El misterio de los escalofríos musicales: cómo el cerebro conecta emociones y sonidos

Un estudio de la Universidad de Northeastern revela que la “piel de gallina” musical depende de conexiones cerebrales especiales y respuestas corporales únicas, abriendo nuevas pistas sobre el papel social de la música

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio de la Universidad de Northeastern revela que solo ciertas personas experimentan escalofríos al escuchar música debido a diferencias en la conectividad cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un avance reciente de la Universidad de Northeastern revela que solo algunas personas sienten escalofríos al oír música debido a diferencias en la conectividad entre áreas auditivas y regiones cerebrales asociadas a las emociones y la vida social, además de manifestar respuestas corporales específicas como aumento de frecuencia cardíaca y sudoración, según explicó la profesora Psyche Loui, especialista en neurociencia y psicología.

Diferencias cerebrales y fisiológicas entre quienes tienen “piel de gallina” y quienes no

El equipo dirigido por Loui, junto al investigador Matt Sachs, organizó un experimento a partir de una encuesta en línea respondida por más de 230 personas.

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A partir de las respuestas, seleccionaron dos grupos: uno formado por quienes afirmaban experimentar escalofríos al escuchar música y otro por quienes nunca los sentían, igualando variables como experiencia musical, género y personalidad para controlar el análisis.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Quienes sienten 'piel de gallina' al oír música presentan aumentos en la frecuencia cardíaca y sudoración, demostrando una respuesta fisiológica específica ante estímulos musicales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada participante eligió sus canciones favoritas, que se emplearon como estímulo dentro del laboratorio. Para aislar el efecto emocional, la música preferida de un voluntario se utilizó como estímulo neutro para otro.

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Durante el ensayo, se midieron parámetros como frecuencia cardíaca, conductancia de la piel y actividad cerebral mediante técnicas de neuroimagen.

Cómo responde el cuerpo a la música en quienes sienten escalofríos

Los resultados evidenciaron que quienes reportaron “piel de gallina” registraron incrementos notables en la frecuencia cardíaca y la sudoración al escuchar sus temas preferidos, reacciones que no se observaron en el grupo de control, cuyos valores fisiológicos se mantuvieron estables ante los mismos estímulos musicales.

Primer plano de un oído humano interactuando con una vibrante onda sonora, ilustrando el fenómeno de escuchar música y cómo las vibraciones sonoras afectan nuestra percepción auditiva. (Imagen ilustrativa Infobae).
Durante los experimentos, la resonancia magnética funcional evidenció una mayor conectividad entre las áreas auditivas y las regiones emocionales del cerebro (Imagen ilustrativa Infobae)

Las imágenes de resonancia magnética funcional mostraron una conectividad cerebral más densa entre las áreas auditivas y las regiones encargadas de las emociones y la interacción social en quienes experimentaron escalofríos. En cambio, el grupo que no presentó esa reacción mantenía rutas cerebrales similares, aunque con menor intensidad y volumen de conexiones.

El vínculo entre música, emociones y relaciones sociales

La profesora Loui señaló que estos hallazgos ofrecen una perspectiva renovada sobre el papel de la música en la vida humana. En diálogo con IndieHoy, destacó: “La música es un canal auditivo para relacionarse social y emocionalmente con otras personas”.

Según la investigación, la capacidad de experimentar “piel de gallina” supone una mayor facilidad para asociar la música con emociones profundas y con la percepción de lo social.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La música funciona como canal para relacionarse social y emocionalmente, según la profesora Loui, profundizando el vínculo entre emociones y sonido auditivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este descubrimiento refuerza la relevancia de la música en la construcción de vínculos afectivos y en la formación de comunidades. Las personas que sienten escalofríos al escuchar música parecen estar biológicamente predispuestas a conectar de manera más intensa a través de la experiencia sonora.

Implicancias del descubrimiento y próximos pasos en la investigación

El equipo de la Universidad de Northeastern subraya que comprender cómo se activa este “canal auditivo” es crucial para aprovechar la música como herramienta de cohesión social y bienestar emocional.

Los investigadores sostienen que el fenómeno de los escalofríos musicales es universal, aunque las causas y la intensidad varían según la predisposición cerebral y las vivencias de cada oyente.

En fases siguientes, el grupo liderado por Loui buscará analizar si la exposición repetida a música emocionalmente significativa puede modificar la conectividad cerebral y la respuesta fisiológica en personas que no suelen experimentar escalofríos. Así, intentan determinar si esta reacción puede “entrenarse” o potenciarse con el tiempo.

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