
En las barras más reconocidas de Buenos Aires, la preparación de un Martini se convierte en un acto de precisión y carácter. Cada 19 de junio, el Día Internacional del Martini invita a mirar de cerca ese instante en que el hielo cruje y el gin se funde con el vermut, bajo la mirada experta de quienes entienden que ningún detalle es menor. En este cóctel, la temperatura, la elección de ingredientes y hasta el modo en que se revuelve la mezcla pueden marcar la diferencia entre lo correcto y lo inolvidable.
Infobae reunió a referentes de la coctelería local para explorar las claves detrás de un Martini perfecto. Desde la importancia de servirlo extra frío hasta los secretos de la dilución y los clásicos acompañamientos, bartenders de distintos bares comparten sus fórmulas y obsesiones por la bebida que encarna la elegancia en estado puro.
PUBLICIDAD
El frío extremo: la primera regla que nadie discute
Brenda Asís no negocia con el calor: “El gin debe estar helado, y cuando digo helado, me refiero a recién sacado del freezer. Después, un buen vermut y una piel de limón para terminar. Si falla alguno de esos tres elementos, el Martini falla. No hay vuelta atrás”.
Para la jefa de barra de Mixtape, el secreto también está en el método: “Siempre lo refresco, revuelto y no agitado, porque así logra la dilución justa y mantiene la textura del trago”.
PUBLICIDAD

Emilio Torres repite el dogma: “La temperatura es clave. Tanto la copa como los ingredientes deben estar muy fríos. Siempre recomiendo tener todo lo más frío posible, así, al refrescar, no se aporta demasiada dilución”. Para el líder del equipo de coctelería de Enero Restaurant, el gin elegido es London Dry por su perfil seco y aromático.
Ezequiel Cunzolo, socio y responsable de barra de Porte Bar, es contundente: “El gin siempre bien frío, y un pequeño perfume de piel de limón, según el gin que se utilice, suma mucho”. Prefiere gins de perfil cítrico y un vermut equilibrado: “Que no predomine un solo botánico, porque si alguno se impone demasiado termina tapando al gin”.
PUBLICIDAD

Desde Punto Mona, Mona Gallosi, fundadora, resume el ABC del clásico: “Un buen Martini se define por la calidad y la temperatura de sus componentes básicos. La base alcohólica: el debate eterno entre gin, para un perfil complejo y botánico, o vodka, para un sabor más suave y moderno. El vermut dry es el compañero indispensable que aporta estructura. El hielo de calidad resulta crucial para lograr una dilución controlada y la temperatura baja necesaria”.
En el universo de la bartender Pipi Yalour la consigna es clara: “Gin estilo London Dry y vermut seco. Después pueden ser aceitunas o una piel de limón, depende del gusto del cliente. Y algo que no es un ingrediente, pero que resulta clave para un buen Martini, es la temperatura. Un buen Martini debe estar muy frío”.
PUBLICIDAD
Gin, vermut y método: cada uno con su receta
Las reglas se respetan, pero cada bartender defiende su propio ritual. Gallosi afirmó que “la técnica es lo que transforma ingredientes simples en una ceremonia”.
“Para un buen Martini se necesita muy pocos ingredientes, pero cada uno debe ser impecable”, afirmó Sofía Abbruzzese (Soffo), al frente de la barra de Harrison.
PUBLICIDAD

Torres prefiere un toque técnico: “Me gusta perfumar la copa con el vermut y lo sirvo mientras preparo el cocktail”. Y no deja lugar a dudas con su receta para el Clarito Dry: “75 ml de gin y 15 ml de vermut dry. Refrescar un vaso de composición y quitar el agua y el hielo sobrantes. Sumar primero el gin y luego el vermut. Revolver tres o cuatro veces. Servir en copa coupé bien helada y agregar simultáneamente una linda monedita de limón, para que perfume”.
Yalour, desde su barra, es contundente: “El gin tiene que ser estilo London dry. Es el más versátil de los gines. Es el que tradicionalmente se usa y si bien uno después puede armar variantes, la verdad es que el estilo London dry es el más pertinente. Y el vermut que hay que usar es seco, al menos para el dry martini”.
PUBLICIDAD

Gallosi suma sus etiquetas: “En ocasiones especiales, experimento con vermut de sidra, infusiones propias o vermuts artesanales para sumar complejidad e innovar”.
Desde la zona de producción de Gordo Chanta afirmaron: “Cada ingrediente tiene una función concreta y ninguna decisión es decorativa”.
Garnishes: identidad al borde de la copa
Las guarniciones y acompañamientos son territorio de creatividad y mensaje. Para Asís, el garnish es una extensión de la personalidad: “No es decoración, es parte del trago. Define quién sos cuando pedís uno. Si te gusta sucio, vas con aceitunas y morrón a full. Si sos del cítrico, piel de limón y listo”.
PUBLICIDAD
Al respecto, Lemos sostiene: “Las clásicas aceitunas no fallan; si son rellenas, mejor: sube la complejidad del sabor y acompaña muy bien”.
Torres apuesta por la simplicidad: “La simplicidad del Martini hace que cualquier detalle marque una diferencia en el resultado final. Suele sumarse una aceituna. Yo soy fanático del Clarito, así que le agrego una moneda de limón”.
PUBLICIDAD

Cunzolo amplía el universo: “El garnish tradicional del Dry Martini son siempre las aceitunas. Si lo cambiamos por cebollines, tenemos un Gibson; y si solo usamos piel de limón, un Clarito (nuestro gran clásico argentino). Para mí, con pepinillos queda excelente también. Y para acompañar, nada mejor que beber un Martini con una tapa de langostinos o una buena tortilla de papas”.
Gallosi suma alternativas, además de las aceitunas: “Amo los alcaparrones como segunda opción. Un twist de limón o una moneda de naranja liberan aceites cítricos sobre la superficie del cóctel y aportan frescura inmediata. Para versiones más modernas, recomiendo incorporar toques de autor, desde flores comestibles y enebro hasta una nube de frambuesa para realzar los perfiles frutales”.
Sofía Abbruzzese (Soffo), al frente de la barra de Harrison explica que “las aceitunas suman salinidad y profundidad, mientras que los aceites esenciales de la piel de limón resaltan la frescura y los botánicos del gin. Después existen muchas versiones con encurtidos o aceitunas rellenas, e incluso otro clásico como el Gibson, con un cebollin”.
Yalour, fiel a la lógica del ritual, sugiere: “Las aceitunas y la piel de limón son las opciones tradicionales. También puede usarse una cebollita en conserva si se trata de un Gibson. En cuanto a acompañamientos, me gusta servirme un dry martini bien frío con un bowl de papitas copetín al lado, me parece un acompañamiento espectacular”.
Por ultimo desde la zona de producción de Gordo Chanta afirman que “un Martini es algo muy sencillo. Cuando todo está en su lugar, sobra muy poco”.
En cada barra, el Martini es un test de carácter y precisión. Cada bartender tiene su fórmula, su frase de cabecera y su rareza, pero ninguno se aparta del ritual. Si el clásico nunca admite atajos, su día es la excusa perfecta para ajustar detalles, probar variantes y confirmar que detrás de la copa más elegante se esconde un mundo de obsesiones.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Los siete consejos clave para que perros y gatos crezcan sanos, según veterinarios
Especialistas ofrecen recomendaciones para asegurar el desarrollo pleno y la calidad de vida de los animales, desde la alimentación hasta la prevención de enfermedades

Recetas de sopas rápidas y fáciles: nueve ideas para resolver una comida con pocos ingredientes
Estas preparaciones permiten aprovechar lo que hay disponible en casa. Cada propuesta ofrece pasos simples y resultados sabrosos

El audaz cambio de Valentina Zenere que redefinió por completo su imagen
La artista dejó atrás su clásico rubio para adoptar una paleta vibrante con matices naranjas y cejas aclaradas, sumándose a las propuestas más disruptivas del universo fashion actual

6 trucos de expertos para detectar si una antigüedad vale su precio
Antes de pagar por una pieza “con historia”, conviene saber qué señales pueden ayudar a distinguir una compra valiosa de una decisión apurada

El mapa sustentable de la cocina argentina: un premio distingue a chefs que impulsan los sabores autóctonos
Propuestas de Chaco, Buenos Aires y Ushuaia llegaron a la final de un certamen nacional que reconoce proyectos capaces de construir excelencia desde la cercanía con productores, el respeto por los ciclos naturales y una mirada propia sobre el entorno



