tiempo, expandir su creatividad a proyectos masivos, colaboraciones, cápsulas, uniformes, televisión y licencias, sin resignar identidad. Él mismo lo cuenta a Infobae con una mezcla de orgullo y emoción: “Veo un Benito que se animó, que atravesó un montón de prejuicios”. Y enseguida remata la frase que mejor resume la noche: “Mi ADN siempre fue el mismo”.
PUBLICIDAD

Ese ADN —según sus propias palabras— está hecho de color, alegría, modernidad y una mirada latinoamericana. No se trata solo de una definición estética, sino también de una posición. Durante años, uno de los máximos referentes en el país defendió una idea de moda ligada a lo social, a lo popular y a lo identitario, incluso cuando esa elección no era la más cómoda ni la más celebrada. De ahí que uno de los símbolos íntimos de esta retrospectiva haya sido el recordado vestido de Natalia Lobo de 2009, primero cuestionado y después reivindicado, al punto de convertirse en una pieza clave para entender la consolidación de su marca.

“Fue el vestido que terminó de convencerme de que el camino que estaba haciendo era el correcto: tener una identidad, un ADN latinoamericano fuerte, que mezcla colores, texturas y se anima a ser transgresor”, le dijo Fernández a Infobae. “En ese desfile de ‘Etnia’, la gente se sintió muy identificada y fue un trampolín tremendo en mi carrera”, recordó. En esa prenda, que en su momento generó resistencia antes de viajar a Nueva York, Benito encontró una certeza: que su camino no pasaba por agradar a todos, sino por sostener una voz propia.
PUBLICIDAD

La trayectoria de Benito Fernández también estuvo acompañada por figuras como Valeria Mazza, Pampita, Andrea Frigerio, Dolores Barreiro, Soledad Solaro, Analía Maiorana, Nicole Neumann, Tini Stoessel y Priscilla Presley. Pero, más que detenerse en la celebridad, el diseñador elige poner el foco en otro rasgo común. “Más allá de la fama o del poder, siempre busqué identificarme con mujeres que son madres, empresarias, trabajadoras y que luchan por los derechos de la mujer”, aseguró.

La pasarela aniversario también dejó lugar para otra escena significativa: el cruce entre generaciones. Chloé Bello fue la encargada de cerrar el desfile, mientras que Josefina “Fini” Bocchino, hija de Andrea Frigerio, debutó en pasarela. Esa convivencia entre figuras históricas, herederas de la escena y nuevas camadas dialogó con una de las preocupaciones actuales del diseñador: el futuro de la moda argentina.
PUBLICIDAD

La moda argentina, el futuro y una celebración a pura emoción
Benito mira a los jóvenes con entusiasmo. Cree en su potencia, en su creatividad, en esa audacia todavía desatada que él compara con el ímpetu adolescente. “Me encanta trabajar con generaciones nuevas también porque te hacen sentir más joven, porque son las más creativas. En la Argentina el diseño está para ser número uno”, remarca. Pero también vuelve sobre una idea que repite hace tiempo: la moda argentina tiene talento de sobra y respaldo insuficiente. Para él, la Argentina podría tener una industria del diseño mucho más fuerte si existiera un acompañamiento sostenido. No habla de privilegios, sino de comprensión estratégica: la moda, insiste, también genera trabajo, cultura e identidad.

El final tuvo la lógica de un festejo merecido. Todos los looks volvieron a la pasarela, Benito salió a saludar entre aplausos, bailó con sus invitadas al ritmo de Gloria Gaynor y dejó que la emoción hiciera lo suyo. Después llegó la torta en backstage, como corresponde en los aniversarios importantes. Pero acaso el verdadero cierre ya había ocurrido unos minutos antes, cuando las prendas, en fila, contaron algo más que una carrera exitosa: contaron la persistencia de un estilo, la defensa de una identidad y la historia de alguien que hizo del color una manera de estar en el mundo.
PUBLICIDAD

Cuarenta años después, Benito Fernández no parece mirar hacia atrás con nostalgia, sino con impulso. Revisa su obra, la desarma, la cose de nuevo y la devuelve a escena. Como si la moda, en su caso, no fuera apenas el arte de vestir, sino también el de volver sobre uno mismo y reconocerse. Con más capas, con más historia, con más brillo. Pero siendo, en el fondo, el mismo.
Fotos: @photojohnnyar
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cómo lavarse el pelo para ganar brillo sin dañar el cuero cabelludo
Lejos de los trucos virales, el método reúne pautas conocidas sobre cuidado cotidiano y las organiza en una serie de instancias pensadas para minimizar irritación y quiebre

El secreto de Mónica Bellucci para lucir radiante a los 61: pilates, dieta italiana y cinco comidas al día
La actriz italiana combina ejercicio, alimentación equilibrada y pequeños rituales de autocuidado que priorizan el bienestar para conservar su energía y luminosidad
Por qué el invierno aumenta el riesgo de déficit de vitamina D, las consecuencias directas para la salud y qué hacer para compensar su falta
En los meses más fríos se suele reducir la absorción de este nutriente esencial. Cómo sostenerla en rango de manera natural y cuándo es necesario suplementar, según especialistas consultados por Infobae

El telescopio Nancy Grace Roman de la NASA mapeará el universo con un campo de visión cien veces mayor que el Hubble: qué implica para la ciencia
Un cohete SpaceX Falcon Heavy lo pondrá en órbita a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. La misión promete revolucionar la astronomía con tecnología de vanguardia y una visión inédita del cosmos. Los detalles detrás de la última joya visual

Qué es el sexo suficientemente bueno: claves para una intimidad auténtica
Frente a los estándares impuestos por la cultura y la sociedad y los mitos sobre lo que implica “el sexo ideal”, la propuesta es buscar una experiencia flexible y realista que priorice el vínculo emocional y el bienestar de la pareja. Cómo cambia la sexualidad con los años y qué rol juega la mirada del propio cuerpo



