Cinco playas al sur de Mar del Plata ideales para quienes buscan calma y paisajes naturales

Lejos del movimiento urbano y las zonas más concurridas, estas localidades costeras se destacan por un ambiente relajado y agreste

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La costa atlántica bonaerense alberga
La costa atlántica bonaerense alberga destinos singulares, mezcla de historia y biodiversidad, lejos del bullicio típico del verano (gentileza Turismo Mar del Sur/Miramar)

La costa atlántica bonaerense ofrece mucho más que las luces de La Feliz. Más allá de Mar del Plata, Necochea y Miramar, el mapa revela un corredor de tranquilidad y naturaleza.

Los viajeros que buscan silencio y horizontes despejados encuentran en el sur de la provincia un refugio ideal, lejos del ruido y las multitudes habituales de cada verano.

Existen destinos singulares que combinan historia, paisajes agrestes y biodiversidad. Desde médanos inmensos hasta huellas prehistóricas, estas localidades invitan al descanso absoluto. El reloj se detiene y el entorno dicta el ritmo de las vacaciones, con propuestas para quienes priorizan la desconexión total frente a la inmensidad del océano.

1. Mar del Sur

El paisaje de Mar del
El paisaje de Mar del Sur combina playas extensas, calles de tierra y una atmósfera tranquila, ideal para quienes buscan descanso absoluto, lejos del ruido

A escasos 17 kilómetros de Miramar, esta localidad del partido de General Alvarado desafía al tiempo. Su ícono indiscutible, el Hotel Boulevard Atlántico, domina el panorama con su arquitectura de finales del siglo XIX.

Aunque el edificio sufrió el paso de los años, su fachada narra la historia de un proyecto ambicioso de la belle époque que buscaba competir con los grandes balnearios europeos.

La geografía del lugar presenta playas extensas bañadas por un mar con carácter. Los pescadores eligen estas aguas por la variedad de especies, mientras que las familias valoran la paz de sus calles de tierra. Aquí, la mezcla entre la región pampeana y el mar crea una atmósfera única.

2. San Cayetano

El sur de la provincia
El sur de la provincia es refugio ideal para quienes buscan horizontes despejados, tranquilidad y silencio junto al Atlántico (Miguel Gargalglione)

Esta pequeña villa balnearia se destaca por la presencia de barcos encallados que modifican el paisaje costero. El Charrúa, hundido décadas atrás, y el Pagrus I, varado en la arena, atraen a fotógrafos y curiosos por igual. Estas estructuras de hierro, hoy parte del ecosistema, marcan la identidad visual de la zona.

La vegetación fija los médanos y crea senderos verdes ideales para caminatas. Quienes visitan este rincón priorizan la pesca deportiva y el contacto directo con el entorno natural. La infraestructura es suficiente para garantizar una estadía cómoda, sin perder la esencia rústica que define a este paraje alejado de las grandes rutas turísticas. La laguna La Salada complementa la oferta, ideal para deportes acuáticos.

3. Reta

En Reta, la ausencia de
En Reta, la ausencia de edificios altos permite disfrutar atardeceres limpios, donde el sol se oculta sobre la línea del agua durante el verano (@jenettewatkins)

Perteneciente al partido de Tres Arroyos, este destino posee una entrada triunfal: el Túnel Submedanal.

Esta obra de ingeniería permite el paso por debajo de una gigantesca cadena de dunas para desembocar directamente en la orilla. La amplitud de sus playas asombra a los visitantes, ya que la marea baja deja al descubierto cientos de metros de arena firme.

Un punto de interés clave es la albufera, donde el arroyo El Gaucho se funde con el mar. Este accidente geográfico (una laguna litoral de agua salada o salobre separada del mar por una lengua de arena pero comunicada con él) genera un hábitat rico en biodiversidad.

La ausencia de edificios altos permite disfrutar de atardeceres nítidos, donde el sol se oculta sobre la línea del agua en los meses de verano, un espectáculo que pocos lugares de la costa atlántica pueden ofrecer.

4. Pehuen Có

Pehuen Có resguarda huellas fósiles
Pehuen Có resguarda huellas fósiles de megafauna extinta, testimonio de miles de años de historia geológica y paleontológica

La historia geológica cobra vida en este balneario de Coronel Rosales. Charles Darwin recorrió estas costas en el siglo XIX y hoy el sitio alberga una Reserva Natural.

Allí yacen huellas fósiles de megafauna extinta, marcas que grandes mamíferos prehistóricos (como el Megaterio) dejaron en el barro hace miles de años y que la piedra preservó hasta la actualidad.

El contraste define a la localidad: el Bosque Encantado ofrece sombra con sus pinos y eucaliptos, mientras que la playa invita al sol. Un detalle arquitectónico curioso es la Casa Barco, una construcción que emula una nave y suma mística al recorrido urbano. La tranquilidad es absoluta y la naturaleza impone respeto a través de su riqueza paleontológica, ideal para el turismo educativo y familiar.

5. Centinela del Mar

En Centinela del Mar la
En Centinela del Mar la desconexión digital y el silencio son la norma, con un perfil bajo y apenas un puñado de habitantes estables

Para los amantes de la soledad, este paraje representa una de las últimas fronteras antes de Necochea. Con apenas un puñado de habitantes estables, Centinela del Mar mantiene un perfil bajo y casi secreto. La comunidad científica valora la zona por la gran cantidad de restos fósiles pequeños que el mar devuelve a la costa tras las sudestadas.

No hay lujos ni servicios masivos: la propuesta radica en la desconexión digital y el silencio. El viejo almacén de ramos generales, conocido como La Lagartija, funciona como punto de encuentro y museo improvisado.

Aquí la experiencia pasa por caminar la playa virgen, observar la flora autóctona que resiste al viento y comprender la inmensidad del Atlántico Sur en su estado más puro.