La regla del triángulo que los diseñadores de cocinas aplican antes de iniciar una reforma

Zonas de preparación, cocción, limpieza y convivencia deben organizarse con precisión antes de pensar en colores o texturas, según las firmas especializadas en el diseño de alto nivel

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Cocina con gabinetes blancos, encimeras de madera, fregadero, ventanas, estantes, plantas, utensilios de cocina y luminarias colgantes.
La planificación integral define la comodidad diaria y la durabilidad de la cocina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Planificar la reforma de la cocina exige algo más que elegir acabados o imitar una imagen atractiva: la organización condiciona el uso diario, el gasto y la durabilidad del espacio. Según Revista AD, esa estancia ha pasado de ocupar un lugar secundario en la casa a convertirse en uno de sus centros de vida.

Por eso, los errores pesan más en la cocina que en otras zonas de la vivienda. Lorenzo Zonta, representante de una marca italiana especializada en el diseño y la fabricación de cocinas, explicó al medio que se trata de “uno de los espacios más complejos del hogar” y de un “sistema complejo en el que la ergonomía, las instalaciones, los movimientos, el almacenamiento y los materiales deben integrarse con precisión”.

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Los especialistas coinciden en que la falta de visión global es el fallo más habitual cuando se afronta una reforma sin criterio experto. Lucía Bustelo, del Departamento de Producto de una firma de decoración europea, añade en el medio citado que la ayuda profesional también sirve para revisar fontanería, electricidad, gas y normativa urbanística.

1. Pensar la cocina desde los hábitos reales

Cocina con gabinetes y encimeras de mármol, salpicadero de azulejos, estufa con horno, campana extractora, fregadero y elementos decorativos.
Los hábitos reales del hogar guían la distribución, el almacenaje y el orden. (Imagen Ilustrativa Infobae)

No hay dos familias iguales y esa diferencia debería reflejarse en el diseño. Carla López, especialista de una reconocida firma española de mobiliario integrado, advierte que “el error más habitual es dejarse llevar únicamente por la estética sin analizar cómo se va a vivir el espacio”.

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Esa forma de uso cambia la organización de toda la estancia. No requiere lo mismo una casa donde apenas se cocina que otra con tradición culinaria, ni una vivienda con muchos electrodomésticos pequeños, que necesitan un lugar propio para no invadir las superficies de trabajo.

Santos subraya que también importan los gestos cotidianos. La compra semanal o mensual, igual que la forma de desechar residuos, influye en la ubicación de despensas, cubos y sistemas de reciclaje.

2. Distribuir bien las zonas de trabajo

Cocina con gabinetes inferiores verdes, encimeras de mármol, gabinetes superiores de madera, isla central, dos taburetes, ventana, plantas y libros.
La ergonomía organiza movimientos, recorridos y zonas de trabajo con mayor eficiencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Porcelanosa recuerda que la organización técnica de la cocina suele apoyarse en el llamado triángulo de trabajo. Ese esquema divide el espacio en cocción, limpieza y almacenaje.

Desde la marca italiana, sostienen que ese criterio ha evolucionado con los nuevos hábitos de consumo hacia zonas funcionales más precisas. A las áreas de preparación, cocción, limpieza y almacenamiento se suma la de convivencia.

El objetivo, según la firma española, es construir un recorrido fluido y natural. Cada actividad debe contar con su espacio sin entorpecer los movimientos de quien cocina.

3. Elegir materiales y soluciones que duren

Interior de cocina con isla central, encimeras y salpicadero de mármol, ventanales, estantes de madera, gabinetes, grifo dorado, cacerolas de cobre, bol con frutas, jarrones con plantas y libros.
La calidad de los sistemas constructivos sostiene el rendimiento del mobiliario con el tiempo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Zonta resume una regla básica: “La estética es importante, pero nunca debería imponerse a la funcionalidad”. Esa idea obliga a descartar superficies delicadas en la zona de trabajo, acabados que marcan huellas con facilidad y materiales poco duraderos.

Santos pide mirar también lo que queda oculto. La firma destaca la importancia de los sistemas constructivos, el ajuste de las piezas, la capacidad de carga y la suavidad y amortiguación de cajones y gavetas.

La exposición constante al calor y la humedad hace todavía más relevante la calidad del mobiliario. Santos lo resume con una frase tajante: “Un mueble de calidad dura más que los electrodomésticos”, mientras la representante de la firma española pone el foco en herrajes, aperturas, acabados y adaptación interior.

4. Revisar instalaciones y calidad del aire

Cocina con gabinetes color crema, encimeras de madera, lavabo, ventana con vista a un paisaje, estantes, mesa y cuatro sillas de madera, suelo de azulejos.
La extracción y la ventilación influyen en la higiene y la calidad del aire interior. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“La calidad del aire es un aspecto a menudo infravalorado”, señala Lorenzo Zonta. La reforma ofrece la ocasión de impedir que olores, vapores y grasa se extiendan al resto de la casa o se fijen en los muebles.

También es el momento de actualizar electricidad, fontanería y gas. Según Revista AD, Porcelanosa apunta que el desmontaje de la cocina anterior permite revisar tanto el estado como la ubicación de esos servicios.

Las salidas de agua, los desagües, la instalación eléctrica y la extracción de humos deben planificarse antes que el mobiliario. Esa secuencia ayuda a optimizar la distribución y evita rectificaciones posteriores.

5. Resolver la iluminación en capas

Cocina moderna con gabinetes inferiores verde salvia y superiores beige. Destacan estantes de madera iluminados con plantas y jarrones, y una alacena de vidrio. Horno integrado.
La iluminación por capas mejora tareas, seguridad y ambiente en el espacio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El último aspecto que destacan los expertos es la luz. Primero conviene analizar la entrada de luz natural y, después, definir la artificial con un criterio que combine utilidad diaria y creación de ambiente.

El experto de la marca italiana propone una fórmula sencilla: organizar la iluminación en tres niveles. La marca distingue entre luz general para todo el espacio, luz funcional para las zonas de trabajo y luz decorativa para destacar materiales, volúmenes y detalles arquitectónicos.

Ese planteamiento no solo facilita las tareas cotidianas. Según el medio citado, también ayuda a que cada decisión de la reforma mantenga su sentido con el paso del tiempo.

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