El arte de elegir a la persona correcta, según Silvia Congost: autoconocimiento, introspección y la búsqueda consciente del amor duradero

En La Fórmula Podcast, la psicóloga y especialista en relaciones afirmó que el amor puede sostenerse en el tiempo si se construye con conciencia, educación emocional y responsabilidad afectiva. Además, explicó por qué la mayoría de las parejas fracasa por falta de herramientas, analizó el peso del miedo a la soledad y los mandatos culturales que influyen en la forma de vincularse

Guardar

En un nuevo episodio de La Fórmula Podcast, Silvia Congost Provensal, psicóloga y autora, presentó su libro El arte de amar bien y reflexionó sobre los desafíos de construir relaciones sanas y duraderas, en un contexto donde siete de cada 10 matrimonios terminan en divorcio. Explicó que muchas parejas no fracasan por falta de amor, sino por ausencia de educación emocional, conciencia y herramientas para comprender lo que ocurre en el vínculo.

Además, subrayó la importancia de mirarse, entender la propia historia y asumir responsabilidades para poder elegir mejor y construir relaciones basadas en el respeto, la confianza y el compromiso.

La experta analizó por qué tantas personas permanecen en vínculos que no funcionan y cómo eso impacta en la autoestima. Habló sobre la dependencia emocional como una forma de adicción, la repetición de patrones aprendidos en la infancia y la necesidad de poner límites claros para evitar relaciones tóxicas. También destacó el valor del autoconocimiento y la psicoterapia como primer paso para romper ciclos dañinos. El episodio completo podés escucharlo en Spotify y YouTube.

Silvia es una psicóloga española especializada en autoestima, dependencia emocional y conflictos de pareja, reconocida tanto por sus consultas profesionales como por su labor como autora y conferenciante sobre relaciones sanas y la superación de vínculos tóxicos. Tras haber experimentado personalmente la dependencia emocional en una relación, orientó su carrera hacia ayudar a otras personas a fortalecer su autoestima, liberarse de relaciones destructivas y construir vínculos afectivos saludables, combinando experiencias prácticas con herramientas psicológicas claras y accesibles.

Ha publicado más de una docena de libros de éxito en psicología y crecimiento personal, entre ellos títulos como Cuando amar demasiado es depender, Si duele, no es amor, Autoestima automática, A solas y La voz de mis alas, y trabaja con un equipo profesional ofreciendo sesiones tanto presenciales en ciudades como Girona, Barcelona y Madrid como online, además de talleres y grupos de autoestima con gran impacto en España y Latinoamérica.

La dependencia emocional es una
La dependencia emocional es una de las principales causas de relaciones tóxicas y adictivas en la actualidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

—Se publicó tu nuevo libro: El arte de amar bien. ¿De qué se trata y qué te inspiró a escribirlo?

—Tenía muchas ganas de escribir un libro en positivo, un libro esperanzador, un libro que hable de que el amor efectivamente puede durar a lo largo del tiempo, se puede mantener. Lo que pasa es que necesitamos saber cómo hacerlo, necesitamos entenderlo, saber qué es lo importante, lo que ayuda a que sea fuerte, a que pueda repararse, porque pasamos por muchos estados también como pareja, y cómo superar esos momentos, pues más vulnerables. Y este es el libro que nos va a ayudar a obtener toda esta información.

—Hace poco te escuché decir que la gran mayoría de las parejas no funcionan. Como que la regla es que no funcionen. ¿Por qué crees que es y cuáles son tal vez las causas más comunes que fuiste entendiendo al hablar con tanta gente?

—No es que lo normal es que no funcione, pero yo creo que es por falta de educación, de información, de conocimiento, por falta de consciencia. Como todo en la vida, yo creo que cuanto más seamos capaces de ver las cosas que ocurren en nuestras relaciones, de entender por qué ocurren esas cosas y más herramientas tengamos para responsabilizarnos, más podremos poner de nuestra parte para hacer que aquello sea positivo, funcione y dure a lo largo del tiempo.

Pero es verdad que se calcula estadísticamente que el 70 por ciento de los matrimonios acaban en divorcio. El 70 por ciento, o sea, 7 de cada 10, es muchísimo. Y eso no es porque una relación no pueda perdurar, sino a veces es porque no elegimos bien, porque se acaba el amor, que también puede pasar. Pero hay muchas veces que eso se produce, esa separación, por falta de herramientas, de comprensión, de recursos. Cuanto más nos abramos a que entre toda esa información, más probabilidades tendremos de que funcionen bien.

—De las parejas que te llegan a las consultas, ¿cuántas sentís que funcionan?

—De las que yo me encuentro, son un porcentaje muy pequeño porque cuando alguien viene a la consulta y pide ayuda, suele ser porque está mal. Por lo general, como esperamos demasiado a poner remedio o a tratar de entender qué es lo que hace que estemos mal, cuando llegamos a la consulta ya es tarde. Entonces esas relaciones se acaban rompiendo y es un porcentaje realmente muy alto de las que están pasando por una crisis que acaban rompiéndose aunque estén juntas. Pero sí nos encontramos con tres tipos de relaciones. Hay relaciones que funcionan bien y duran tiempo y van fluyendo correctamente.

Luego están las relaciones de personas que están mal, pero pueden durar toda la vida también. Se mantienen en ese estado de malestar, de desequilibrio, pero siguen juntas. Y luego están las que están mal, se rompen y acaban en separación, se liberan de esa historia que no está funcionando y siguen su camino. Lo importante es ver en este grupo intermedio qué se puede hacer para descubrir si se puede reconducir o no se puede reconducir esa relación. Y aquí está la clave para que haya más relaciones que duren más tiempo.

La educación emocional y la
La educación emocional y la conciencia personal marcan la diferencia en la construcción de relaciones duraderas (Imagen Ilustrativa Infobae)

—¿Qué cosas crees que son fundamentales que sí estén para que una pareja se pueda reconstruir?

—Darnos cuenta de si somos personas mínimamente conscientes. ¿Qué significa ser conscientes? Que tengamos la capacidad de tres cosas. Primero de ver, mirarnos y ver qué es lo que nos está pasando, ver cómo somos, ver cuál es esa tendencia que acaba dañando a la otra persona, que nos hace sentir mal, esos hábitos que son totalmente destructivos. Y una vez tú lo ves, es importante que entiendas por qué eres así, que entiendas por qué funcionas de esa forma, porque el cerebro necesita entender para poder cambiar. Cuando tú ves cómo eres y entiendes por qué eres así, entonces te puedes responsabilizar, poner de tu parte. Y aquí entraría esa parte de qué puedo hacer yo: tratar de entender a la otra persona también, entender su historia, sus heridas, de dónde vienen.

Esas parejas que conocen bien a la persona que tienen al lado, que saben por qué es así, por qué tormentas ha tenido que transitar, les es más fácil conectar con la compasión. Pero, a su vez, las que funcionan saben que hay límites que tienen que poner, que saben que hay fronteras que no pueden atravesar. No todo vale. A veces caemos en la compasión y decimos: “¡Guau, pobre, es que me trata así porque ha sufrido mucho, su padre también le pegaba o su madre murió cuando…”. Entonces, conectas con demasiada compasión, sobre todo las mujeres, y no pones límites ahí. Y saber dónde están los límites también es muy importante. Tiene que haber confianza, respeto y compromiso en ambas direcciones para que la relación eche raíces y pueda empezar a crecer fuerte.

Silvia Congost destaca el valor
Silvia Congost destaca el valor de poner límites claros para evitar vínculos destructivos y fomentar el respeto mutuo (Imagen Ilustrativa Infobae)

—Recién mencionabas las parejas que están mal, pero igualmente no se separan. ¿Con qué tiene que ver?

—Normalmente suele ser por miedos que nos paralizan. Los miedos pueden ser de muchos tipos, pero suele ser miedo a perder algo que nosotros tenemos en ese momento. Perder la compañía. A veces es el simple hecho de querer evitar la soledad, querer evitar, más que la soledad, la soltería, porque la confundimos mucho. Otras veces es porque no quieren perder el nivel económico que tienen, el estatus a nivel social que tienen con esa pareja. Otras veces es porque no quieren perder las cosas que están haciendo, las posibilidades, la familia, alejarse, que la familia cambie de forma y no poder ver a los hijos cada día y tener que verlos cada 15 días.

En función de los valores de cada persona, a lo que tú das más importancia, si tú piensas que separándote de tu pareja, por mal que estés, vas a perder eso, vas a quedarte sin eso, puede ser que prefieras seguir ahí. Hay mujeres y hombres que a sus amigos y amigas les recomiendan seguir, que si tú no eres feliz aquí con esta pareja, pues búscate otro, van por ahí, pero no te vayas porque lo vas a lamentar, vas a perder muchas cosas. Entonces, ese miedo nos paraliza y nos impide ver que podríamos estar mucho mejor. Pero, sin embargo, yo siempre digo, si tú tomas esta decisión de quedarte, pero la tomas conscientemente, o sea, eres consciente de por qué estás decidiendo quedarte, qué es lo que no funciona, qué es lo que no te hace feliz y, sin embargo, lo estás decidiendo tú, me parece bien, pero luego no te quejes.

No te quejes de: “Es que nunca tiene detalles conmigo, es que no me trata bien, es que esto, es que lo otro”. Acuérdate que tú lo estás decidiendo. Aquí está el problema, que normalmente nos quedamos, nos marchitamos y no nos damos cuenta de que cada vez estamos peor y entramos en ese victimismo, en esas quejas que hacen que no estemos a gusto al final con esa persona. Y al final eso es un tema de autoestima, de no confiar en que tú tienes la capacidad de crear todo aquello que quieras crear, de que no necesitas esa persona en concreto para tener eso.

Silvia Congost advierte que el
Silvia Congost advierte que el miedo a la soledad condiciona la forma de vincularse y de permanecer en pareja (Imagen Ilustrativa Infobae)

—También sucede que el miedo a la soledad que recién mencionabas se aplica tanto a personas que no se separan como a quienes se separan y, a los cinco minutos, vuelven a estar en pareja.

—Eso pasa mucho. Les pasa mucho a los hombres. Está estadísticamente comprobado que están menos tiempo sin pareja y más a partir de que van avanzando en edad. La mujer, a partir de determinada edad, si ha tenido una vida, ha tenido familia y se separa, logra separarse de una relación que ha sido muy tóxica, es más fácil que se quede más tiempo sin pareja o que diga: “Ahora ya no quiero saber nada, quiero estar bien, quiero estar con mis amigas que están en una misma situación”. Pero sí que hay tendencias en algunas personas a saltar de una relación a otra. Son personas que tienen más miedo a caer en ese abismo, porque así lo viven, de la soledad, de no encontrar a nadie más, quedarme solo, que nadie me quiera, qué voy a hacer, no voy a ser capaz.

Está muy vinculado con nuestra historia, con nuestra infancia, con la forma que tenemos de apegarnos y también con la autoestima. Pero yo creo que es muy importante, siempre que salimos de una relación de pareja, siempre que una relación no funciona y acaba, que nos permitamos un tiempo, no hace falta poner días ni meses, un tiempo, el que necesite cada uno, para hacer un proceso de reflexión, de indagación, para entender qué ha pasado, qué es lo que no ha funcionado, cuáles eran las señales que me indicaban que ahí no era. ¿Las vi ya desde el principio de la relación o ha sido algo que ha cambiado hace poco? ¿En qué momento he empezado a ver todo eso y por qué tenía que haberme ido antes, a lo mejor? ¿Qué tengo que cambiar? ¿Qué tengo que aprender de todo esto? ¿Qué tengo que mejorar, modificar? Porque si haces eso es cuando tienes muchas más probabilidades de que la siguiente persona a la que elijas, pues la elijas mejor, con más conciencia y con más criterio. Evidentemente, no hay garantías nunca, pero te puede aportar más probabilidades de que funcione más tiempo y que estés mejor.

La psicoterapia y el aprendizaje
La psicoterapia y el aprendizaje consciente ayudan a romper patrones dañinos y fortalecer la autoestima (Imagen ilustrativa Infobae)

—¿Por qué crees que hay tanto miedo a la soltería?

—Yo creo que es algo social, porque socialmente, aunque no nos guste aceptarlo, pero está mal visto. Cada vez parece que se intenta aportar para normalizar y se intenta cambiar eso. Pero a nivel de sociedad, la persona que está sin pareja se ve como una persona que algo raro debe tener, algo malo debe hacer, porque si no, no es normal que a X edad siga sin pareja, ¿no? Que lleve cinco años sin tener ninguna relación que se sepa. Es como que lo vemos distorsionado. No lo acabamos de ver bien. Y luego, porque sabemos que somos sociales y cuando tú te vinculas con alguien y tienes una relación y formas un equipo con una persona, es como que nos sentimos más fuertes. Estamos acompañados, sentimos que se cubren más fácilmente una serie de necesidades y buscamos eso también para poder crear una familia o desarrollarnos.

Es como que estar en una relación nos aporta más seguridad, nos da más confianza, nos sentimos más protegidos y como que tendremos más probabilidades de sobrevivir y de estar bien. Se juntan un poco, yo creo, estos dos factores: la parte social, el qué dirán, el cómo me van a ver, qué van a pensar de mí. Y la parte de supervivencia, de protección, de sentirnos acompañados y más seguros.

—¿Qué otras cuestiones culturales, además de este mandato de estar en pareja o de que, al llegar a cierta edad, uno deba elegir con quién proyectarse, te parece que han tenido un rol dañino en nosotros y en la forma en que interactuamos y construimos relaciones?

—Sobre todo yo creo que las relaciones de referencia que todos tenemos, que son nuestros padres, la parte que más ha interferido en qué es lo que nosotros buscamos, en cómo nos relacionamos y en el tipo de personas que nos atraen. Al final, no nos atrae una persona por casualidad, nos atraen porque hay cosas, aspectos en la forma de ser, en lo que nos transmite que a nosotros nos son familiares. Y buscamos siempre, si no somos conscientes de ello, por inercia, buscamos la posibilidad de reproducir esas relaciones que hemos visto en casa, inconscientemente, tanto si han sido relaciones sanas como si han sido relaciones tóxicas.

¿Por qué? Porque lo que hemos visto en casa para nosotros es lo que es el amor y todos buscamos tener amor en nuestra vida. Entonces, buscaremos reproducir o recrear lo mismo. Pero por eso aquí volvemos otra vez a la importancia de la consciencia. Cuando tú te das cuenta de eso, es cuando puedes interferir y, y lo puedes cambiar.

Pero nuestros principales influencers sin ninguna duda son los padres. Y eso a las personas que son padres o madres es algo que deben tener en cuenta también. ¿Qué le estoy enseñando a mis hijos sobre el amor? ¿Qué le estoy enseñando a mis hijos sobre la relación de pareja? ¿Qué le estoy enseñando a mis hijos sobre el dinero, el éxito, el futuro, la vida, a través de mi propio ejemplo, a través de mis comentarios, a través de mi forma de relacionarme? Porque les estamos programando para que el día de mañana sean iguales. También de cómo te vas a ver a ti, ¿no? Cómo ves lo de fuera, pero también, sobre todo, que esto es muy importante a partir de lo que hacen ellos, cómo te ves a ti mismo, qué autoconcepto tienes de cómo eres tú.

La dependencia emocional es una
La dependencia emocional es una de las principales causas de relaciones tóxicas y adictivas en la actualidad (Freepik)

—¿Qué pasa con las relaciones tóxicas o con la dependencia emocional?

—La dependencia emocional es una adicción a la otra persona. Y lo llamamos adicción porque tiene todos los síntomas de las otras adicciones a sustancias. Es decir, tu cerebro está obsesionado, siente que necesita esa persona, que si no tiene esa persona no va a poder sobrevivir, no va a poder seguir con su vida. Sientes que si pierdes esa persona, te mueres. Cuando intentas dejar de consumir, cuando intentas alejarte de esa persona, tiendes un síndrome de abstinencia muy fuerte que te hace volver. Por eso hay tantas recaídas, hay tantas personas que están en relaciones que cortan y vuelven, cortan y vuelven otra vez. Hay un enganche muy fuerte y muy profundo.

Luego, estar en esa relación te destruye, te consume la energía, hace que tu vida no funcione bien porque estás obsesionado en cómo conseguir hacer que esa relación funcione, aunque no esté funcionando. Pones tanta energía mental en lograr eso, que pierdes la concentración, la memoria, la ilusión y cada vez vas cerrando más ese círculo, igual que una persona es adicta a cualquier sustancia. Y cuesta mucho cortarlo.

Es algo que es dañino para nosotros, es tóxico, y aun así lo vemos, desde una parte consciente nos damos cuenta, pero no nos sentimos capaces de cortarlo. Eso es la dependencia emocional. Y es importante identificarlo para poder salir de ahí, que aunque parezca imposible salir cuando uno lo está viviendo, siempre se puede salir con los pasos adecuados.

La reflexión tras una ruptura
La reflexión tras una ruptura facilita el aprendizaje y la prevención de futuras dependencias emocionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

—Me imagino que no se trata solo de salir de una relación que se había vuelto tóxica, sino también de preguntarse: para la próxima relación, ¿cómo hago para que esos patrones no me persigan? ¿Cómo se puede frenar eso antes de que vuelva a suceder?

—Eso es importantísimo porque si tú no haces eso, lo repetirás. Es como que la vida yo creo que te va poniendo una y otra vez lo mismo hasta que aprendes. Y esa es la clave, el aprendizaje. Es importante que tú hagas un proceso para aprender de eso que te ha pasado. Cuando hay aprendizaje, hay cambio. ¿Eso qué significa? Que al aprender, tú cambias. Si cambias, dejas de ser la persona que eras ahí y dejas de actuar igual y entonces, en consecuencia, dejarán de pasarte las mismas cosas. Con ese cambio que tú vas a hacer, y lo vas a hacer, pues al fortalecer tu autoestima, al someterte en un proceso de psicoeducación para entender las relaciones de otra forma, para entender tu educación, lo que te ha pasado, tus creencias... Y con ese cambio, ya serás capaz de identificar esas señales de: “Bueno, ¿por qué me atrae ese perfil? Pero ese perfil, fíjate, es así, así, así. Entonces, eso no es lo que yo quiero”.

Puedes reenfocar tu punto de mira hacia otra dirección y dejarán de pasarte las mismas cosas. Cuando tú te enamores de alguien y veas señales que te indican que ahí vuelve a pasarte lo mismo, ya no esperas, te vas. Y te vas cuando aún estás a tiempo, cuando aún no has caído en ese terreno. Y normalmente porque te has enamorado, entonces idealizas esa persona, la ves perfecta. Pero cuando han pasado un tiempo, a veces unas semanas, a veces unos meses, empiezan a caer todos esos velos de la perfección, y empiezas a ver la persona real que tienes al lado.

Y es ahí donde tú tienes que preguntarte: ¿Esa persona me gusta cómo es? ¿Puedo aceptar a esa persona como es al 100 por ciento sin pretender que cambie nada de lo que la hace ser a ella misma o no? O necesito que cambie. Si tú necesitas que cambie cosas que son básicas, de su educación, del respeto, el tenerte en cuenta, validarte, probablemente no estás con la persona que tienes que estar. Entonces ahí tendríamos que irnos. Pero si a pesar de eso no nos vamos y entramos en ese, en ese autoengaño de: “Yo le cambiaré, yo haré que se vaya moldeando a mi gusto y medida”, ahí es cuando entras en dependencia emocional, porque las personas no cambian así como así, ¿no? Uno puede hacer un proceso de autoconocimiento y se da cuenta de cosas, pero por sí mismo, y va cambiando, pero no porque te lo pida tu pareja.

Y las personas que tratan mal o que faltan al respeto o ese tipo de conductas más dañinas, tú dirás: No, es que yo quiero que lo cambie, pero por su bien, porque eso es que no puede ser. Ya, pero es que está programada esa persona de esa forma y o lo ve por sí misma, y no solamente lo ve, sino que hace algo para cambiar, para pedir ayuda, para buscar esa transformación, o por mucho que tú se lo digas, no lo vas a conseguir. Entonces, cuando vemos cosas que no somos capaces de aceptar o no estamos dispuestos a aceptar, tendríamos que irnos. Y cuando no nos vamos, es cuando entramos en esa adicción, en esa dependencia y cada vez nos va a costar más salir.

Los libros de Silvia Congost
Los libros de Silvia Congost ofrecen recursos prácticos para fortalecer la autoestima y evitar relaciones tóxicas (Freepik)

—Si alguien que nos está escuchando siente que tal vez está en su momento para cambiar algo de su vida que no le está funcionando, ¿qué le aconsejarías?

—Yo lo que le recomendaría es hacer un proceso de psicoterapia para que pueda profundizar en su autoconocimiento, revisarse, conectar con su historia, poner luz a esos espacios interiores que muchas veces los tenemos encerrados bajo llave y hay muchas cosas que hemos vivido de las que no somos conscientes y nos interfieren y nos moldean de formas que no son sanas. Yo creo que hacer un proceso de autoconocimiento, de indagación, de crecimiento personal, es algo que todos deberíamos hacer, ya sea con un profesional o con algún libro que nos pueda ayudar.

Tratemos de buscar libros que nos ayuden a pensar, no libros que nos dicen lo que ya sabemos. Que nos ayuden a hacernos preguntas, a cuestionarnos, a cuestionar nuestras creencias. Yo creo que ese es el primer paso hacia encontrar una nueva versión de nosotros mismos, mucho más madura y consciente.

—¿Qué aprendiste después de haber terminado la escritura de este libro? ¿Qué cosa nueva te llevaste sobre un tema como el amor, del que hablás hace muchos años?

—Yo creo que volví a confirmar otra vez que el amor es la base, es la esencia del ser humano, es lo que le da sentido a todo. Muchas veces nos centramos en dar importancia a muchas otras piezas de nuestra vida y en realidad lo más importante es el amor, es sentirnos amados por alguna persona que tenemos en nuestro entorno, no necesariamente tiene que ser una pareja, pero también ser capaces de amarnos a nosotros mismos. Sentirnos completos para poder, cuanto más entendamos, elegir a la persona correcta con la que podamos realmente construir esa relación que dure y que nos haga sentir bien de verdad.