Por qué ser “parecidos” no garantiza la amistad, según un estudio

La investigación analizó cinco rasgos de personalidad en casi 1500 personas y llegó a una conclusión que desafía una de las ideas más asumidas sobre la compatibilidad entre personas

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
GQ sostuvo que la amistad resulta más satisfactoria con amigos agradables, concienzudos y emocionalmente estables, más que con personas idénticas a uno mismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La idea de que las similitudes entre amigos garantizan una relación más sólida no encaja del todo con lo que recogen una pieza de GQ y un estudio publicado en Social Psychological and Personality Science. Ambos textos coinciden en que muchas personas creen parecerse más a sus amistades de lo que esa coincidencia refleja en realidad.

Según la investigación publicada en Social Psychological and Personality Science, la similitud de personalidad entre amigos no se tradujo en una mayor satisfacción con la amistad. El trabajo analizó 369 grupos de cuatro amigos, con 1.476 participantes, y encontró que la percepción de parecido era mayor y más frecuente que la similitud real.

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Esta investigación parte de una idea muy extendida: que encontrar a un mejor amigo depende de dar con alguien con gustos, aficiones y personalidad parecidos. Ese supuesto resulta intuitivo, pero no ofrece una garantía de que una amistad prospere ni de que se convierta en la más importante en la vida de una persona.

El estudio académico examinó cómo se describían los participantes a sí mismos y cómo describían a sus amigos a partir de cinco grandes rasgos de personalidad: apertura, responsabilidad, extraversión, amabilidad y estabilidad emocional. Su principal hallazgo fue doble: sí existía similitud en la mayoría de esos rasgos, salvo en la extraversión, pero la similitud percibida era mayor y más común que la similitud efectiva en todos ellos.

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Dos mujeres, una con blusa mostaza, susurra al oído de la otra, con chaqueta vaquera, quien sonríe con asombro. Hay tazas de café sobre la mesa.
El estudio detectó similitud real en varios rasgos de personalidad entre amigos, salvo en la extraversión (Imagen Ilustrativa Infobae)

GQ traslada ese resultado a una formulación más directa para el lector. Según la revista, tendemos a creer que nuestros amigos se parecen a nosotros más de lo que realmente muestran sus propias respuestas o las del resto del grupo.

El ejemplo que desarrolla GQ gira en torno a la extraversión. Una persona puede pensar que su mejor amigo es tan extrovertido como ella, describirlo de ese modo y descubrir que ese amigo se considera más introvertido.

La distancia entre percepción y realidad no impide, de acuerdo con ambos textos, que la relación funcione bien. El resumen de Social Psychological and Personality Science señala que sus análisis no hallaron pruebas de que la similitud de personalidad produjera, por sí sola, más satisfacción en la amistad, con independencia del rasgo o del modelo examinado.

Qué influye más en la satisfacción con la amistad

En lugar de atribuir el bienestar de la amistad al parecido entre las personas, el estudio apunta a otro tipo de factores. Los efectos del propio perfil y del perfil del amigo, en especial las características percibidas del otro, se asociaron de forma más consistente con la satisfacción en la relación.

Ese matiz cambia el eje del debate. La investigación, según resume Social Psychological and Personality Science, cuestiona la similitud como atajo para medir compatibilidad y desplaza la atención hacia la forma en que cada miembro percibe la personalidad del otro dentro del vínculo.

Aplausos sinceros, amistad juvenil, celebración grupal, emoción compartida, apoyo entre jóvenes. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
La satisfacción con la amistad se asoció más con el propio perfil, el perfil del amigo y las características percibidas del otro (Imagen Ilustrativa Infobae)

La lectura que hace GQ se mueve en la misma dirección. La revista sostiene que lo decisivo no es tanto coincidir en extraversión o en gustos, sino contar con amigos que resulten agradables, concienzudos y emocionalmente estables, porque las personas tienden a sentirse más felices con amistades así.

La idea del amigo ideal

En su tramo final, GQ refuerza esa idea con una cita atribuida a la neurocientífica Laura Bilbao Broch. Según la revista, lo que más se valora de un amigo es que sea “cálido, confiable y abierto”.

Esa cita no aparece en el resumen del artículo de Social Psychological and Personality Science, que se limita a exponer los resultados del estudio y su aporte al debate académico sobre la compatibilidad entre amigos. Aun así, ambas fuentes convergen en un punto: el parecido no basta para explicar por qué una amistad se siente satisfactoria.

Tener delante a alguien idéntico a uno mismo no parece ser la pieza decisiva; pesa más cómo es ese amigo y cómo se vive esa relación en la práctica.

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